SANTO DOMINGO.- Tres hermanos, dos de ellos reconocidos agentes inmobiliarios en Estados Unidos, fueron declarados culpables el pasado lunes 9 de marzo, por un tribunal federal en Manhattan, tras ser acusados de participar durante años en una red de abuso y tráfico sexual. El caso, que ha generado gran atención en el ámbito judicial y en el sector inmobiliario, concluyó con un veredicto que podría llevarlos a enfrentar cadena perpetua.
Tal y Oren Alexander, quienes desarrollaban su carrera como corredores de bienes raíces de alto perfil en mercados como Nueva York y Miami, junto a su hermano Alon Alexander, fueron hallados culpables de todos los cargos que enfrentaban, entre ellos conspiración para cometer tráfico sexual. La sentencia final será dictada por la jueza federal Valerie Caproni.
Durante el juicio, que se extendió por varias semanas en el tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, el jurado escuchó el testimonio de once mujeres que acusaron a los hermanos de violación o agresión sexual. Algunas de las víctimas declararon que fueron drogadas para impedir que pudieran resistirse a los ataques, mientras otras describieron episodios de manipulación y violencia que, según los fiscales, formaban parte de un patrón sistemático de conducta.
El jurado deliberó durante aproximadamente 21 horas antes de emitir el veredicto de culpabilidad en todos los cargos presentados contra los tres acusados. A lo largo del proceso judicial también comparecieron más de 30 testigos, y los fiscales presentaron pruebas que incluían material audiovisual y testimonios que buscaban demostrar la existencia de una conspiración para atraer, aislar y agredir a las víctimas.
La fiscalía sostuvo que los hermanos utilizaron durante años una estrategia repetida para acercarse a mujeres en entornos sociales y posteriormente abusar de ellas. En algunos casos, de acuerdo con los testimonios presentados ante el tribunal, se habrían utilizado drogas para incapacitar a las víctimas.
Por su parte, los abogados defensores argumentaron que sus clientes eran conocidos por llevar un estilo de vida social activo y por frecuentar fiestas y eventos exclusivos, pero insistieron en que no habían cometido delitos. La defensa trató de cuestionar la credibilidad de las denunciantes, señalando supuestas inconsistencias en sus relatos y planteando que algunas acusaciones estaban influenciadas por el consumo voluntario de alcohol o drogas.
Sin embargo, estos argumentos no lograron persuadir al jurado, que finalmente decidió declarar culpables a los tres hermanos de todos los cargos federales presentados en el caso.
Según informó el diario The New York Times, el proceso judicial incluyó testimonios particularmente sensibles y detallados sobre los hechos denunciados, lo que llevó a que el tribunal adoptara medidas especiales para proteger la identidad de algunos testigos y mantener en reserva ciertos elementos del caso debido a su naturaleza delicada.
Tras conocerse el veredicto, el fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Jay Clayton, destacó el valor de las víctimas que decidieron testificar durante el juicio y afirmó que la decisión del jurado representa un paso importante en la lucha contra el tráfico sexual y los abusos.
El caso ha marcado una caída significativa para los hermanos Alexander, quienes durante años fueron figuras conocidas dentro del mercado inmobiliario de lujo en Estados Unidos. Tal y Oren Alexander habían participado en numerosas transacciones millonarias y mantenían una presencia destacada en el sector, mientras que Alon Alexander trabajaba como ejecutivo dentro de la empresa de seguridad de su familia.
Las primeras acusaciones públicas contra los hermanos surgieron hace aproximadamente dos años y dieron lugar a una serie de demandas civiles y posteriormente a cargos federales. Durante la investigación, los fiscales indicaron que entrevistaron a decenas de mujeres mientras recopilaban evidencias para sustentar el caso.
Actualmente, los tres hermanos permanecen detenidos mientras esperan la lectura de la sentencia definitiva. El veredicto pone fin a uno de los juicios más mediáticos recientes vinculados indirectamente al sector inmobiliario estadounidense y abre la posibilidad de que enfrenten condenas de cadena perpetua.
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