Últimas noticias
Skip to main content

Cuando hablamos de orden, puede parecer extraño que queramos centrarnos en la cocina antes que en otra estancia de la vivienda. Sería algo así como empezar la casa por el tejado. Pero, aun a riesgo de parecer un poco desordenados (que no es el caso), nos lanzamos a ello. La intuición -y los interioristas- nos dicen que esta se ha convertido en el corazón de la vivienda, el lugar a partir del cual se empieza a proyectar ¿Y quienes somos nosotros para llevarles la contraria?

A partir de los 60 las cocinas son una de las partes más importantes de la casa 

El arquitecto Jaime Prous, que intenta ir siempre un paso más allá en cuanto a soluciones arquitectónicas, recuerda que, hasta los años sesenta, las cocinas estaban relegadas a un espacio independiente y habitualmente residual. «Pero, a partir de entonces, con las Case Study Houses de Richard Neutra, los Eames o Eero Saarinen, empezaron a formar parte de la vida principal y pública de los hogares», relata.

Y, a partir de ahí se abrió el melón y aparecieron «cocinas que se esconden y desaparecen tras una puerta corredera, propuestas en isla o península en las que se pueden ocultar o tapar todo aquello que no se desea mostrar, juegos con desniveles para diferenciar las categorías de los espacios… Hasta volver a segregarla, como se hacía antaño», afirma.

Soluciones con gancho para el orden en la cocina

Esta visibilidad ha derivado en la cocción de sistemas más complejos, más sutiles. El chef con tres estrellas Michelin Quique Dacosta coincide con la reflexión de Prous: «En cuanto a resolución de espacios, se ha progresado mucho», dice el reconocido cocinero extremeño. «Recuerdo que, antiguamente, el horno era casi el lugar en el que guardar las sartenes. Ahora hay ganchos para colgar los enseres… Todo está mucho más pensado que antes».

Colaborador de Porcelanosa, cuando ha diseñado para Gamadecor, la firma de cocinas de la multinacional, dice que ha intentado trasladar los automatismos del plano profesional al doméstico, replicar ese orden y esa manera organizada de trabajar para que, cuando invitamos a un grupo de amigos a cenar, no impere el desorden.

«Que, a veces, preparas cualquier cosa, unos espaguetis con tomate, y entras en el caos absoluto, parece aquello el camarote de los hermanos Marx. Y es porque no están pensadas de la forma más operativa», explica Dacosta. E ilustra: «Por ejemplo, la pila no puede estar al lado del lavavajillas ni del cajón de las basuras, porque si son dos las personas que están cocinando, y tienes que abrir el cajón, tienes que pedir permiso».

Como recoge la periodista Daniela Santos en el libro 200 ideas para organizar la casa (Loft), la cocina contemporánea es un espacio altamente tecnificado, donde lo estético y lo práctico se fusionan como en ningún otro lugar. «Debe contar, sobre todo, con una gran funcionalidad de las diferentes zonas de trabajo. Una cocina bien diseñada ahorra tiempo y facilita el trabajo y las posteriores tareas de recogida y limpieza. También debe integrar los electrodomésticos, con una ubicación a menudo condicionada por las tomas de corriente».

¿Cómo se consigue el orden entre fogones?

La cocina es un espacio de trabajo y, como tal, lo más importante es la organización y el orden. Además, como recuerda el chef Quique Dacosta, no deja de ser un lugar peligroso ya que «vamos con cuchillos, con aceites calientes… Nos podemos cortar, quemar…», advierte.

Hay que redoblar las precauciones y el ingenio, aprovechando las paredes y todo el espacio disponible. Y manteniendo la encimera libre de objetos para tener, siempre que entremos, una buena impresión. Si disponemos de despensa, lejos de improvisarla hay que planificarla, instalando baldas, cajones, cestas y todo lo necesario.

Quique Dacosta: la alta cocina aplicada al hogar

El chef con tres estrellas Michelin reconoce que se precisa de un orden muy preestablecido, no anárquico, cuando se trabaja en alta cocina, «para que todo el mundo transite los mismos procesos, para que estén haciendo las cosas que tienen que ir al mismo tiempo».

En casa también le gusta seguir cierta metodología, pero sin obsesiones. «Saber que las legumbres están aquí y las paellas allá y que se colocan de abajo para arriba nos da cierta seguridad a la familia». Sobre todo, le gusta practicar un orden educativo porque tiene un hijo de 12 años y una hija de 14. «Es un código de conducta que generará mecanismos que van a hacer que su vida sea más ágil «.

Jaime Prous: arquitectura de la vida diaria

La arquitectura del salón- comedor-cocina es una de las especialidades de Jaime Prous. «Este escenario multiespacial –con el que también se identifica a nivel personal– ha implicado un cambio en la manera de relacionarnos, dice. «Por ejemplo, en las casas victorianas, la cocina era un espacio segregado y sombrío destinado al servicio que para nada tenía que ver con la zona noble o pública de la vivienda», sostiene.

«Hoy en día, con una sociedad mucho más avanzada, la cocina representa el corazón de la casa». El arquitecto aplica esta visión al espacio que habita, y recuerda la evolución que ha experimentado el mundo de la cocina: «desde la famosa Minikitchen de Joe Colombo (1963), reeditada por Boffi, que se convierte en un elemento flexible y móvil, hasta el módulo taller del sistema b2, de bulthaup, donde un baúl de madera se abre y está todo allí», dice.

https://www.arquitecturaydiseno.es/