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Por Hugo Espinal

Especial para El Inmobiliario

Hola Hugo, mi sobrina me comenta que ha adquirido varias propiedades  y como sabrás, yo al igual que ella vivo en Estados Unidos. Nosotros los dominicanos ausentes hemos tenido malas experiencias adquiriendo inmuebles gracias a promotores inmobiliarios poco confiables y entiendo que siempre existirá una que otra manzana podrida en los diferentes sectores productivos de nuestro bello país. Ahora bien, ¿Cómo me cuido yo de no caer en una trampa similar?

La inquietud expuesta por esta clienta, es totalmente válida y más a raíz de casos sonoros del año 2023.

Mi respuesta para la señora Esther Pérez, llamémosle así, es simple pero no sencilla. Nada te brinda el 100% de seguridad en la vida, salvo la muerte y los impuestos, pero siempre buscamos cómo mitigar esas posibles estafas con diferentes herramientas:

  1. Trabajar siempre con un asesor experimentado y conocedor de los desarrolladores actuantes en el mercado, de la mano de una empresa reconocida en el sector que posea conocimientos claros sobre procesos como la debida diligencia.
  1. Preguntar si el proyecto a desarrollarse posee algún tipo de fideicomiso de inversión y desarrollo inmobiliario, y si es así conocer o indagar acerca de la fiduciaria actuante. 
  1. Y por último, preguntarle al asesor inmobiliario sobre los proyectos anteriores entregados por el desarrollador.

Si me preguntan a mi, el mayor activo que se mercadea en el 2024 es la confianza, y  una transacción inmobiliaria no queda exenta. Por eso como mencioné anteriormente la seguridad al 100% no existe pero si vamos siempre apuntar a ese 100% de distintas maneras.

Para que entiendan mejor el punto 2, con relación al fideicomiso, que es uno de los mecanismo que más nos ayuda a acercarnos al famoso 100% de seguridad; y que tampoco es una garantía total, pues hasta el banco de Inglaterra quebró en 1992 gracias a una movida de George Soros, procedo a explicar un poco más.

Hay varios tipos de fideicomiso pero el que recomiendo es el Fideicomiso Inmobiliario, pues brinda una mayor seguridad al momento de invertir en un proyecto, ya que el constructor no puede disponer del dinero de los adquirentes hasta que logre cumplir con 3 condiciones o puntos de equilibrio, los cuales se resumen en lo siguiente: 

  1. Punto de equilibrio técnico: Es cuando el proyecto logra obtener todos los permisos necesarios para poder iniciar la construcción del proyecto.
  2. Punto de equilibrio legal: Se alcanza cuando el inmueble donde va desarrollarse el proyecto, se traspasa a nombre del fideicomiso.
  3. Punto de equilibrio económico: esta condición lo que busca es que el proyecto sea viable financieramente y se logra alcanzar cuando la cantidad de unidades vendidas del proyecto, junto a la inversión de fondos propios por parte del constructor o inversionista y en caso de que se necesite (usualmente lo es), el financiamiento por parte de instituciones financieras  (conocidos como préstamos interinos para la construcción) para la obra, sean suficientes para la entrega del proyecto a sus adquirientes.

Otro factor de tranquilidad que le da el fideicomiso al adquiriente, es que tiene la seguridad de que su dinero va a ser utilizado para la construcción del proyecto y que no será desviado para la compra de otro terreno de otro proyecto, para compra de vehículos, viajes u otros fines distintos a la construcción.

En ese sentido, le sugerimos consultar con su asesor inmobiliario si el proyecto está o no dentro de un fideicomiso y en caso afirmativo, preguntar si el mismo cumple o no con las condiciones antes expuestas.

Seguridad y confianza es lo que debe buscar un adquirente, contactando al asesor inmobiliario adecuado se acercará cada vez más a un proyecto inmobiliario que culmine de manera exitosa.

El autor es: Asesor Senior de Plusval Dominicana.