Últimas noticias
Skip to main content

La construcción con módulos prefabricados está cambiando el panorama del sector a pasos agigantados, tanto en España como en el resto del mundo. La idea, que implica ensamblar en fábricas la mayoría de componentes de los edificios para ahorrar tiempo y costos en su emplazamiento final, tiene un gran impacto en el sector de las mini casas, cada vez más populares. Sin embargo, también se está popularizando en otros ámbitos, como los de la vivienda colectiva, los hoteles o los hospitales.

Es algo en lo que llevan trabajando desde hace más de una década en el Instituto Coreano de Ingeniería Civil y Tecnología de la Construcción (KICT), donde están desarrollando nuevos métodos para hacer de la construcción modular una tendencia aún más competitiva. Los responsables de esta institución acaban de anunciar «un nuevo método de construcción modular capaz de levantar estructuras ensamblando componentes en poco tiempo, especialmente en casos de emergencia o catástrofe».

Este sistema implica fabricar previamente entre el 70 y el 80% de los principales componentes de la estructura final, antes de completar el edificio objetivo en poco tiempo gracias a procesos de montaje e instalación simplificados. Es un avance en ingeniería que, según sus cálculos, podría suponer un ahorro del 30% del tiempo y los costes de construcción, además de producir mucho menos polvo, ruido y residuos y restringir drásticamente el riesgo de accidentes laborales. 

«Esta tecnología reduce significativamente los costes de construcción y disminuye la necesidad de una gran parte de las operaciones in situ», afirma Seok-Ho Lim, jefe del Departamento de Investigación del Entorno Habitable y Edificado del KICT en un comunicado de prensa. «Eso se traduce en periodos de construcción más cortos en comparación con los métodos convencionales de construcción con hormigón, todo ello gracias a la producción en serie de conjuntos repetidos de módulos».

Como bloques de Lego

La caída demográfica de Corea del Sur, con familias cada vez menos numerosas, fue la principal motivación para estos ingenieros a la hora de estudiar nuevos métodos de construcción modular de viviendas públicas de alquiler.

Los módulos se alzan e instalan con una grúa KICT Omicrono.

Los resultados de ese análisis llevaron al desarrollo de tecnologías de diseño, estructurales y de construcción que cristalizaron en proyectos como Gayang Complex, un edificio de seis plantas levantado en el barrio de Gangseo de Seúl en 2017. Fue un proyecto pionero en Corea del Sur, con capacidad para 30 hogares y construido un 50% más rápido que un edificio similar de hormigón armado.

Para lograrlo, utilizaron paneles sintéticos ligeros para los suelos, más fáciles de transportar y elevar, además de juntas internas e intermodulares para soportar de forma óptima la estructura. Un año después, el KICT construyó un segundo edificio de viviendas modular en Cheonan, en colaboración con la empresa pública Korea Land and Housing Corporation. 

Desde entonces, Seok-Ho Lim y Joon-Soo Chung, los dos principales responsables de esta iniciativa, han estado investigando y desarrollando nuevas soluciones, como la que acaban de presentar en sociedad y que implica varias mejoras en la fabricación de los módulos y su instalación posterior. Además, sus componentes pueden reciclarse o reutilizarse posteriormente, lo que contribuye a la economía circular.

En líneas generales, se basa en instalar lo que ellos denominan módulo PC, que tiene forma de U y hace las veces del suelo y dos paredes. Una vez fijado a la estructura, luego se inserta el módulo de relleno con el resto de los componentes a través de la abertura superior, lo que agiliza y simplifica el proceso de construcción.

Ganyang Complex en Seúl, el primer edificio modular de viviendas de Corea del Sur KICT Omicrono.

Para ello sólo se necesita una grúa y el método de ensamblaje es plug-in, es decir, se encajan como si fueran bloques de Lego, con guías preestablecidas y sin necesidad de marcos de acero o de aplicar hormigón.

Últimos pasos

Una vez apilados todos los módulos hasta una altura máxima de tres pisos, se lleva a cabo la instalación de la cubierta, escaleras y pasillos que conectan los distintos pisos y zonas del edificio. Este método permite reducir la carga y el volumen de trabajo, y el uso de una estructura de hormigón resistente al fuego elimina la necesidad de operaciones de acabado externas.

Además de la reducción del coste y de los tiempos de construcción, las viviedas construidas con el método del KICT pueden desmontarse fácilmente más tarde, en el orden inverso al procedimiento de montaje. Sus potenciales usos van desde viviendas para personas desfavorecidas, habitaciones de hospital para la prevención de enfermedades infecciosas y hasta bases o cuarteles militares.

«El método de construcción modular desarrollado ofrecerá soluciones eficaces para abordar los problemas medioambientales de la industria de la construcción y la escasez de viviendas», concluye Seok-Ho Lim.

Este interés por la arquitectura modular no es único de Corea del Sur y ya está teniendo sus frutos en otros países. Por ejemplo, el estudio de arquitectura Cutwork, con sede en París, ha creado el diseño modular ReHome, con la intención de abordar la crisis inmobiliaria que sufren las ciudades de Ucrania devastadas por la guerra. 

Estas construcciones se componen de unidades modulares de 27 metros cuadrados, distribuidas en bloques rectangulares que se pueden apilar hasta completar seis pisos de altura y permiten un ahorro del 40% del tiempo habitual en la construcción. Las configuraciones son flexibles y permiten crear hasta cinco tipos de viviendas, desde 27 hasta 108 metros cuadrados, para abordar las necesidades de cada núcleo familiar.

Con información de Omicrono. https://www.elespanol.com/omicrono/