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Algunos constructores se exponen a ser demandados por adquirientes, otros han preferido reducir sus márgenes de ganancias; algunos han detenido las obras esperando estabilidad; y otros temen desaparecer

SANTO DOMINGO.- El confinamiento provocado por la COVID-19, reafirmó la importancia de que los seres humanos cuenten con una casa donde refugiarse de manera cotidiana. La obligación de permanecer bajo techo en forma prolongada, hizo replantear las prioridades y adelantar planes a muchos.

Al crecimiento del sector construcción puesto en evidencia a través de las cifras en muchos países del mundo, podrían dársele múltiples lecturas, y quizás la incuestionable sería: una vivienda es un bien básico de todo ser humano y poseer una, alivia los pesares de la era COVID-19.

De la crisis generada por la parálisis en la economía mundial, la vivienda tiene su capítulo incluido y cuando aterrizamos al ámbito local, la realidad indica que, aunque los números de crecimiento se presentan favorables; la situación del sector no pinta tan sencilla.

Los costos de las viviendas se han disparado en cifras que van desde un 12 hasta un 30%; planteando escenarios diversos: constructores se exponen a ser demandados por adquirientes, otros han preferido reducir sus márgenes de ganancias pasa salvarse; algunos han detenido las obras esperando estabilidad en el mercado; y una parte teme desaparecer.

Y es que el remeneón coronavirus no admite magia, su azote seguirá incidiendo en la economía por mucho tiempo. A propósito de los trabajos que ha venido desarrollando El Inmobiliario sobre las alzas en los precios de los materiales de construcción, consultamos varios actores de la industria, para que nos dieran su parecer sobre el tema.

Joan Báez, de Báez Mueses Inmobiliaria. (Fuente externa)

“Tengo un proyecto en construcción en Mirador Norte. Cuando inició la pandemia habíamos vendido el 50% del proyecto, durante el proceso alcanzamos el 80% y al 20% que vendimos después, hubo que subirle un 12%”, explica Amel Rosario, de Constructora Palmetto.

Este joven emprendedor aclara que por ser de sus primeras obras decidió sacrificar sus márgenes de ganancia, pero que dicho aumento no se corresponde con los exorbitantes incrementos registrados en los materiales de construcción.

Joan Báez, de Báez Mueses Inmobiliaria, coloca entre 25 y 30% la subida de los precios de las viviendas. “Todos los constructores han ido subiendo, no hay forma de terminar un proyecto con los precios anteriores”. Y añade que algunas familias tuvieron que replantear el tipo de vivienda a elegir para ajustarse a los costos actuales.

Wilton Mueses, asociado en ventas, Remax, detalló los escenarios actuales:

“El que compró hace un año no se les ha notificado el incremento. El próximo año los tribunales estarán llenos de demandas por la quiebra de algunas constructoras porque muchos ingenieros o constructores que vendieron hace un tiempo, aunque no tengan la cláusula de incrementos, se verán obligados a subir, otros lo asumirán y otros quebrarán porque el aumento de todos los materiales anda entre un 30 y 60%, incluso los terrenos han experimentado alzas”.

Conoce casos en que los constructores han devuelto los negocios con los adquirientes. Para fortalecer sus argumentos sobre las alzas en sentido general, cuenta que un ascensor que hace un año compró en 31 mil dólares, hoy día cuesta US61 mil.

El presidente de la Confederación Dominicana de Micro, Pequeñas y Medianas Empresas de la Construcción (Copymecom), Eliseo Cristopher, lamenta la situación y asegura que lo menos que desean los constructores es subir los precios de los proyectos, pero la crisis del momento no le deja más opciones.

También coincide en que las medianas y pequeñas constructoras probablemente tengan que verse con los adquirientes en los tribunales. “Muchos estamos construyendo apartamentos bajo la modalidad del fideicomiso, con unidades con  preventas hace 18 meses”.

Para el sector que representa la cosa se torna peor en un sistema donde las grandes empresas llevan ventaja siempre. “El sistema financiero dominicano es excluyente porque los bancos solo le prestan al que tiene dinero. El caso más ejemplar es el del reservas el que está llamado a tener mayor apertura y el que le pone mayores trabas a los pequeños y medianos empresarios a la hora de otorgarle prestamos”.

Cuando analiza posibles indicadores de crecimiento, aún en medio de esta crisis, cita: recursos guardados, aumento de remesas, colocación de la banca a intereses bajos y la percepción de crecimiento impregnado por el gobierno.

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