Advierte que las soluciones verdes son insuficientes sin infraestructura hidráulica formal y llama a priorizar sistemas de drenaje planificados, y sostenidos en el tiempo, para mitigar los efectos de las lluvias intensas
SANTO DOMINGO. – Las inundaciones recurrentes en el Gran Santo Domingo no responden únicamente a la pérdida de áreas verdes o a la impermeabilización del suelo, sino a una problemática estructural más profunda vinculada a la ausencia de un sistema integral de drenaje pluvial, según explicó la arquitecta Carolina Llobregat Ferre.
La especialista señaló que, aunque desde la hidrología urbana se reconoce que la expansión de superficies impermeables incrementa la escorrentía y reduce la infiltración, este factor adquiere mayor relevancia en ciudades que ya cuentan con redes de drenaje consolidadas. En el caso del Gran Santo Domingo, precisó, la realidad es distinta.
“El problema no es solo la impermeabilización, sino la inexistencia o fragmentación de un sistema de drenaje pluvial a escala metropolitana”, sostuvo.
Llobregat explicó a El Inmobiliario que la falta de redes jerarquizadas, primarias, secundarias y terciarias, limita la capacidad de captar, conducir y disponer adecuadamente las aguas pluviales, lo que agrava los efectos de las lluvias intensas, independientemente de las condiciones naturales del territorio.
En ese contexto, advirtió que las soluciones basadas en la naturaleza, como los Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS) o la recuperación de suelos permeables, aunque necesarias, no son suficientes por sí solas.
“Estas medidas deben ser complementarias a una infraestructura hidráulica formal, no un sustituto”, indicó, al referirse a su alcance limitado frente a eventos de alta intensidad pluviométrica.
La arquitecta también subrayó que el problema tiene una dimensión institucional. A su juicio, la falta de continuidad en las políticas públicas ha impedido el desarrollo de planes a largo plazo, necesarios para la construcción de sistemas de drenaje eficientes.
Explicó que los proyectos de infraestructura hidráulica requieren sostenibilidad en el tiempo, algo que contrasta con los ciclos políticos, lo que ha derivado en la postergación de planes maestros y en intervenciones fragmentadas.
La visión de la arquitecta es coincidente con la del urbanista Marcos Barinas, quien se refirió a la impermeabilización exagerada, al poco valor que le asignan los políticos a este problema, porque no es una obra que tenga mucha visbilidad.
Finalmente, Llobregat insistió en que enfrentar de manera efectiva las inundaciones urbanas pasa por priorizar un sistema integral de drenaje pluvial, articulado con la planificación urbana y respaldado por una gobernanza capaz de garantizar su ejecución y mantenimiento en el tiempo.
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