El economista atribuye el dinamismo del sector al aumento de la inversión, el crédito y la ejecución de obras públicas, aunque advierte sobre el impacto de los costos laborales y las condiciones financieras
SANTO DOMINGO. – El sector construcción mantiene una trayectoria favorable durante 2026 y podría cerrar el año con un crecimiento de entre 7 % y 9 %, impulsado por el aumento de la inversión pública y privada, el mayor financiamiento y la recuperación de la actividad económica, según la apreciación del economista Alejandro Arredondo.
La actividad registró un crecimiento interanual de 14.9 % en junio y 8.1 % en julio, cifras que, a juicio del especialista, muestran que la construcción continúa desempeñando un papel relevante dentro de la economía dominicana.
“Mi proyección personal es que la construcción podría cerrar 2026 con un crecimiento positivo de un dígito alto”, afirmó Arredondo, quien consideró razonable un escenario de expansión anual de entre 7 % y 9 %, siempre que se mantengan las condiciones actuales de inversión, crédito y ejecución de obras.
El experto explicó que el comportamiento del sector responde a varios factores, entre ellos la recuperación de la inversión privada, especialmente en proyectos residenciales, inmobiliarios y turísticos, así como el incremento de la inversión pública.
“Estamos viendo la convergencia de mayor inversión, más crédito, ejecución de obras públicas y una recuperación general de la actividad económica”, sostuvo.
Más crédito para la construcción
Uno de los elementos que Arredondo considera determinante para explicar el desempeño del sector es el comportamiento del financiamiento.
Según los datos citados por el economista, el crédito destinado a la construcción registró un crecimiento interanual de 22.6 % al cierre de junio, lo que representa más de RD$34,000 millones adicionales frente al mismo período del año anterior.
Para el profesional, este mayor flujo de financiamiento facilita la disponibilidad de recursos para desarrollar nuevos proyectos y continuar con obras en ejecución.
A esto se suma el comportamiento de la inversión pública, cuya ejecución alcanzó RD$60,644.1 millones durante el primer semestre de 2026, fortaleciendo la demanda de bienes y servicios vinculados a la actividad constructora.
El economista también destacó la importancia de agilizar los procesos relacionados con los permisos de construcción y facilitar el acceso al financiamiento hipotecario para mantener el dinamismo del sector.
El aumento salarial: positivo, pero con desafíos
Sobre el reciente aumento de 20 % al salario mínimo de los trabajadores de la construcción, Arredondo valoró positivamente la medida, aunque señaló que debe analizarse considerando el impacto que tendrá sobre la estructura de costos de las empresas.
“El aumento de 20 % aprobado para los trabajadores de la construcción representa un avance importante en la protección y recuperación del poder adquisitivo de miles de personas”, expresó.
También resaltó que la decisión haya sido resultado del diálogo entre trabajadores, empleadores y el Estado, al considerar que este mecanismo permite buscar un equilibrio entre mejores remuneraciones y la capacidad de las empresas para asumir los nuevos costos.
Sin embargo, advirtió que una parte del incremento podría terminar reflejándose en los precios de los proyectos.
“Un incremento salarial representa un aumento en los costos de producción”, explicó Arredondo, al señalar que las empresas tendrán que buscar mayores niveles de productividad y eficiencia para absorber parte de ese impacto.
Consideró que el reto será evitar que el aumento de los costos laborales termine afectando la accesibilidad a la vivienda.
“El desafío consiste en evitar que una medida socialmente positiva termine generando un aumento desproporcionado de los costos de construcción o afectando la accesibilidad a la vivienda”, puntualizó.
Un sector con perspectivas favorables
Arredondo considera que existen fundamentos para mantener el optimismo sobre el comportamiento de la construcción durante los próximos meses, aunque aclara que el ritmo de crecimiento podría variar de un mes a otro.
Entre los principales riesgos identifica la evolución de las tasas de interés, el comportamiento de los precios internacionales de los materiales e insumos y las tensiones geopolíticas que podrían afectar las condiciones económicas internacionales.
A pesar de estos factores, entiende que el escenario continúa siendo favorable para la construcción dominicana, particularmente si se mantiene el flujo de inversión y financiamiento.
“Para el sector de la construcción es sumamente importante facilitar el acceso al financiamiento hipotecario y mantener una adecuada inversión pública para sostener la expansión del sector”, afirmó.
Agregó que un escenario todavía más favorable podría materializarse si continúa aumentando el financiamiento, se mantienen las inversiones inmobiliarias y turísticas y mejora el acceso al crédito hipotecario.
De esta manera, la construcción se perfila nuevamente como uno de los sectores claves para sostener el crecimiento económico dominicano durante 2026, en un contexto en el que la inversión y el crédito han comenzado a recuperar protagonismo.
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