SANTO DOMINGO.- Cerca de 2,000 personas mayores de 60 años están activas como anfitrionas en República Dominicana a través de Airbnb, según datos compartidos por la firma de comunicación LLYC. El segmento senior se consolida como uno de los grupos con mayor crecimiento dentro del mercado de renta corta en el país.
Los datos disponibles muestran que este grupo ha más que duplicado su participación desde 2020, en un contexto donde la vivienda comienza a verse no solo como patrimonio, sino como fuente de ingresos complementarios en la etapa de retiro.
Más allá de la cifra, el fenómeno revela un cambio estructural: adultos mayores que tradicionalmente quedaban fuera del entorno digital hoy gestionan reservas, administran calendarios y ofrecen experiencias personalizadas a visitantes locales y extranjeros.
Vivienda como activo productivo
En un país donde el acceso a pensiones suficientes sigue siendo un reto, convertir una propiedad en alojamiento temporal representa una alternativa de generación de ingresos.
Algunos anfitriones senior alcanzan ingresos mensuales que superan los US$3,000 en alojamientos con alta demanda, especialmente aquellos con distinciones de calidad dentro de la plataforma. Además, este grupo mantiene una calificación promedio cercana a 4.9 sobre 5, lo que indica altos niveles de satisfacción por parte de los huéspedes.
El dato también tiene un componente de género: alrededor de la mitad de los anfitriones mayores de 60 años son mujeres, muchas de ellas jefas de hogar o profesionales retiradas que han encontrado en la hospitalidad digital una forma de autonomía financiera.
Turismo comunitario y experiencia
A diferencia de grandes operadores turísticos, los adultos mayores suelen ofrecer alojamientos integrados a barrios tradicionales y comunidades con identidad cultural definida. Esto conecta con una tendencia global hacia experiencias más auténticas y menos estandarizadas.
En ciudades como Santo Domingo, Santiago, Punta Cana y destinos emergentes como Samaná o Barahona, este segmento contribuye a dinamizar economías locales, desde colmados hasta servicios de transporte y gastronomía.
Economía plateada en expansión
República Dominicana cuenta con aproximadamente 1.4 millones de personas mayores de 60 años. La creciente participación de este grupo en el turismo digital se enmarca dentro de lo que economistas denominan “economía plateada”: el conjunto de actividades productivas impulsadas por la población senior.
Más que una tendencia pasajera, el fenómeno evidencia que la digitalización del mercado inmobiliario y turístico no es exclusiva de las generaciones jóvenes.
Lejos de retirarse del escenario económico, miles de adultos mayores están demostrando que la experiencia, el arraigo comunitario y la hospitalidad siguen siendo activos altamente valorados en el mercado actual.
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