Últimas noticias
Skip to main content

«Opina que el plan debe estar acompañado, a nivel de Estado, de incentivos y facilidades para iniciar el cambio, ya que la mayor parte de las empresas constructoras del país no podrían costear la inversión inicial y esto crearía un mercado desigual con los grandes contratistas». Ingeniera Francia Alcántara.

SANTO DOMINGO.- Los términos automatización/ mecanización han pasado a formar parte de la agenda pública en las últimas semanas, tras el presidente Luis Abinader anunciar que la “mano de obra extranjera tiene los días contados” en la República Dominicana y que su gobierno impulsará acciones para reducir esa dependencia en los trabajos de construcción y otros renglones de la economía nacional.

De hecho, durante su encuentro “La Semanal”, con los medios de comunicación, el pasado lunes 06 del presente mes de noviembre, Abinader informó sobre la disponibilidad de fondos para dar inicio al programa de mecanización de mano de obra extranjera, destinado a impactar los sectores agrícola y construcción, cuyo proyecto, dijo, cuenta con una inversión de 3,000 millones de pesos, financiados a través del Banco de Desarrollo y Exportaciones (Bandex).

El mandatario explicó que el objetivo principal de este programa es reducir la dependencia de mano de obra barata y extranjera y eficientizar la producción nacional. 

La ingeniera civil Francia Alcántara, especialista en gerencia de proyectos, entiende que los ingenieros dominicanos no están preparados para dicho proceso ni en el plano económico ni tecnológico, porque los precios de los inmuebles han sido establecidos tomando en cuenta el modelo tradicional de construcción.

“En el sector, en términos económicos no estamos preparados ya que los costos de ventas de las construcciones finalizadas dependen del precio del mercado, que está establecido en base a la construcción tradicional dominicana, donde el costo de la mano de obra es inferior y más accesible que el costo de la tecnología / automatización. Bajo el mismo criterio, en términos tecnológicos, no existe una retribución directa entre la implementación de tecnología vs incremento de ingresos producto de una venta”, respondió la experta al ser consultada por El Inmobiliario.

Explicó que en el caso de las construcciones de torres residenciales, por ejemplo, entre un 30% a 40% del total del proyecto, corresponde a la mano de obra, aunque si es una infraestructura vial las maquinarias se ocupan de la mayor parte.

La destacada profesional con más de 15 años vinculada al mercado de la construcción, asegura que siempre ha sido abanderada del uso de tecnología y automatización en cualquier proceso constructivo.

Considera que, aunque la retribución económica no es directa, el re-trabajo, la calidad de la terminación, la tranquilidad de saber que lo que está en plano estará en el proyecto, la garantía en la inversión de quienes financian y la economía de tiempo, superan los desafíos económicos que pudieran surgen de automatizar los procesos.

Sin embargo, opina que el plan debe estar acompañado, a nivel de Estado, de incentivos y facilidades para iniciar el cambio, ya que la mayor parte de las empresas constructoras del país no podrían costear la inversión inicial y esto crearía un mercado desigual con los grandes contratistas.

La también arquitecta entiende que en el caso de los dominicanos, su incorporación a la mano de obra debe ir de la mano de un plan multidisciplinario, que incluya educación técnica para instruir a las nuevas generaciones en la automatización de procesos y a la vez elevar la calidad del trabajo. “Esto hará que trabajar en la parte operativa del sector construcción se considere un empleo “digno” y más jóvenes quieran insertarse en este mercado”, comenta.

Mano de obra en la construcción

Al preguntarle sobre los procesos o etapas donde interviene la mano de obra, la profesional de la ingeniería explica que en el caso de la construcción de una torre residencial, por ejemplo, interviene “en la construcción de la estructura en concreto como la confección de vigas, columnas, losas, armado de acero y en las terminaciones de superficies como empañete, colocación de estuco, porcelanato, pisos, estuco, etc”.

En un eventual programa de mecanización, Alcántara afirma que podrían sustituirse por una máquina, cualquier componente que pueda ser prefabricado y que produce un ahorro significativo del personal durante el proceso de instalación.

“Para ilustrar, puedo realizar la instalación de una derivación sanitaria solo conectando entrada y salida al sistema (es decir, el “muñeco” como se llama en el común de la población, viene con todas las tuberías preensambladas) y en vez de tener una brigada, el trabajo lo realizaría un trabajador calificado más un ayudante. Del mismo modo y con el mismo efecto, solicitar el acero figurado en fábrica elimina la actividad de “corte y figurado de acero” en obra”.