Cultivar alimentos en casa también es posible en áreas reducidas
SANTO DOMINGO.- Balcones, terrazas, patios y azoteas pueden convertirse en algo más que lugares de descanso o decoración. En estos rincones del hogar es posible cultivar alimentos frescos mediante sistemas adaptados a áreas reducidas, una práctica que gana terreno entre quienes buscan aprovechar mejor la vivienda y adoptar hábitos más sostenibles.
Además de dar uso a espacios que en muchos casos permanecen desaprovechados, el cultivo de alimentos en casa puede generar beneficios en materia de alimentación, bienestar y convivencia familiar.
De acuerdo con el manual “Un huerto para todos”, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), la siembra de alimentos en el hogar contribuye a una alimentación más equilibrada, fortalece los vínculos familiares y permite producir alimentos de forma segura y saludable.
Pero las ventajas de esta práctica no se limitan a la producción. Diversas investigaciones también han asociado la jardinería y los espacios de cultivo doméstico con mejoras en el bienestar y la salud mental.
Así lo recoge el informe “Los beneficios de la jardinería y el cultivo de alimentos para la salud y el bienestar”, elaborado por los investigadores Ulrich Schmutz y Margi Lennartsson, de las organizaciones Garden Organic y Sustain.

“Se ha demostrado que los jardines, así como la actividad de la jardinería, tienen un impacto positivo en la salud y el bienestar de las personas, resultado tanto de la actividad física que implican como del uso del jardín como un espacio para la relajación y la estimulación mental”, señalan los autores.
Ventaja tropical
República Dominicana cuenta con condiciones favorables para este tipo de iniciativas. El “Informe del Sector Agrícola de la República Dominicana 2023”, elaborado por encargo de la Agencia Empresarial de los Países Bajos, destaca que el clima tropical y la diversidad de ecosistemas permiten el cultivo de una amplia variedad de productos agrícolas.
Esta realidad facilita que numerosas especies puedan desarrollarse durante gran parte del año, una ventaja que abre oportunidades para quienes desean incorporar áreas de cultivo en patios, balcones, terrazas o azoteas.
Aprovechar el espacio
Aunque la imagen tradicional de un huerto suele asociarse a grandes extensiones de terreno, los organismos especializados coinciden en que el tamaño no es necesariamente un impedimento. La FAO señala que el espacio ideal dependerá de las dimensiones disponibles y de cómo estas sean aprovechadas.
Incluso cuando el área es reducida y no permite producir todos los alimentos que consume una familia, sí puede aportar productos frescos y nutritivos, además de representar un ahorro para el hogar.
Entre las alternativas más utilizadas figuran las camas de cultivo elevadas, recomendadas cuando el terreno disponible es limitado porque permiten aprovechar mejor la superficie.
Otra opción son los sistemas hidropónicos, una técnica que emplea agua potable y sustratos limpios para el cultivo de vegetales. Según se destaca, este método puede instalarse en techos, paredes y terrazas, requiere poco espacio y ofrece altos niveles de rendimiento.
Como ejemplo, la organización indica que un metro cuadrado de suelo puede producir alrededor de nueve lechugas, mientras que la misma superficie destinada a un sistema hidropónico puede alcanzar hasta 25 unidades.

Cultivar en pequeño
También existen soluciones más sencillas y accesibles. La Fundación RUAF, organización internacional especializada en agricultura urbana y sistemas alimentarios sostenibles, resalta el uso de recipientes como macetas, cubetas, bolsas de cultivo, botellas reutilizadas e incluso algunos materiales reciclados.
La entidad explica que casi cualquier hortaliza puede cultivarse en camas poco profundas o contenedores. La lechuga, por ejemplo, requiere unos 15 centímetros de profundidad, mientras que el tomate necesita aproximadamente 20 centímetros. En recipientes de mayor tamaño incluso pueden desarrollarse pequeños árboles frutales.
Verde residencial
Los espacios destinados al cultivo también pueden aportar valor al entorno habitacional. De acuerdo con la RUAF, los techos verdes y las azoteas productivas ayudan a reintroducir la naturaleza en “zonas densamente urbanizadas” y pueden contribuir a la creación de redes de espacios verdes dentro de las ciudades.
Al momento de diseñar estas áreas, los especialistas recomiendan tomar en cuenta factores como la exposición al sol, el acceso al agua, la seguridad, las zonas de circulación y el peso que deberán soportar terrazas y azoteas.
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