SANTO DOMINGO.– El economista Raúl Ovalles considera que el sector privado debe adaptarse a la nueva realidad de costos del mercado de la construcción en el país. “No podemos seguir construyendo apartamentos de bajo costo de 100 o 110 metros cuadrados esperando la misma demanda de antes. Con este shock de costos, necesitamos viviendas más eficientes. Apartamentos de 90 metros que funcionen como de 110”, expresó.
Para el especialista el sector del block y el cemento requiere de una reconfiguración profunda, de cara a su recuperación, tras advertir que, si no se toman medidas para mejorar el acceso a la vivienda y estimular la inversión, la recuperación podría tardar más de lo previsto. “El sector no está colapsado, pero sí exige una reconfiguración profunda. El 2026 será un año para estabilizar, no para celebrar”, dijo al participar en el programa La Ventana del Grupo de Medios El Inmobiliario.
También subrayó la necesidad de una mayor inversión pública, la cual calificó como históricamente baja en los últimos años. “La inversión pública revaloriza terrenos, atrae capital privado y dinamiza el sector. Sin la carretera del Coral no tendríamos el boom de segundas viviendas que vemos hoy. Lo mismo pasará con la del Ámbar cuando concluya”, afirmó.
Raúl Ovalle precisó que el sector construcción cerró 2025 con su peor desempeño en más de una década y que el 2026 no será un año de recuperación, sino un período de estabilización sin dinamismo. “El sector tocó fondo. No colapsó, pero tampoco está listo para correr un maratón”, expresó.
Expuso que aunque el Banco Central aún no publica el dato definitivo, las cifras acumuladas entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025 ya mostraban un crecimiento negativo. “Todo apunta a que el sector cerró entre -2 % y -4 %. Es la primera vez desde 2013, excluyendo la pandemia, que vemos un retroceso de esta magnitud”, señaló.
También recordó que la construcción es uno de los sectores con mayor encadenamiento productivo y que su caída afecta a ferreterías, comercios, manufactura, transporte, empleo y servicios profesionales. “Cuando la construcción se frena, se frena una parte importante de la economía. Es un termómetro del desempeño general”, indicó.
Asimismo sostuvo que el deterioro del sector no responde a un solo factor, sino a una combinación de elementos que crearon una “tormenta perfecta”.
Factores
Entre esos factores, Ovalles destacó el incremento acumulado del costo de la vivienda, que desde 2019 ha aumentado alrededor de un 50 %, mientras los ingresos de los hogares solo han crecido cerca de un 40 %. “Esa brecha del 10 % es pérdida de poder adquisitivo. Y eso golpea directamente al segmento de bajo costo”, explicó.
A esto se suman las tasas de interés, que continúan elevadas y limitan la capacidad de compra de las familias. “Con tasas altas y salarios que no acompañan la inflación, el pastel de potenciales adquirientes se reduce. El mercado local está muy presionado”, afirmó. Señaló que, aunque la diáspora ha mantenido su demanda, ese comportamiento podría cambiar si las tasas hipotecarias en Estados Unidos comienzan a bajar en los próximos meses.
El economista también mencionó el impacto reputacional generado por los casos de estafas inmobiliarias registrados en los últimos años. Aunque aislados, dijo que han creado ruido y desconfianza, especialmente entre compradores en el exterior. “La diáspora es un segmento clave. Cuando se afecta la confianza, se afecta la inversión”, puntualizó.
2026, un año de transición
Ovalles insistió en que 2026 será un año de reposo, no de expansión. “No veremos bonanza, pero sí un sector que deja de caer. Hacia mediados de año podría comenzar a verse un crecimiento moderado, y ya en 2027 podríamos volver a niveles previos”, estimó.



