El BID, que financia el programa de revitalización, aspira a aumentar el empleo como uno de sus principales indicadores de éxito, pero los datos muestran que ese crecimiento no necesariamente favorece a los vecinos de la Ciudad Colonial
SANTO DOMINGO. – Uno de los objetivos de la revitalización de la Ciudad Colonial va más allá de restaurar calles, plazas y monumentos: el propio Banco Interamericano de Desarrollo (BID), establece que uno de los cuatro pilares del Programa Integral de Desarrollo Turístico y Urbano es el “desarrollo de las economías locales”, junto con la recuperación del patrimonio, la mejora de las condiciones de habitabilidad y el fortalecimiento de la gestión del centro histórico.
Sin embargo, el último censo comercial de la Ciudad Colonial revela la paradoja de que mientras las microempresas emplean principalmente a residentes del centro histórico, las empresas medianas y grandes dependen cada vez más de trabajadores que viven fuera de la zona.
Para medir si ese objetivo se cumple, el BID escogió un indicador concreto: aumentar el número de empleos existentes en la Ciudad Colonial y así llo consigna el Project Monitoring Report DR-L1084 First period Jan-Jun 2025, que fija como línea base los 8,859 empleos registrados por el Censo de Establecimientos Comerciales de la Ciudad Colonial, elaborado por Gallup República Dominicana para el Ministerio de Turismo, y establece como meta alcanzar 9,401 empleos en 2026.
Por otro lado, el mismo censo que sirve de punto de partida para medir el éxito del programa plantea una pregunta distinta: ¿Quién ocupa realmente esos empleos?
El empleo no siempre se queda en la Ciudad Colonial
Por primera vez, el censo preguntó dónde residían los trabajadores de los establecimientos comerciales y la respuesta cambia según el tamaño de la empresa.
- En las microempresas, 57% de los empleados vive en la propia Ciudad Colonial.
- En las pequeñas empresas esa proporción desciende a 23%.
- En las medianas baja hasta 7%.
- Y en las grandes alcanza 27%.
El patrón es claro, mientras más pequeña es la empresa, mayor es la probabilidad de que quienes trabajan en ella también vivan en el centro histórico y a medida que aumenta el tamaño del negocio, ocurre lo contrario.
Las empresas recurren con mucha mayor frecuencia a trabajadores que se desplazan diariamente desde otros sectores del Gran Santo Domingo, mientras el comercio familiar sigue siendo el principal empleador de los vecinos.
El hallazgo coincide con la estructura empresarial descrita por el censo: las microempresas representan 73% del tejido comercial de la Ciudad Colonial y continúan siendo, con diferencia, el tipo de negocio predominante.
Son también las que muestran el vínculo más fuerte con la población residente y en muchos casos se trata de negocios familiares, pequeños comercios, cafeterías, talleres o establecimientos donde propietarios y empleados forman parte de la comunidad que habita el centro histórico.
Las empresas de mayor tamaño presentan una lógica distinta, probablemente porque su operación demanda estructuras administrativas más complejas, personal especializado y plantillas laborales que, con frecuencia, provienen de fuera de la Ciudad Colonial.
Más empleo no significa que sean para los residentes
El BID no plantea únicamente aumentar el número de puestos de trabajo. Su programa busca impulsar las economías locales, un objetivo que aparece expresamente definido dentro de la matriz de resultados del proyecto.
Sin embargo, el censo deja abierta una interrogante: si buena parte de los nuevos empleos generados por las empresas medianas y grandes son ocupados por trabajadores que no residen en la Ciudad Colonial, ¿hasta qué punto el crecimiento económico beneficia directamente a quienes viven allí?
Los documentos oficiales no ofrecen una respuesta, pero tampoco afirman que exista un proceso de desplazamiento laboral. Lo que sí muestran es una diferencia muy marcada entre el comportamiento de las microempresas y el de los negocios de mayor escala.
Otra forma de entender la gentrificación
El debate sobre la Ciudad Colonial suele concentrarse en el precio de las viviendas, la llegada de nuevas inversiones o el cambio del paisaje urbano, pero los datos del censo permiten observar otro fenómeno y no se trata, necesariamente, de quién puede seguir viviendo en la zona.
También importa quién consigue los empleos que produce la revitalización económica y en ese sentido, el censo documenta una especie de segregación funcional del mercado laboral.
Los residentes conservan una presencia dominante en los pequeños negocios, mientras los empleos vinculados a empresas medianas y grandes son ocupados mayoritariamente por personas que viven fuera del centro histórico.
No es una conclusión sobre las causas del fenómeno, sino una panorámica del mercado laboral captada por el último levantamiento disponible.
Capacitar para participar
El BID parece reconocer ese desafío, porque dentro del componente dedicado al desarrollo de las economías locales, el programa contempla capacitar 800 personas en oficios técnicos, mediante programas desarrollados en el Centro Comunitario, la Fundación San Valero y el Claustro de las Mercedes.
El propio informe precisa que el indicador dará seguimiento a habitantes de la Ciudad Colonial que reciban esa formación y así, la capacitación aparece como uno de los mecanismos previstos para ampliar la participación de los residentes en la actividad económica generada por la revitalización.
El informe de monitoreo no informa todavía cuántas personas han sido capacitadas ni cuál ha sido el efecto de esos programas sobre el empleo, pero esa evaluación quedará para el cierre del proyecto.
Queda claro que el indicador oficial del BID sigue siendo aumentar el empleo total, pero el censo plantea una pregunta: no basta con saber cuántos empleos existen, también importa conocer quiénes acceden a ellos.
Por ahora, la última radiografía disponible muestra que el crecimiento económico de la Ciudad Colonial convive con una realidad que se ve poco: los negocios más pequeños siguen empleando principalmente a sus vecinos, mientras las empresas de mayor tamaño dependen, en buena medida, de trabajadores que llegan cada mañana desde otros puntos de la ciudad.
Si la revitalización consigue aumentar el empleo, como aspira el BID, el próximo desafío será determinar si ese crecimiento logra fortalecer también las oportunidades laborales de quienes aún habitan dentro del centro histórico.
Lecturas recomendadas:




