Apartamentos, villas y desarrollos mixtos en los polos turísticos están transformando la vivienda en un activo productivo, integrando residencia, renta vacacional y servicios bajo un mismo modelo de inversión, desde Cap Cana hasta Puerto Plata y Santo Domingo.
SANTO DOMINGO. – El turismo inmobiliario en República Dominicana ya no se limita a hoteles ni a segundas residencias aisladas frente al mar, sino que abarca un portafolio diverso que incluye proyectos residenciales con vocación turística, desarrollos mixtos que integran vivienda y servicios, y resorts con componentes inmobiliarios bajo marcas internacionales.
Desde Cap Cana hasta Puerto Plata, pasando por La Otra Banda, Santo Domingo y la península de Samaná, el modelo ha evolucionado hacia esquemas donde la propiedad inmobiliaria se integra como activo productivo vinculado a la dinámica turística. Apartamentos, villas, condo-hoteles y “branded residences” se diseñan no solo para habitar, sino para generar retorno mediante renta vacacional, administración hotelera o valorización patrimonial en polos de alta demanda.
Este fenómeno refleja un cambio estructural: la inversión extranjera y local ya no se dirige exclusivamente a la construcción hotelera tradicional, sino a ecosistemas inmobiliarios que combinan turismo, servicios y vida urbana, ampliando el espectro de productos y fuentes de ingreso en el mercado dominicano.
Residencial con ADN turístico
Se trata de apartamentos, condominios y villas premium ubicados en zonas de alta demanda turística como Cap Cana y áreas de Puntacana-Bávaro. Productos diseñados tanto para usos de segunda residencia como para renta vacacional de corto plazo, lo que los convierte en activos atractivos para inversionistas que buscan retorno mediante plataformas de alquiler.
Un ejemplo de cómo el turismo inmobiliario va más allá de la simple venta de casas lo constituyen proyectos emblemáticos como Bonita Beach Luxury Residences en Cap Cana y Alta Vista Village en La Otra Banda, Punta Cana. El primero se presenta como un desarrollo premium compuesto por aproximadamente 380 apartamentos y hasta 20 villas de lujo frente al mar y en el campo de golf Las Iguanas.
Los rangos de precios oscilan desde aproximadamente US$280,000 hasta alrededor de US$700,000 por unidad dependiendo de tipología y tamaño, configurándose como un producto residencial con potencial de renta vacacional y servicios tipo resort (apartamentos, villas y aparthotel) en uno de los destinos más cotizados del Caribe.
Por su parte, el proyecto residencial Alta Vista Village, desarrollado por Huacachina Inversiones en La Otra Banda, Punta Cana, incorpora terrenos para solares y villas, y ha movilizado una inversión de más de US$35-40 millones en etapas iniciales, generando empleo y dinamizando el mercado local de construcción y servicios.
En su primera fase ya se completaron cientos de villas y solares vendidos, bajo un esquema de desarrollo que busca atraer tanto a compradores residentes como a inversionistas extranjeros interesados en propiedades con potencial de uso vacacional o de segundo hogar.
Los precios de los solares residenciales pequeños rondan entre aproximadamente US$14 500 y US$25 000 y las villas independientes de 2 a 3 habitaciones se cotizan entre aproximadamente US$74,000 y US$104,000, según los listados de mercado de 2025 y 2026, lo que refleja la diversidad de oportunidades de inversión inmobiliaria de menor y mediana escala en destinos turísticos en expansión.
Estos formatos en zonas emergentes son ejemplos claros de cómo los proyectos residenciales vinculados al turismo contribuyen a captar capital extranjero e integrarlo en la economía nacional, más allá de las tradicionales inversiones hoteleras.
Lo mixto está de moda
Este formato combina alojamientos hoteleros, unidades residenciales y servicios complementarios (restaurantes, clubes, espacios recreativos), generando comunidades integradas que responden tanto a visitantes como a residentes de largo plazo. Proyectos de este tipo están proliferando en corredores costeros y polos de alto crecimiento urbano debido a la sinergia entre turismo y calidad de vida urbana.
En la primera línea del turismo inmobiliario dominicano se encuentran desarrollos mixtos que combinan vivienda, servicios y atracción turística: en Cap Cana, por ejemplo, el complejo St. Regis Cap Cana Resort & Residences integra un resort de lujo con aproximadamente 200 habitaciones y 70 residencias privadas frente al mar, generando oferta tanto hotelera como de vivienda premium con acceso a campo de golf y servicios de alto nivel ($220 millones de inversión).
Bonita Beach Luxury Residences, que mezcla apartamentos y villas con amenidades tipo resort en una comunidad turística consolidada; en el eje Bávaro-Punta Cana, desarrollos como River Island aportan cientos de apartamentos con espacios comunes (piscinas, gimnasios, áreas recreativas) que sirven tanto a residentes como a visitantes.
En Punta Cana proyectos como Vista Cana Boulevard combinan villas, apartamentos y servicios comunitarios (restaurantes, club house, parques) en un entorno que funciona como destino híbrido de vida cotidiana y turismo.
Además de los polos del este, se están desarrollando proyectos mixtos con vocación turística y residencial en otras regiones del país. En la península de Samaná, por ejemplo, áreas como Playa Bonita están atrayendo iniciativas que combinan viviendas frente al mar, proyectos hoteleros y servicios integrados, como Bonita Village y The Reef, que mezclan gestión hotelera con unidades residenciales en un entorno ecológico y de alto valor paisajístico.
En la Costa Norte, en Cabarete, el mercado incorpora desarrollos mixtos como Ocean One y Ocean Dream, que combinan condominios de lujo con espacios comerciales y servicios de gestión profesional, orientados tanto a turistas como a residentes e inversionistas internacionales.
En la capital, Santo Domingo, emergen proyectos de uso mixto que integran hotel, residencias y servicios urbanos, como el proyecto Jardines de Bellas Artes Swissôtel Residences & Hotel, que combina operaciones hoteleras con unidades residenciales premium frente a polos culturales y comerciales.
Hoteles que venden metros cuadrados
Grandes inversiones en resorts y marcas internacionales, como nuevos hoteles de lujo en sistemas “todo incluido” o con residencias hoteleras adjuntas, mantienen su atractivo para inversionistas globales, que suelen incorporar apartamentos “branded residences” o espacios de co-uso que incrementan el rango de productos disponibles bajo la sombrilla turística.
Este abanico de formatos evidencia que la inversión no se limita a casas aisladas, sino que incluye un espectro amplio de bienes raíces con vocación productiva y diversas fuentes de ingreso.
El modelo de proyectos hoteleros con componente inmobiliario también se extiende más allá del Este del país. En Miches (El Seibo), el complejo Zemi Miches All-Inclusive Resort, Curio Collection by Hilton, desarrollado por el Grupo Viva Wyndham, contempla una inversión superior a US$400 millones en su plan maestro, que incluye hotelería y posibles fases residenciales dentro del desarrollo turístico de Playa Esmeralda.
En Puerto Plata, el proyecto Ambar Bay, impulsado por el Grupo ITM, integra marina, hotel, áreas comerciales y residencias en un esquema de desarrollo mixto con una inversión estimada en más de US$100 millones en su primera etapa.
Otro ejemplo emblemático es el mega-desarrollo Punta Bergantín, ubicado en la costa norte, entre Montellano y Puerto Plata, que simboliza la expansión del modelo turismo-inmobiliario más allá de las zonas tradicionales.
El plan maestro contempla una inversión total proyectada de más de US$1,000 millones, de los cuales la primera fase supera los US$500 millones e incluye infraestructuras clave como el hotel Meliá Bergantín Beach con más de 400 habitaciones, además de futuras operaciones bajo marcas internacionales como Hyatt Inclusive Collection y Westin Puerto Plata.
Además, se desarrollarán cerca de 4 mil unidades residenciales integradas a zonas comerciales, clubes de playa, campo de golf y servicios recreativos, generando un polo mixto de turismo, vivienda y comercio que aumenta la oferta de bienes raíces ligados a la actividad turística en la región.
En Santo Domingo, el proyecto Riviera Verde de Marriott Santo Domingo Airport Hotel & Residences, ubicado en el entorno del Aeropuerto Internacional de Las Américas, combina hotel de marca internacional con unidades residenciales dentro de una inversión que ronda los US$200 millones en su fase integral.
Asimismo, en Samaná, desarrollos en la zona de Playa Bonita y Las Galeras han incorporado villas y condominios bajo esquemas de operación hotelera o administración turística, ampliando la oferta de propiedad privada dentro de destinos tradicionalmente hoteleros.
Desde enclaves premium en Cap Cana hasta megaproyectos en Puerto Plata y desarrollos urbanos en Santo Domingo, el modelo no solo transforma el paisaje, sino que reconfigura flujos de capital, empleo formal y demanda de infraestructura.
El desafío, entonces, no radica únicamente en cuánto crecerá este segmento, sino en cómo maximizar su aporte al PIB, a la generación de divisas y a la cohesión territorial, sin comprometer la sostenibilidad urbana y social que garantizará su viabilidad a largo plazo.
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