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Además de ser necesarias, las escaleras también pueden ser bonitas. En estos ejemplos, sus diseñadores han tenido la audacia y la gracia de transformar este elemento obligatorio para casas de varias plantas en una pieza protagonista del interiorismo y la arquitectura.

Thomas De Bruyne/ Photofoyer.

Una escultórica escalera de hormigón

El diseño de interiores y la arquitectura han de hablar de sus habitantes, contar pequeñas historias que, reunidas, refieran orígenes, trayectorias, viajes y gustos específicos de las personas que allí van a formar un hogar. Cuando se trata de una pareja, como en este caso, de experiencias de vida y necesidades diferentes, los interiores necesariamente han de contar dos «historias», y ha sido tarea de la diseñadora belga Nathalie Deboel ponerlas en equilibrio, no dejar que una alce la voz más que la otra, sino que hablen las dos.

El interés de él por la naturaleza se expresa a través de los materiales toscos y honestos de los elementos arquitectónicos, mientras que el refinamiento de ella se ha traducido en los materiales sofisticados y los sutiles tonos de blanco del interior. La casa se encuentra en un lugar bastante complejo, con la entrada en un nivel bajo y los espacios para vivir más arriba, lo que sugirio´ a Nathalie Deboel crear un hogar partiendo del concepto de un viaje. La amplia escalera de hormigón, que se hizo a medida en el lugar, es el punto de partida de un «paseo», una escultura que nos lleva desde la puerta principal hasta una serie de destinos, cada uno con sus propios acentos, que reflejan los intereses de los moradores.

Rafa Gamo.

Esta escalera de hormigón abierta al paisaje es toda una experiencia

En la mexicana bahía de Zihuatanejo, encaramada en rocas azotadas por el Pacífico y cerca de un pequeño faro, Zozaya Arquitectos ha incrustado una obra arquitectónica con estructura de hormigón. Piscina infinita sobre el acantilado, áreas abiertas integradas en el paisaje, materiales locales que definen y armonizan el color y la textura y el savoir faire de los artesanos de la región definen esta casa de vacaciones. Las escaleras están pensadas para disfrutar del exterior. Comunican las zonas comunes con área privada a lo largo de paredes de hormigón descubiertas, lo que permite ver el movimiento de las copas de los árboles y sentir el exterior mientras se está protegido. Las escaleras rematan en una piscina contenida por muros de hormigón que enmarcan la infinita continuidad con el Pacífico

Boysplaynice.

Esta impresionante escalera de acero esconde una biblioteca

«La idea principal es desdibujar los límites del apartamento y atraer emocionalmente la ciudad hacia su interior», sentencia Petr Janda, artífice de esta vivienda en Praga que tiene una fachada acristalada que conecta su interior con la ciudad. La casa ocupa dos plantas en la azotea de un edificio en chaflán y gracias a su altura elevada sobre todos los edificios circundantes ofrece vistas panorámicas sin igual de la capital de la República Checa. «El leitmotiv del proyecto fue el flujo libre y continuo del interior a través del espacio y su interminable continuación óptica hacia la ciudad circundante», explica el arquitecto que desde 2008 está al frente de su propio estudio. Una escalera de acero suspendida e insertada escultóricamente en un corte elíptico en el techo crea el elemento dominante del espacio habitable de dos pisos. Además, la escalera esconde una biblioteca.

María Mira.

Unas escaleras flotantes que pasan desapercibidas

En Valencia, en la planta última de un edificio histórico de 1930, el equipo de arquitectura Boor se ha encargado de ampliar visualmente esta casa que era oscura y compartimentada en habitaciones interiores. Originalmente el inmueble contaba con un falso techo que escondía una doble altura y cuando se comenzaron las labores de derribo se descubrió toda una estructura de pilares y muros de carga de ladrillo macizo y vigas de madera originarias de Nueva Orlenas (Estados Unidos). Para aprovechar esta doble altura, diseñaron estas escaleras flotantes que son una verdadera pieza decorativa

Estudio Mas-aqui.

Tan coqueta como práctica, así es esta escalera que no lo parece

El punto de partida para este proyecto del estudio Mas-aqui, integrado por Maasaki Higashi y Esther Mir, eran todo dificultades: una finca de 1924 en pésimas condiciones, en un terreno inclinado –eso sí, con orientación oeste y vistas al Tibidabo–, con interiores mal iluminados y ventilados y con un sótano abandonado y accesible solo por el exterior. Los arquitectos le dieron la vuelta a la tortilla a este reguero de complicaciones y, mediante una reforma integral y el empleo de materiales artesanales y en tonalidades naturales, han conseguido articular el espacio para dotarlo de amplitud, mucha luz natural y funcionalidad. El sótano interior se convirtió en una luminosa habitación en suite y con salida a un patio. Un amplio espacio articula el acceso hacia la cocina, el acceso y el trastero, presidido por una chimenea de hormigón que a su vez hace de peldaño para acceder a la zona de estar. Una solución práctica y estética que hace las funciones de escalera sin parecerlo. 

Studio Flusser.

Una escalera de color que dialoga en tonos pastel con el resto de la casa

En las afueras de Praga, todavía quedan vestigios de un pasado de estilo historicista. Al equipo de No Arquitects le pidieron traer al siglo XXI una de esas casas y, tras su intervención, la ha aislado, se le ha incorporado bombas de calor y suelo radiante y se ha estabilizado la humedad exterior. En este proyecto, los arquitectos pintaron sobre los puntos asimétricos, limpiaron la casa y la volvieron a pintar. Las escaleras se incluyen así en un interiorismo en el que la paleta de colores transforma los espacios en entornos acogedores y dinámicos.