Como grietas en un muro, las mujeres se han abierto camino en carreras y oficios que eran territorio masculino, aunque no vedados, y con su éxito han demostrado que sus capacidades no tienen límites.
SANTO DOMINGO. – Cada 8 de marzo el mundo conmemora el Día Internacional de la Mujer, una fecha cuyo origen, según documenta la Organización de las Naciones Unidas, se remonta a luchas obreras de inicios del siglo XX y a la propuesta presentada en 1910 por la dirigente alemana Clara Zetkin en la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas. La ONU adoptó oficialmente la conmemoración en 1975, reconociendo su dimensión histórica y social.
Sin discursos encendidos, la fecha también invita a mirar sectores productivos donde la presencia femenina fue, durante décadas, minoritaria, como la construcción, el desarrollo inmobiliario y el turismo.
El mapa es claro: ingeniería, arquitectura, obra, turismo e inmobiliario no evolucionaron en compartimentos aislados.
En el ámbito técnico, la historia registra a Margot Taulé como la primera mujer ingeniera civil y arquitecta dominicana en la Universidad de Santo Domingo, en 1948. De acuerdo con reseñas biográficas en los archivos académicos de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, Taulé no solo ejerció la profesión, sino que ocupó cargos como decana y rectora universitaria.
Entre las obras asociadas a su trayectoria se menciona el diseño estructural del edificio que alberga el Congreso Nacional de la República Dominicana, referencia obligada en la ingeniería local, así como la Casa Munné (“Casa Azul”), en Gascue, así como los hoteles Maguana y Matum.
Antes que ella, según publicaciones especializadas en arquitectura dominicana, Francisca Angélica Romero Beltré se graduó en 1941 en ingeniería-arquitectura, marcando un precedente académico femenino en el país, en un momento en que la formación técnica superior estaba fuertemente masculinizada, y el simple hecho de cursar y completar estos estudios implicaba romper una barrera social considerable.
Ella fue la “primera grieta en el muro”, la mujer que ingresó al aula técnica cuando el concreto aún no hablaba en femenino.

Las pioneras: cuando el mapa se redibuja
La presencia de mujeres en la construcción y el desarrollo inmobiliario dominicano ha evolucionado de manera constante, aunque aún desafía estereotipos y barreras estructurales. Según datos recientes de la Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de Viviendas (ACOPROVI), aunque las mujeres representan alrededor del 50,7 % de la población económicamente activa del país, solo entre el 3 % y el 8 % de la fuerza laboral del sector construcción es femenina. La mayoría de quienes están en el campo técnico ocupan posiciones directivas, administrativas o de supervisión, mientras que su participación en labores técnicas en obra sigue siendo reducida.
Este dato no solo revela la persistencia de brechas, sino también el terreno fértil para visibilizar historias de liderazgo y apertura de espacios.
Margot Taulé fue la primera mujer ingeniera y arquitecta profesionalmente registrada en República Dominicana. Graduada en 1948, Taulé diseñó estructuras emblemáticas como el edificio del Congreso Nacional dominicano, trabajó con los principales arquitectos de su generación y dejó una huella duradera en la educación técnica: fue profesora, decana de ingeniería y arquitectura y, entre 2003 y 2005, rectora de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña.
A esas pioneras iniciales se suman generaciones recientes que han ampliado la visibilidad femenina en el sector. En paneles y actividades organizadas por ACOPROVI, figuras como Erminda Decena, presidenta de la Asociación de Mujeres Profesionales Micro, Pequeñas y Medianas Empresarias del Sector Construcción (MUPYMECON) y Faride Sarraff, ingeniera civil con MBA en marketing y dirección comercial, han explicado cómo integran la ingeniería con estrategias sustentables y de innovación en proyectos modernos.
En el ámbito del diseño especializado, Massiel Mejía, fundadora de MMAP (Massiel Mejía, Arquitectura del Paisaje), ha trazado líneas que hacen vivir los espacios urbanos y rurales con criterios de sostenibilidad.
También se destaca Ana Contreras, fundadora de ARCO.DO y miembro del directorio de la Asociación de Constructores y Promotores de Obras y Proyectos (ACOSDE), pionera en prácticas sostenibles para planificación y ejecución de proyectos.
Arquitectas como Marcelle Lama lideran firmas con enfoques que combinan estética, funcionalidad y responsabilidad medioambiental, aportando ejemplos de diseño contemporáneo con visión integral.
Además, testimonios recogidos en eventos sectoriales incluyen a profesionales como Ashley Medina, Alejandra Marroc y Nahir Lora, quienes han compartido sus recorridos desde sus primeros pasos en la construcción hasta roles de liderazgo profesional.

Inmobiliario en femenino
En el sector inmobiliario, que cada vez más se profesionaliza con redes globales de franquicias y corretaje, surgen también nombres que combinan gestión, visión comercial y expansión.
Hay mujeres que lideran oficinas afiladas a marcas internacionales de bienes raíces, donde fuerzas como RE/MAX, Century 21 y Keller Williams multiplican oportunidades comerciales y elevan estándares de profesionalismo en corretaje y gestión de portafolios de propiedades.
En el ámbito corporativo, mujeres como Karina Gil, directora comercial de Gerdau Metaldom, una de las principales productoras de acero para construcción en el Caribe, representan otro frente esencial del sector: la cadena de suministros y materiales, donde la presencia femenina está marcando pauta en roles de liderazgo estraté
En el plano gremial, crónicas sectoriales destacan a Isabel Ballester como la primera mujer en presidir el Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (CODIA), un hito que consolidó liderazgo femenino dentro de la institucionalidad técnica.
La historia operativa, la de obra y casco, es menos documentada en términos de “primeras” albañilas o maestras constructoras. No existen registros públicos consolidados que identifiquen oficialmente a la primera mujer en esos oficios.
Sin embargo, la Asociación Dominicana de Constructores y Promotores de Vivienda (ACOPROVI) ha visibilizado en sus iniciativas la creciente presencia femenina en supervisión de obras, planificación y ejecución constructiva.

En el mercado inmobiliario contemporáneo, el portal Inmobiliario.do reseñó la trayectoria de Reyna Echenique, destacándola entre mujeres influyentes del país por su trabajo en consultoría y desarrollo inmobiliario, así como por su rol en la profesionalización del corretaje.
Diseñadoras de destinos, sin despacho ministerial
La historia del turismo dominicano, uno de los pilares económicos del país, no puede contarse sin mujeres, ya que fue construido en femenino desde el terreno, la gestión y la estrategia.
Desde la consolidación de polos como Punta Cana y Puerto Plata hasta la promoción internacional de la marca país, ellas han estado en la estrategia, en la gerencia y en la expansión corporativa. En el turismo ellas articularon territorio, inversión y diseño.
En el ámbito empresarial y mediático se reconoce a Haydée Rainieri como figura clave en la conformación y consolidación del modelo turístico del Este, vinculada al desarrollo del destino Punta Cana.
Su gestión integró hotelería, planificación e inversión inmobiliaria, sentando bases para complejos mixtos que combinan hospitalidad y vivienda, contribuyendo a transformar la región Este en un fenómeno global de inversión y crecimiento.
En el número más reciente de la revista Mujer de Concreto, el lector encontrará una reseña con su historia.
Asimismo, Elena Viyella de Paliza se encuentra entre las mujeres influyentes en el impulso del sector privado y turístico, ampliando la presencia femenina en juntas directivas y proyectos de inversión.
Ella simboliza la participación de mujeres dominicanas en la dirección de inversiones y estrategias empresariales que incluyen al turismo como eje de desarrollo económico, integrando sectores como hotelería, servicios y negocios conexos.
En Puerto Plata, Milenka Hungría ha sido referente empresarial y asociativo, liderando esfuerzos por fortalecer la competitividad del destino Norte y promover enfoques sostenibles frente a retos ambientales y económicos.
En la dimensión institucional, si bien ninguna mujer ha encabezado hasta el momento el ministerio, el sector sí ha contado con liderazgos femeninos clave en áreas técnicas y de promoción, como el caso de Magaly Toribio, pieza central en la promoción internacional del país, desempeñándose como viceministra y principal estratega para posicionar la República Dominicana en mercados emisores claves y diversificar su presencia global.
En cuanto a la profesionalización de la operación hotelera, Isabel Turull ha ocupado posiciones ejecutivas en cadenas internacionales, impulsando estándares de gestión y calidad que colocan al destino dominicano entre los más competitivos del Caribe.
Incluso en la dimensión internacional del negocio, la incidencia femenina ha sido significativa, con Encarna Piñero, como CEO de Grupo Piñero (Bahía Príncipe), que ha liderado expansiones hoteleras de gran escala en territorio dominicano, con impacto directo en la infraestructura turística y en desarrollos inmobiliarios asociados.
El desafío de ampliar participación

Aunque el avance es visible, las cifras reflejan que aún hay espacios por conquistar.
Según ACOPROVI, un registro reciente contó 12,880 mujeres vinculadas al sector construcción en 2022, cifra que representó un aumento del 90% respecto al año anterior, aunque todavía concentrada mayormente en roles administrativos y de supervisión.
El auge turístico demandó infraestructura; la infraestructura impulsó desarrollos; los desarrollos profesionalizaron la comercialización y en cada etapa, mujeres dominicanas ocuparon espacios que antes les eran ajenos.
La ausencia de una mujer en el despacho principal del turismo dominicano revela que, aunque las mujeres han sido protagonistas operativas y estratégicas, esa visibilidad no siempre se traduce en el mayor cargo de decisión y lo que falta no es mérito: es representación institucional en la cúspide.
Eventos como “Mujer de Concreto” no son anecdóticos, se celebran de forma anual convocando paneles con expertos, profesionales y académicos que discuten innovación, diseño y estrategias para romper techo de cristal en la industria.
La historia del 8 de marzo, vista desde el concreto y el plano, no es abstracta, es tangible y está presente y visible en columnas, resorts, condominios y oficinas de ventas. La presencia femenina en estos sectores no fue inmediata ni sencilla, pero fue decisiva. Y continúa en construcción.
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