El Castillo de Burgalimar, ubicado en Baños de la Encina, en la provincia española de Jaén, es considerado por Viajes National Geographic y el blog España Fascinante, como uno de los castillos más antiguos de España que todavía permanece en pie y uno de los más conservados de Europa. La fortaleza, levantada durante el Califato de Córdoba en el siglo X, destaca por conservar gran parte de su estructura original y por una historia que supera los mil años.
El recinto fue construido durante el gobierno del califa Alhakén II, alrededor de los años 967-968, según las dos publicaciones. La fecha está respaldada por una inscripción que originalmente se encontraba en la puerta de la fortaleza y que actualmente se conserva en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Su nombre procede del árabe Bury al-Hamma, expresión que puede traducirse como “Castillo de Baños”.
Aunque actualmente se reconoce principalmente por su función defensiva, sus primeros usos estuvieron vinculados al desplazamiento de tropas musulmanas hacia el norte de Al-Ándalus. La fortaleza servía como punto de apoyo para los ejércitos que se dirigían hacia el Castillo de Gormaz y realizaban incursiones contra los territorios cristianos.
Un cerro ocupado desde mucho antes
La historia del lugar es incluso anterior a la construcción de la fortaleza medieval. Según España Fascinante, el cerro donde se encuentra Burgalimar presenta vestigios de diferentes períodos históricos.
En el entorno se han encontrado restos relacionados con la Edad del Cobre, la cultura de El Argar, poblaciones íberas y la presencia romana. Esto convierte al emplazamiento en un espacio donde se superponen diferentes etapas de la historia de la península ibérica.
La construcción musulmana aprovechó precisamente las condiciones estratégicas del terreno. Desde lo alto del cerro, el recinto domina Baños de la Encina y una amplia zona de los alrededores.
Una estructura de grandes dimensiones
El Castillo de Burgalimar presenta una planta alargada y ovalada. De acuerdo con España Fascinante, tiene aproximadamente 100 metros de longitud y casi 50 metros de anchura.
Sus torres se distribuyen alrededor del perímetro y forman uno de los elementos más característicos de la fortaleza. El conjunto conserva las estructuras originales y posteriormente incorporó otras construcciones durante la etapa cristiana.
A pesar de su apariencia pétrea, buena parte de la fortaleza fue levantada utilizando tapial, una técnica constructiva basada en tierra compactada y cal que permitió crear grandes y resistentes muros.
El recinto cuenta además con diferentes accesos, entre ellos uno situado al sur, caracterizado por un arco de tradición califal. En su interior se conservan elementos como un aljibe y restos de construcciones posteriores.

De las luchas medievales al dominio cristiano
Tras la fragmentación del Califato de Córdoba y el surgimiento de los reinos de taifas, Burgalimar adquirió una función cada vez más defensiva y quedó involucrado en los enfrentamientos entre musulmanes y cristianos.
La fortaleza cambió de manos en varias ocasiones hasta que Fernando III de Castilla la conquistó definitivamente en 1225. Posteriormente, el monarca cedió el recinto al arzobispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, mientras que su defensa quedó vinculada a la Orden de Santiago.
Durante esta etapa, el castillo pasó a desempeñar un papel estratégico en el acceso hacia Andalucía.
La fortaleza de los siete reyes
La relación del castillo con diferentes monarcas dio origen al sobrenombre de “la fortaleza de los siete reyes”.
La denominación hace referencia a Alfonso VII, Alfonso VIII, Alfonso IX, Pedro II, Sancho VII, Fernando III y Fernando el Católico, vinculados al recinto durante la etapa cristiana.
En los siglos posteriores, la fortaleza continuó experimentando modificaciones. En el siglo XIV se incorporó un espacio fortificado dentro del recinto y, posteriormente, se levantó la Torre del Homenaje.
La Torre del Homenaje cambió su silueta
Una de las transformaciones más visibles ocurrió a mediados del siglo XV, cuando se construyó la Torre del Homenaje en uno de los extremos del recinto.
La nueva estructura rompió la uniformidad de la fortaleza musulmana y creó un espacio de carácter cristiano dentro del antiguo recinto califal. Además de su función defensiva, la torre representaba el poder del señor que dominaba el territorio.
Sobrevivió a diferentes conflictos
El Castillo de Burgalimar también atravesó períodos de guerra posteriores sin sufrir una destrucción significativa. España Fascinante destaca que incluso durante la Guerra de la Independencia española la fortaleza logró conservarse.
Su valor histórico llevó a que en 1931 fuera declarado Monumento Nacional, una protección que contribuyó a preservar el conjunto y a poner en valor su importancia patrimonial.
La Unión Europea también reconoció su carácter milenario, permitiendo que el castillo luzca la bandera europea, una distinción que, según las publicaciones citadas, comparte con el Palazzo Vecchio de Florencia.
Un atractivo turístico de Jaén
Actualmente, Burgalimar constituye uno de los principales atractivos históricos de Baños de la Encina. El castillo recibe visitantes mediante recorridos que permiten conocer sus murallas, torres, accesos y espacios interiores.
Su ubicación también lo convierte en un punto de partida para conocer otros destinos de la provincia de Jaén, entre ellos Bailén, Linares, Baeza, Úbeda y Andújar, además de espacios naturales como Sierra Morena y Despeñaperros.
Más de diez siglos después de su construcción, las murallas del Castillo de Burgalimar continúan dominando el paisaje de Baños de la Encina, como testimonio de la arquitectura militar del Califato de Córdoba y de las distintas civilizaciones que dejaron su huella en este territorio.
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