El descenso de las tasas internacionales ya se refleja en una reducción de entre 125 y 150 puntos básicos respecto al año anterior y “Esto es positivo porque anticipa que las tasas hipotecarias podrán tener una trayectoria a la baja”, dice el economista Raúl Ovalle.
SANTO DOMINGO. – La brecha entre la tasa de política monetaria del Banco Central y las tasas hipotecarias que ofrece la banca ha sido una de las principales inquietudes del sector inmobiliario dominicano durante los últimos dos años.
Sin embargo, el economista Raúl Ovalle, dijo en su entrevista con La Ventana, de El Inmobiliario, que el debate suele plantearse de forma incompleta.
La tasa local, explica, no puede analizarse sin considerar el entorno financiero internacional y, especialmente, la política monetaria de Estados Unidos. “El principal determinante es la tasa de interés internacional”, señala Ovalle.
Dice que mientras la Reserva Federal mantenga tasas relativamente elevadas, los capitales buscarán rendimientos presionando el tipo de cambio en economías abiertas como la dominicana y en ese contexto, la tasa de interés doméstica cumple una función defensiva: evitar salidas abruptas de capital y preservar la estabilidad cambiaria.
“Hablar de tasa de interés es hablar de una cara de la moneda cuyo reverso es el tipo de cambio”, resume.
Desde esta óptica, entiende que la percepción de que las tasas locales están “mal” o artificialmente altas pierde fuerza. De hecho, Ovalle subraya que, cuando se analiza la tasa real, ajustada por inflación, el nivel actual no difiere de forma significativa del promedio de la última década.
Un resultado que a su juicio es clave para el sector inmobiliario, porque sugiere que la reciente desaceleración de la demanda no puede atribuirse de manera exclusiva al costo del financiamiento.
El panorama hacia 2026, no obstante, es más favorable. Las tasas internacionales han comenzado a descender desde los niveles de 2024, y ese movimiento ya se refleja en una reducción de entre 125 y 150 puntos básicos respecto al año anterior.
“Esto es positivo para la economía y para el sector construcción, porque anticipa que las tasas hipotecarias podrán tener una trayectoria a la baja en el tiempo”, apunta Ovalle.
El economista advierte, sin embargo, que esta tendencia depende de que la Reserva Federal mantenga su actual curso, ya que un cambio inesperado, como una pausa prolongada en la reducción de tasas, tendría efectos inmediatos en la política monetaria local.
Aunque no es el escenario base para 2026, Ovalle considera que es un riesgo que debe monitorearse de cerca.
Más allá de las tasas, el diagnóstico es claro: el sector inmobiliario enfrenta desafíos estructurales adicionales. La recuperación será más rápida, sostiene, si se abordan otros factores que inciden en la demanda y en la dinámica del sector, en particular la inversión pública y la ejecución de proyectos de infraestructura. Las tasas ayudarán, pero no son una solución por sí solas.



