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A clientes que se resisten a aceptar los aumentos, les están devolviendo el dinero, lo que genera inconformidad y amenaza de demandas, en algunos casos

SANTO DOMINGO.- Los incrementos suscitados en el sector construcción no solo preocupan a los desarrolladores y a los establecimientos que expiden los insumos de la industria. También a los agentes inmobiliarios, les ocupa el tema como intermediarios de los proyectos.

Y es que cuando se habla de alzas, más aún en el tema vivienda, no muchos clientes razonan los argumentos que se esbozan sobre las consecuencias arrastradas por la COVID-19, pues la compra de una casa no es un paso casual, es un acto planificado que demanda un alto compromiso para las partes involucradas.

La actual coyuntura ha puesto a prueba las destrezas de los corredores de bienes raíces ante la inestabilidad de precios que ha azotado el renglón construcción y que amenaza con no terminar, dado que el freno no depende del mercado nacional.

“Hay una situación delicada porque afecta sobre todo a compradores y constructores, más a los proyectos de tipo económico. La clase media y turística puede manejar mejor las alzas y reajustes de precios”, explica Claudia Castillo, pasada presidenta de la Asociación de Agencias y Empresas Inmobiliarias (AEI), gerente general de Top Inmobiliario.

Yaneisy Rosso. (Fuente externa).

Le apena la situación a sabiendas de que el dominicano hace su mejor esfuerzo para comprar una casa y tener seguridad, para lo cual se programa, se organiza. “Y en muchos casos he visto su preocupación al no poder contar con recursos y escapársele sus posibilidades si no logra un acuerdo y ahí viene la complejidad”.

Sin dudas el sector más vulnerable es por donde la soga rompe. Y el testimonio de Yaneisy Rosso, de Time Home, lo deja claro.”La situación que he vivido es que me manejo en el sector de los fideicomisos con viviendas de bajo costo y lo que ha pasado es que una persona para aplicar debía tener entre 50 y 60 mil pesos de ingresos, con los incrementos excesivos que se han producido ese mismo cliente ahora tiene que generar entre 80 y 100 mil pesos para poder financiar el costo”.

Entiende que tanto los agentes como los adquirientes atraviesan un proceso tedioso, frente a la realidad del mercado, cuya responsabilidad escapa al ámbito nacional.

Una situación distinta ha ocurrido en el mercado inmobiliario turístico, donde se ha producido un significativo aumento, desde apartamentos sencillos hasta las apetecibles villas. Su causa se explica porque el coronavirus hizo que muchas personas prefieran espacios más amplios y donde puedan estar en contacto con la naturaleza.

Víctor García, de VG Inmobiliaria, describe su experiencia de la época COVID-19.

“Las constructoras algunas han parado de vender en lo que hacen estudios de costos dada la situación, otras han aumentado entre un 10 y 15% y a los clientes que ya compraron le están sumando un incremento”.

Algunos que se resisten a aceptarlo le están devolviendo el dinero, estos son los que más problemas presentan de inconformidad y demandas. Narra, el experimentado agente con 15 años en el oficio, que aunque el incremento se justifica, no todos los clientes lo entienden porque alegan que ya tienen un contrato firmado.

La reflexión de la ejecutiva de Top Inmobiliaria, quien es arquitecta y tasadora con 25 años de ejercicio, es que el gobierno debe tomar medidas, aunque sea provisionales hasta tanto se estabilice el mercado. Sugiere flexibilizar los pagos del ITBIS y de los aranceles por algunos meses, y suspender o bajar el impuesto a la transferencia de inmuebles o poner un monto menor, al menos por un año.

“Somos los representantes tanto de las constructoras como de los clientes, mediamos de la mejor forma para que los proyectos no se estanquen por tanto debemos motivar a los clientes, buscarle la vuelta. Entendemos la situación de los constructores, pero somos un sector de conciliación y nuestra asociación está disponible para asistir a reuniones a buscar soluciones”.