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Lejos de los proyectos megalómanos de Arabia Saudí, con The Line a la cabeza,, o las cifras mareantes del Legends Tower, que será el rascacielos más alto de los EEU.UU., hay estudios de arquitectura que buscan redefinir las cualidades de los edificios en altura teniendo como prioridad su bajo impacto medioambiental.

Hablamos de arquitectos como los de 3xn, que ganaron el Festival Mundial de Arquitectura en 2023 con un rascacielos con pisos que se montan como si fueran muebles de Ikea, o los del estudio noruego Snøhetta, que acaban de añadir un nuevo hito a su larga lista de proyectos con un enfoque innovador y sostenible.

Se trata de Vertikal Nydalen, un edificio de 18 plantas que acaba de terminar su construcción en Oslo (Noruega) y es el mejor ejemplo de cómo la tecnología, los materiales y los sistemas constructivos pueden contribuir a la eficiencia energética y la sostenibilidad arquitectónica. Situado en la antigua zona industrial de Nydalen, junto al río Akerselva, este edificio no solo redefine el paisaje urbano, sino que pretende establecer nuevos estándares para el ahorro de energía tanto en la construcción como en el mantenimiento de grandes edificaciones.

Este rascacielos es pionero en múltiples aspectos, desde el uso de materiales hasta su manera de ofrecer un confort térmico constante y automatizado. Como primer edificio noruego de uso mixto climatizado de forma natural, presenta un sistema de climatización autosuficiente que elimina la necesidad de energía externa para calefacción, refrigeración o ventilación. Para lograrlo, utiliza una innovadora combinación de pozos geotérmicos, placas solares y un novedoso diseño que facilita la ventilación natural y que supone un avance significativo en el diseño arquitectónico y la eficiencia energética.

Ahorro energético

Vertikal Nydalen es el resultado de dos proyectos de investigación financiados por el gobierno noruego: LowEx y Naturally (Naturligvis), centrados en el desarrollo de soluciones energéticas sostenibles y estrategias de ventilación natural, respectivamente. Su diseño y planteamientos iniciales comenzaron en 2015, pero no ha sido hasta este mismo mes de mayo cuando se ha inaugurado tras largos años de espera. 

A primera vista, lo más sorprendente del edificio no es sólo su fachada de madera, sino su diseño asimétrico dividido en dos volúmenes de diferentes alturas. Lo que puede parecer una decisión puramente estética va más allá, ya que permite maximizar el uso del espacio, además de dar una impresión visual de ligereza. La estructura facilita la creación de áreas públicas y zonas comunes en la planta baja, con pasillos y plazas que promueven la accesibilidad y minimizan el impacto del viento.

Exterior del Vertikal Nydalen Snøhetta.

Pero más allá del impacto que produce la originalidad de su aspecto exterior, lleno de ángulos sorprendentes, la gran baza del edificio ‘late’ en su interior: su gestión de la temperatura, que el equipo de Snøhetta describe como «triple cero».

Para lograr ese objetivo, el sistema de calefacción y refrigeración del Vertikal Nydalen utiliza agua caliente procedente de pozos geotérmicos subterráneos, mientras que los paneles solares en el techo alimentan una bomba de calor que regula la temperatura interna. Por su parte, los muros de hormigón actúan como masa térmica, absorbiendo calor durante el día y liberándolo por la noche para mantener una temperatura estable en el interior. 

Exterior del Vertikal Nydalen con los balcones de acero Snøhetta.

El enfoque en la ventilación natural es la otra característica distintiva de esta construcción. La diferencia de presión creada por el diseño exterior permite la circulación del aire sin necesidad de ventiladores mecánicos. Las válvulas o ventanas en la fachada se abren y cierran según las necesidades, aprovechando la presión del viento para mover el aire a través de las instalaciones. Esto no solo ahorra espacio al eliminar la necesidad de conductos, sino que también ofrece más luz y amplitud en las habitaciones y salas interiores.

A lo largo y ancho del edificio, se han instalado cientos de sensores y se han implementado códigos QR en los escritorios de las oficinas, para que los usuarios del edificio puedan dejar comentarios y sugerencias. El objetivo es tener múltiples fuentes de información para ajustar y mejorar continuamente el sistema de climatización natural, con especial atención al feedback que ofrezcan los usuarios del edificio.

Fachada de madera

La fachada de Vertikal Nydalen, revestida con pino termotratado, no solo proporciona una estética cálida, sino que también contribuye a la sostenibilidad del edificio. Los listones verticales de madera están dispuestos en un patrón irregular, lo que subraya la dirección en altura del edificio.

«La fachada de madera tiene una baja huella de CO2 y cambiará de marrón a gris a medida que envejezca», explica Anne Cecilie Haug, la arquitecta que ha liderado el proyecto. «Elegimos la madera porque queríamos algo más cálido que una fachada de oficina tradicional. La madera es un material natural y texturizado con una estética familiar y una conexión con la naturaleza».

Este revestimiento contrasta con los 43 balcones angulares con acabados de acero perforado añaden dinamismo visual, capturando la luz desde diferentes ángulos a lo largo del día, y ofrecen a los ocupantes de los apartamentos unas vistas despejadas de la capital noruega, el río Akerselva y el Fiordo de Oslo.

En la parte superior del edificio, Haug y su equipo han construido dos amplias terrazas situadas parcialmente bajo paneles fotovoltaicos. Aquí la madera sigue siendo protagonista, recubriendo los suelos y como material único de unas sencillas jardineras. Éstas se sitúan fuera de las zonas cubiertas, y un sistema de almacenamiento de agua de lluvia complementa el riego.  

En cuanto a la vegetación, seleccionada en colaboración con un especialista en desarrollo urbano y análisis paisajístico, está destinada a crear microhábitats para especies locales amenazadas, como las abejas o las mariposas, necesarias para la polinización.

Espacios interiores

El interior del edificio sigue el mismo enfoque innovador que su exterior. Las plantas superiores están dedicadas a 40 apartamentos de tamaños variados (desde los 44 m2 hasta los 143 m2), cada uno con características únicas adaptadas a la forma poco convencional del edificio.

Uno de los interiores de los apartamentos del Vertikal Nydalen Snøhetta.

Los techos de hormigón visto de tres metros de altura y las enormes puertas de 2,4 metros añaden un toque industrial, mientras que los grandes ventanales permiten la entrada abundante de luz natural, combinada con alféizares de roble hechos a medida.

En las plantas inferiores, ocupadas por oficinas, la atención se centra en la acústica y el mobiliario. Sorprende la presencia de grandes deflectores de plástico reciclado, colocados en los techos para alinearse con la triangulación del edificio, que son los encargados de frenar las ondas sonoras y crear entornos de trabajo agradables.

Uno de los interiores de las oficinas del Vertikal Nydalen Snøhetta.

La ventilación natural del edificio reduce la necesidad de sistemas de mantenimiento, permitiendo que los espacios sean duraderos y se adapten a las necesidades cambiantes de sus ocupantes, tanto presentes como futuros. Las paredes de las grandes salas de reuniones, construidas con tuberías de agua revestidas de arcilla, actúan como radiadores naturales, regulando la temperatura y la humedad del aire sin necesidad de un gasto energético adicional.

En definitiva, Vertikal Nydalen supone una apuesta original y decidida por la eficiencia energética, un modelo a seguir para futuros desarrollos urbanos. Es el reflejo fiel de la apuesta de Snøhetta por la sostenibilidad en la arquitectura, que se suma a otros icónicos edificios del estudio, como Ópera de Oslo o el pabellón de entrada del National Museum September 11 en Nueva York.

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