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Turismo, remesas e IED: RD tiene los tres motores que el BID recomienda para navegar la incertidumbre global

El Banco Interamericano de Desarrollo proyecta para América Latina y el Caribe un crecimiento de 2,1% en 2026 y RD casi lo duplica, respaldada por una canasta de divisas que el organismo identifica como modelo de resiliencia para el Caribe

SANTO DOMINGO. –  El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó en marzo de 2026 su informe macroeconómico anual para América Latina y el Caribe, Resiliencia y perspectivas de crecimiento en una economía global cambiante. El diagnóstico regional es de estabilidad moderada en medio de tensiones geopolíticas, presión arancelaria y tasas de interés globales persistentemente elevadas.

El crecimiento proyectado para la región es 2,1%, apenas por encima de su promedio histórico de largo plazo y la República Dominicana figura, en ese contexto, como una de las economías de mayor expansión del hemisferio.

Pero las mismas variables que explican esa posición de privilegio contienen las advertencias que el BID fórmula para toda la región: la oportunidad está sobre la mesa; lo que determina si se aprovecha es lo que ocurra con la productividad, la deuda y la formalización en los próximos años.

El ancla de resiliencia

El BID identifica la combinación de turismo, remesas e inversión extranjera directa como el mecanismo que ha permitido a las economías del Caribe sostener estabilidad cambiaria y confianza de inversores incluso en episodios de alta volatilidad global. República Dominicana opera con los tres canales activos y en crecimiento simultáneo.

En el primer trimestre de 2026, los ingresos de divisas generados por IED, remesas, turismo, exportaciones de bienes y otros servicios superaron los US$13.400 millones, unos US$1.400 millones más que en el mismo período de 2025, según el Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

El turismo aportó US$3.909,7 millones solo en el trimestre que abarcó la publicación del BID, crecimiento de 20,2% interanual, con más de 3.350.000 visitantes en el periodo. Las proyecciones del BCRD para el cierre del año estiman ingresos por turismo superiores a US$12.500 millones, récord histórico. Las remesas acumularon US$5.170,1 millones entre enero y mayo de 2026 y la IED alcanzó US$1.536,7 millones en el primer trimestre, con proyección anual de US$5.200 millones.

Ese flujo sostenido explica un dato que el BID destaca como indicador de confianza estructural: el EMBI de República Dominicana se situó en 177 puntos básicos al 20 de mayo de 2026, frente a un promedio regional de 264 puntos básicos y esta diferencia significa que el mercado internacional cobra menos por prestarle al Estado dominicano que al promedio de sus vecinos.

En 2025, los bonos soberanos dominicanos en dólares ofrecieron retornos cercanos a 13%, superando a otros emisores emergentes con calificación similar.

El EMBI (Emerging Markets Bond Index) es un índice creado por JP Morgan que mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos soberanos de un país emergente y el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados el activo libre de riesgo por excelencia. Se expresa en puntos básicos y cada 100 puntos básicos equivale a 1%.  Entonces, el EMBI de 177 puntos básicos de República Dominicana al 20 de mayo de 2026 significa que el mercado le exige al país pagar 1,77 puntos porcentuales más que lo que paga Estados Unidos por su deuda y lo que mide en la práctica es el riesgo país: a mayor EMBI, mayor percepción de riesgo, mayor costo de financiamiento. A menor EMBI, mayor confianza de los inversores y menor costo para el Estado al salir a los mercados internacionales.

RD por encima del promedio y por debajo del potencial

El BID proyecta 2,1% de crecimiento para América Latina y el Caribe en 2026 y la República Dominicana supera esta proyección con amplitud: el Banco Mundial estima 3,6%, el FMI 3,7%, y el propio Ministerio de Hacienda y Economía establece una proyección central de 3,75% en su Panorama Macroeconómico 2026-2030.

El PIB nominal del país asciende a US$136.148 millones en 2026, con un PIB per cápita de US$12.406, para un incremento de US$656 frente a 2025.

La referencia histórica es el mejor argumento de posicionamiento regional: entre 1972 y 2022, la economía dominicana creció a una tasa anual promedio de 4,9%, la más alta de América Latina en ese período, más de un punto y medio por encima del promedio regional de 3,2%.

El FMI estima que, bajo políticas adecuadas, el país podría alcanzar el estatus de economía avanzada hacia mediados del siglo XXI.

Pero el potencial de crecimiento del país se estima en 5,0% anual. Las proyecciones actuales de entre 3,6% y 3,75% representan un desempeño por debajo de lo que la economía puede producir en condiciones normales. El año 2025 cerró con apenas 2,1% de expansión, afectado principalmente por la debilidad en construcción y manufactura.

Ese dato motivó la revisión a la baja de las expectativas para 2026 y la decisión de Fitch Ratings, en abril de 2026, de rebajar la perspectiva crediticia del país de positiva a estable, aunque manteniendo la calificación en BB-. La agencia citó, entre los factores de su decisión, la tendencia del crecimiento por debajo del promedio histórico.

El activo más sólido del expediente

El BID señala como uno de los logros de la región haber contenido la inflación, cuya mediana cayó a 3,8% a finales de 2024 tras haber alcanzado 9,8% en julio de 2022. El informe atribuye ese resultado al fortalecimiento de los marcos de política monetaria, y advierte que sostenerlo es condición necesaria para preservar la confianza de los inversores.

República Dominicana encuadra en esa narrativa con números propios: la inflación acumulada de 2025 cerró en 4,95%, dentro del rango meta del Banco Central de 4,0% ±1,0%, lo que representa 32 meses consecutivos de precios controlados.

Para 2026, el Ministerio de Hacienda y Economía proyecta una inflación de cierre de 4,50%, con presión al alza por el precio de los combustibles en un país importador neto de energía.

La cara B de la resiliencia

El BID advierte que el crecimiento regional es insuficiente para cerrar brechas de ingreso, que la deuda pública promedio en América Latina y el Caribe se sitúa en 59% del PIB y que el incremento en los pagos de intereses ejerce una presión creciente sobre las finanzas públicas. El organismo recomienda que los países sitúen sus ratios de deuda en un rango prudente de entre 46% y 55% del PIB.

República Dominicana registró al 30 de abril de 2026 una deuda del Sector Público No Financiero de US$66.408,5 millones, equivalente al 49,3% del PIB, ligeramente por debajo de la mediana de economías con calificación BB (51,6%), pero con proyección de alcanzar 51,1% en 2027.

El componente en moneda extranjera representa 67% del total, factor de vulnerabilidad ante fluctuaciones cambiarias que el vencimiento promedio de 11,6 años ayuda a mitigar.

El dato más revelador no es el stock de deuda sino su costo relativo. La relación entre intereses e ingresos fiscales llegó a 21,9% en 2025, el nivel más alto entre economías con calificación BB y el doble de la mediana de ese grupo. El servicio de intereses proyectado para 2026 supera los RD$322.560,9 millones, 8% más que en 2025, con proyecciones de crecimiento ininterrumpido hasta los RD$418.674 millones en 2029.

Ese escenario explica la Ley 30-26, la reforma tributaria promulgada el 18 de junio de 2026, y la advertencia de Fitch de que una nueva reforma fiscal que amplíe la base de ingresos será difícil de impulsar en año preelectoral.

El déficit fiscal de 2025 se ubicó cerca de 3,5% del PIB; la proyección oficial para 2026 es 3,2%, pero Fitch estima 3,8%, impulsado por los subsidios a los combustibles anunciados en marzo.

La agenda que el BID pone en el centro

El BID identifica la productividad como el principal motor de crecimiento para la próxima etapa de desarrollo regional, y la formalización laboral como uno de los mecanismos con mayor potencial de impacto en producción, empleo e ingresos fiscales y ambas variables son la asignatura pendiente de República Dominicana.

Entre julio y septiembre de 2025, la economía incorporó casi 120.000 nuevos trabajadores netos, con mayor dinamismo en salud, intermediación financiera y electricidad. La tasa de ocupación informal bajó de 55,3% a 54,6% en ese período: un avance, pero desde un nivel estructuralmente elevado.

El crédito al sector privado creció 10,5% en 2025, frente al 17,7% de 2024, moderación que refleja el impacto de tasas activas en dos dígitos sobre la inversión privada.

La oportunidad que RD debe aprovechar

El BID señala que la digitalización, la inteligencia artificial y la demanda global de minerales críticos representan oportunidades de crecimiento de nueva generación para América Latina y el Caribe. Para el Caribe en particular, el Informe sobre la Dinámica del Desarrollo del Caribe 2026, publicado conjuntamente por el BID y la OCDE en abril, identifica turismo, economía azul, energías y economía creativa como los sectores con mayor potencial de inversión sostenible.

República Dominicana tiene ventajas de posición en varios de esos frentes: primer destino turístico del Caribe, receptor de IED concentrada en energía y turismo, emisor de bonos verdes desde 2024 con un marco verificado por S&P Global, y un EMBI que le permite acceder a financiamiento internacional en mejores condiciones que la mayoría de sus pares regionales.

La lectura del informe del BID no genera complacencia, pero sí confirma la dirección: la canasta de turismo, remesas e IED es exactamente la combinación que el organismo describe como ancla de resiliencia para economías del Caribe.

El trabajo pendiente, según el mismo diagnóstico, es convertir esa resiliencia en transformación estructural, productividad, formalización, sostenibilidad fiscal, antes de que el entorno global cierre la ventana de oportunidad que hoy permanece abierta.

Fuentes: Los datos del BID corresponden al Informe Macroeconómico de América Latina y el Caribe 2026 (Ayres y Juvenal, DOI: 10.18235/0013959) y al Informe sobre la Dinámica del Desarrollo del Caribe 2026 (BID-OCDE, abril 2026). Los datos sobre República Dominicana provienen del Banco Central de la República Dominicana (BCRD), la Dirección General de Crédito Público, el Ministerio de Hacienda y Economía (Panorama Macroeconómico 2026-2030, marzo y junio 2026), el Banco Mundial, el FMI (World Economic Outlook, abril 2026) y Fitch Ratings (abril 2026).

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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