InicioConstrucciónArquitecto advierte sistemas sensibles en edificios pasan años sin ser inspeccionados

Arquitecto advierte sistemas sensibles en edificios pasan años sin ser inspeccionados

SANTO DOMINGO.- Los ascensores suelen recibir mantenimiento periódico. Las plantas eléctricas forman parte de los programas regulares de inspección de muchos condominios. Las bombas de agua y otros equipos electromecánicos también suelen ser objeto de seguimiento constante.

Sin embargo, existe otro sistema cuya importancia para la seguridad de los residentes es igual de crítica y que, en numerosos casos, puede pasar años sin una evaluación técnica especializada: la red de gas.

La explosión ocurrida el pasado martes en una torre residencial del sector El Vergel, en el Distrito Nacional, presuntamente provocada por una fuga de gas, vuelve a poner sobre la mesa una realidad que pocas veces forma parte de la gestión y mantenimiento de edificaciones.

Para el arquitecto Edgar Martínez, uno de los principales desafíos radica en la percepción de que estos sistemas son permanentes y, por tanto, no requieren supervisión frecuente.

«Las instalaciones de gas suelen considerarse sistemas permanentes que no requieren seguimiento técnico periódico», explicó el profesional al ser consultado por El Inmobiliario.

A juicio del especialista, esta visión ha contribuido a que muchas edificaciones concentren sus esfuerzos de mantenimiento en otros componentes visibles de la operación diaria, mientras los sistemas de gas envejecen y continúan funcionando sin evaluaciones técnicas regulares.

«Como ocurre con cualquier otro sistema de una edificación, las instalaciones de gas envejecen, se desgastan y requieren inspecciones periódicas para garantizar su funcionamiento seguro», señaló.

Un evento extraordinario para cualquier estructura

Aunque las edificaciones modernas incorporan criterios de diseño destinados a mejorar su comportamiento ante diferentes escenarios de carga, una explosión continúa siendo un evento extraordinario desde el punto de vista estructural.

Martínez explicó que las torres residenciales están concebidas para soportar las cargas previstas en las normativas de diseño. Sin embargo, una detonación provocada por acumulación de gas representa una condición excepcional que puede generar esfuerzos distintos a los contemplados en el uso cotidiano de la estructura.

De acuerdo con el profesional, las edificaciones contemporáneas incorporan niveles de redundancia estructural que permiten absorber parte de estas acciones, pero ello no elimina la posibilidad de daños cuando ocurre una explosión de magnitud significativa.

El arquitecto advierte que no es posible establecer conclusiones generales sobre el impacto de una detonación sin realizar una evaluación técnica específica de cada caso.

Según explicó, cuando los eventos son de menor intensidad, las afectaciones suelen concentrarse en elementos no estructurales, como puertas, ventanas, plafones, muros divisorios y otros componentes de terminación. Sin embargo, explosiones de mayor magnitud pueden comprometer elementos esenciales para la estabilidad de una edificación, incluyendo columnas, vigas, losas y muros portantes.

Por esta razón, considera que cualquier valoración sobre la seguridad de una estructura debe sustentarse en inspecciones especializadas y no en apreciaciones preliminares.

La revisión que debe realizarse antes de reocupar un edificio

Determinar si una torre residencial puede seguir siendo ocupada después de una explosión requiere una evaluación integral en la que intervienen distintas disciplinas técnicas.

Martínez señala que uno de los primeros pasos consiste en revisar la totalidad del sistema de gas para identificar el origen del evento y verificar la hermeticidad de la red.

A esto se suma la inspección detallada de los principales elementos estructurales de la edificación, incluyendo columnas, vigas, losas y muros portantes, con el objetivo de identificar grietas, deformaciones, desplazamientos u otras señales de afectación.

Las evaluaciones también deben abarcar fachadas, balcones y elementos de cerramiento, así como los sistemas eléctricos, los mecanismos de protección contra incendios, los ascensores y otros equipos electromecánicos que pudieran haber resultado afectados por la detonación.

Solo después de completar este proceso es posible determinar, con criterio técnico, si una edificación puede continuar siendo ocupada de forma parcial o total.

Un problema de prevención más que de reacción

Para el especialista, el debate sobre la seguridad de las instalaciones de gas no debe centrarse únicamente en las emergencias cuando estas ocurren, sino en las acciones que permiten evitarlas.

Entre las fallas más frecuentes asociadas a fugas de gas menciona el deterioro de válvulas, reguladores y conexiones; la corrosión de componentes expuestos a humedad; modificaciones realizadas sin supervisión especializada; la ausencia de mantenimiento preventivo; la falta de pruebas periódicas de hermeticidad y estanqueidad; así como equipos defectuosos o incorrectamente instalados.

A esto se suma la manipulación de los sistemas por personal no calificado, una práctica que puede incrementar significativamente los niveles de riesgo.

Frente a este panorama, el arquitecto considera que la prevención debe asumirse como una responsabilidad compartida entre administraciones, juntas de condóminos y residentes.

Entre las medidas recomendadas figuran la implementación de programas formales de mantenimiento preventivo, la realización periódica de pruebas de hermeticidad por personal especializado, la evaluación continua de reguladores y válvulas, la capacitación básica sobre protocolos de emergencia y la elaboración de planes de evacuación para responder adecuadamente ante incidentes.

Asimismo, recomienda a los residentes evitar modificaciones no autorizadas en las instalaciones, reportar inmediatamente cualquier olor inusual a gas y garantizar el mantenimiento adecuado de los equipos conectados a la red.

Un reto pendiente en la gestión de edificios

Más allá del incidente ocurrido en El Vergel, Martínez entiende que el principal desafío continúa siendo fortalecer la cultura de mantenimiento preventivo dentro de las edificaciones residenciales.

Según explica, mientras componentes como ascensores, plantas eléctricas y bombas de agua suelen formar parte de rutinas periódicas de supervisión, las instalaciones de gas pueden permanecer largos períodos sin evaluaciones técnicas formales, a pesar de tratarse de uno de los sistemas más sensibles desde la perspectiva de la seguridad humana.

Para el arquitecto, esta realidad refleja dos debilidades que todavía persisten en el sector: la necesidad de una mayor supervisión técnica especializada durante los procesos constructivos, y la importancia de mantener programas permanentes de mantenimiento una vez las edificaciones entran en operación.

En un contexto donde las torres residenciales continúan multiplicándose en los principales centros urbanos del país, el especialista considera que la seguridad de las redes de gas debe formar parte de una visión más amplia de gestión y conservación de los edificios, una tarea que comienza mucho antes de que ocurra una emergencia.

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Luisa Saldaña
Luisa Saldaña
Periodista con experiencia en medios digitales e impresos. Estudiante de Derecho, con interés en el desarrollo económico y los temas que conectan empresa, ciudad y sociedad. Para mí la escritura es una forma de investigar y entender el entorno que nos rodea.
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