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La satisfacción más importante no es la económica, sino la de saber que estamos contribuyendo a llenar una necesidad básica como lo es una casa y ayudar a que alguien alcance ese objetivo, no tiene precio, dice Ivan Guerrero

SANTO DOMINGO.– El término reventa es la acción  de vender algo que previamente se ha comprado, con el propósito de obtener ganancia. En bienes raíces este activo, representan uno de sus principales nichos de mercado y forma parte del dinamismo de la industria.

En República Dominicana, al no contar con un marco que regule el oficio, no es extraño que las reventas se constituyan para muchos, en la puerta de entrada al mercado inmobiliario, o al menos es la vía más usada, pues muchos dueños dejan la venta de su propiedad en manos inexpertas, de personas que un buen día deciden dedicarse a la venta de inmuebles de manera pura y simple.

Sin embargo, mercadear propiedades para revenderlas no es tarea de novatos, pues se requiere un plan mucho más complejo que vender proyectos para estrenar. Ivan Guerrero conversó para El Inmobiliario, y como buen especialista ofrece sus razones. “Hay que tomar una propiedad y hacerle un plan específico para mercadear cada una, dedicarle tiempo a conocerla y hacer un análisis sobre los posibles clientes”.

Una buena imagen gráfica o en formato video es capaz de trasladar desde la distancia al lugar y encender la imaginación, por ello recomienda fotos profesionales y una buena descripción del inmueble que detalle sus características de manera que resulte atractivo a los potenciales clientes.

Quince años en las reventas y más de 20 en la industria lo avalan para aconsejar a los agentes para que cuando capten propiedades, examinen sus condiciones; se tomen en serio el trabajo que le delega el propietario y se comprometan seriamente con la encomienda. La idea no debe ser sumar inventario, sino lograr resultados satisfactorios.

En los talleres que imparte como parte del equipo de líderes de Plusval y en la Asociación de Empresas y Agentes Inmobiliarios (AEI), de la cual es integrante, no para de predicar la importancia de la especialización porque el agente que hace de todo al final no domina nada; y para ofrecer un buen servicio al cliente es necesario enfocarse en un área. Lo compara con el tema médico, cuyas dolencias particulares las maneja un especialista.

Un segundo elemento por el que aboga Guerrero es porque en el sector se cree conciencia sobre la exclusividad. Muchos propietarios perciben como un riesgo dejar en una sola mano la venta de su inmueble, visión que considera errada, porque la existencia de varios agentes genera que no se puedan pedir cuentas a ninguno; de ahí que solicite a los dueños dejarse asesorar por expertos.

”Otro tema es la informalidad que va ligada a lo anterior, no podemos hablar de especialización ni profesionalización donde no hay reglas y cualquier persona dice que es agente, cuando adquirir una vivienda es la inversión más importante y lamentablemente a todos nos toca deshacer líos de los clientes por mala asesoría”.

Urge elevar el nivel y por eso en Plusval han adoptado la política de distinguir el trato entre un informal y el agente que ha recibido algún entrenamiento alusivo al ejercicio. “Valoramos eso y no se trata de discriminarlos, la idea es motivarlos a que se inscriban en la AEI, porque eso representa adoptar un código de ética y de disciplina, nosotros estamos forzando esa causa como un aporte al sector”.

Las cosas se hacen bien o no se hacen, es el apostolado del versado agente, quien entiende que el sector inmobiliario constituye el mejor negocio del mundo, pero es una profesión y el que no lo asuma como tal que busque otra cosa que hacer, sentencia, para concluir con una reflexión: “La satisfacción más importante no es la económica, sino la de saber que estamos contribuyendo a llenar una necesidad básica como lo es una casa y ayudar a que alguien alcance ese objetivo no tiene precio”.

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