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Por Indhira Desangles

Especial para El Inmobiliario

En primer lugar, hablemos del auge del comercio electrónico en la República Dominicana. Durante años, el comercio tradicional ha sido el pilar de nuestra economía, con tiendas físicas que han sido el lugar de encuentro para compradores y vendedores. Sin embargo, con el avance de la tecnología y la penetración cada vez mayor de internet en nuestra sociedad, el comercio electrónico ha emergido como una fuerza disruptiva.

Aunque al principio la adopción fue lenta en comparación con otros países, la pandemia del COVID-19 aceleró este proceso de una manera sin precedentes. De repente, las empresas se vieron obligadas a adaptarse a las restricciones impuestas por el distanciamiento social, y muchas de ellas recurrieron al comercio electrónico como una forma de seguir llegando a sus clientes. Esto ha llevado a un aumento significativo en la demanda de espacios comerciales flexibles y adaptables que puedan albergar tanto operaciones físicas como virtuales.

En cuanto al papel de la tecnología en la gestión de espacios comerciales, hemos sido testigos de una revolución en la forma en que los propietarios y operadores abordan la administración de sus activos. Las soluciones de gestión de datos han permitido una mayor eficiencia en la recopilación y análisis de información sobre el comportamiento de los consumidores, lo que a su vez ha facilitado la toma de decisiones informadas sobre la configuración y el diseño de los espacios comerciales. Además, las herramientas de marketing digital han abierto nuevas oportunidades para la promoción de los locales comerciales, llegando a una audiencia más amplia y diversa a través de plataformas en línea y redes sociales.

Muchas veces los clientes prefieren comprar online, y que les llegue directo a su hogar las compras, y otras veces buscan lo que quieren en linea y luego van a la tienda en físico directo a buscar el o los items que ya preseleccionaron virtualmente.

Por último, pero no menos importante, la pandemia ha recalibrado por completo nuestras prioridades en cuanto a la seguridad y la salud en los espacios comerciales. Los consumidores ya no solo buscan productos y servicios de calidad, sino que también exigen entornos limpios, seguros y sanitizados. Esto ha impulsado a los propietarios y operadores a implementar medidas rigurosas de limpieza y desinfección, así como a reevaluar el diseño de los espacios para garantizar un flujo seguro de personas y minimizar los riesgos de contagio.

En resumen, la evolución del mercado minorista y del mercado inmobiliario comercial en la República Dominicana ha sido marcada por la intersección de diversos factores, desde el avance del comercio electrónico hasta el papel crucial de la tecnología y la priorización de la seguridad y la salud.

Como agentes inmobiliarios, nuestra capacidad para adaptarnos a estos cambios y anticipar las necesidades futuras del mercado será fundamental para seguir siendo relevantes y competitivos en este entorno dinámico y desafiante.