SANTO DOMINGO.– Lo que comenzó como una intensa temporada de incendios forestales en Canadá terminó por convertirse en una crisis ambiental que hoy afecta a dos países.
El humo generado por más de 800 incendios activos ha deteriorado la calidad del aire en extensas zonas de Canadá y Estados Unidos, obligando a emitir alertas sanitarias, activar planes de emergencia y recomendar a millones de personas limitar sus actividades al aire libre.
De acuerdo con la BBC, que cita información del Sistema Canadiense de Información sobre Incendios Forestales, actualmente permanecen activos 858 incendios en territorio canadiense, de los cuales la mayoría continúa fuera de control. Solo el jueves fueron reportados 30 nuevos focos.
El avance del humo ha alcanzado importantes centros urbanos como Toronto, Chicago, Detroit, Minneapolis y Nueva York, donde las autoridades han advertido sobre niveles de contaminación considerados perjudiciales para la salud, especialmente para niños, adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con enfermedades respiratorias o cardiovasculares.
Según el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos (NOAA), citado por La Vanguardia, infomó que las alertas por mala calidad del aire abarcan parte del Alto Medio Oeste, la región de los Grandes Lagos y el noreste del país, mientras que el Índice de Calidad del Aire estadounidense llegó a clasificar como «peligrosa» la situación en amplias zonas de Michigan y Minnesota.
En respuesta, las autoridades de Nueva York ampliaron sus protocolos de emergencia, habilitaron cientos de centros de refrigeración y comenzaron la distribución de mascarillas KN95 para reducir la exposición de la población a las partículas presentes en el humo.
Un fenómeno que viaja cientos de kilómetros
Aunque las llamas permanecen concentradas principalmente en el norte de Ontario, el viento ha transportado enormes columnas de humo a cientos de kilómetros de distancia, reduciendo la visibilidad y provocando cielos cubiertos por una neblina gris en ciudades donde no existe ningún incendio cercano.
La firma especializada IQAir llegó a ubicar a Toronto entre las ciudades con peor calidad del aire del mundo, mientras que varias ciudades estadounidenses también figuraron entre las más afectadas durante la jornada del jueves.
Las autoridades meteorológicas prevén que la dirección de los vientos continúe determinando el desplazamiento del humo durante los próximos días, aunque un cambio en las condiciones atmosféricas podría mejorar gradualmente la calidad del aire hacia el inicio de la próxima semana.
Comunidades evacuadas y daños materiales
Mientras las grandes ciudades enfrentan las consecuencias de la contaminación atmosférica, varias comunidades del norte de Canadá continúan lidiando directamente con el avance del fuego.
Según informó DW, un incendio en el norte de Ontario obligó a evacuar comunidades indígenas, donde algunos residentes aseguraron haber perdido prácticamente todas sus viviendas. Helen Paavola, jefa de la Primera Nación Namaygoosisagagun, declaró a medios locales que, tras un sobrevuelo de evaluación, su comunidad había quedado «reducida a cenizas».
Las labores de extinción continúan con cientos de brigadistas desplegados en diferentes provincias, mientras las autoridades mantienen los esfuerzos para impedir que las llamas alcancen nuevas poblaciones.
Incendios más frecuentes por el calentamiento climático
Especialistas consultados por la BBC y ABC sostienen que, aunque los incendios forestales forman parte del ciclo natural de los bosques boreales de Canadá, su frecuencia e intensidad han aumentado durante la última década.
Laura Chasmer, profesora de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Western Ontario, explicó que el incremento de episodios de calor extremo y el progresivo secado de la vegetación han favorecido incendios de mayor magnitud y duración.
La investigadora señaló además que, mientras históricamente los incendios se concentraban en el oeste canadiense, en los últimos años los grandes focos se han desplazado hacia provincias orientales como Ontario y Quebec, acercando el humo a algunas de las zonas más densamente pobladas de Norteamérica.
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