SANTO DOMINGO.- En un escenario de creciente demanda energética y expansión de fuentes renovables, el Gobierno impulsa la construcción de la central termoeléctrica San Felipe I como una infraestructura clave de respaldo para el sistema eléctrico nacional.
De acuerdo con la Presidencia de la República, esta planta, ubicada en Boca Chica, sumará 470 megavatios (MW) al Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI).
La iniciativa forma parte de una estrategia orientada a fortalecer la estabilidad del servicio eléctrico, en momentos en que el país avanza hacia una matriz más diversificada. Según informaciones oficiales, el proyecto busca garantizar un suministro continuo y confiable, especialmente ante el aumento sostenido del consumo.
Tecnología y avance de la obra
Durante un recorrido de supervisión encabezado por el ministro de Energía y Minas, Joel Santos, autoridades verificaron el progreso de distintos componentes técnicos de la planta. Conforme a lo explicado durante la visita, ya se encuentran en fase avanzada estructuras como la subestación eléctrica, la turbina de última generación, la caldera y los sistemas de tratamiento.
De acuerdo con datos ofrecidos por los responsables del proyecto, la obra presenta un avance de ingeniería superior al 98 %, lo que la mantiene alineada con el cronograma establecido. Las pruebas clave de los sistemas están previstas para los próximos meses, paso necesario para su entrada en operación.
Apuesta por gas natural
Según la Presidencia, San Felipe I operará con gas natural mediante tecnología de ciclo combinado, lo que permitirá una generación más eficiente y con menor impacto ambiental en comparación con otros combustibles fósiles.
Este tipo de infraestructura, de acuerdo con las autoridades, resulta fundamental para respaldar la integración de energías renovables al sistema eléctrico, ya que aporta estabilidad en momentos de variabilidad en la generación.
Inversión e impacto económico
El proyecto contempla una inversión estimada de USD 700 millones, posicionándose como una de las principales obras energéticas en desarrollo en el país. Según informaciones oficiales, durante su construcción generará más de 650 empleos, contribuyendo al dinamismo económico en la zona.
Además del impacto inmediato, las autoridades destacan que la planta fortalecerá la capacidad del sistema eléctrico para responder a la demanda futura, consolidando una infraestructura energética más robusta.
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