SANTO DOMINGO.- Familiares, amigos y allegados se congregaron desde tempranas horas en la denominada zona cero para participar en una misa en memoria de las víctimas de la tragedia ocurrida el 8 de abril del año pasado, considerada la más grande en la historia reciente del país, con un saldo de 236 fallecidos y más de 180 heridos. El ambiente estuvo marcado por el recogimiento, la nostalgia y un dolor que, a un año del suceso, sigue presente.
La ceremonia inició a las 10 en punto, tal como estaba previsto. Tras las palabras de bienvenida, el padre Rogelio Cruz hizo su entrada junto a otros sacerdotes, dando paso a una misa que reunió no solo la fe de los presentes, sino también su necesidad de ser escuchados.
Una homilía convertida en reclamo
Durante su intervención, el sacerdote cuestionó la ausencia de autoridades y la falta de respuestas en torno al proceso judicial. “¿Dónde están los senadores? ¿Dónde están las autoridades?”, expresó, generando reacciones entre los asistentes, quienes entre murmullos cuestionaban lo mismo.
Asimismo, señaló deficiencias en el sistema de justicia, calificando la situación como una burla para las víctimas y sus familias. Sus palabras encontraron eco en el público, que acompañó el mensaje con gestos de aprobación y un ambiente cada vez más cargado de indignación.

Entre la fe y la exigencia de justicia
La celebración continuó con la liturgia eucarística, momento central de la misa en el que se consagran el cuerpo y la sangre de Cristo. A pesar del carácter solemne, el clamor de justicia se mantuvo presente, repitiéndose de manera constante entre los asistentes y el propio sacerdote.
Tras varios minutos de alabanzas, el padre solicitó reproducir Sobreviviré de Rubby Pérez, como un homenaje simbólico a las víctimas. La canción fue asumida por los presentes como un recordatorio de que, a pesar de la tragedia, quienes fallecieron siguen presentes en la memoria colectiva.
Homenajes, sobrevivientes y organización del acto
Al concluir la misa, se dio paso a un acto de homenaje en el que fueron pronunciados en voz alta los nombres de las víctimas, generando momentos de profunda emoción entre los asistentes.

También se ofreció espacio a sobrevivientes, entre ellos Ana María Ramírez, quien tras quedar atrapada durante el colapso de la discoteca tuvo que reaprender a caminar. Actualmente, forma parte del Movimiento Justicia Jet Set, organizador de la actividad.
El evento, que había sido pospuesto debido a las lluvias torrenciales que afectaron al país, logró reunir a decenas de personas en un mismo espacio de memoria y exigencia. Con el apoyo de la Alcaldía del Distrito Nacional, se dispuso además de una cocina para ofrecer alimentos a los asistentes.
Como parte del operativo, la alcaldía realizó un cierre parcial en la avenida Independencia, específicamente en el tramo comprendido entre la calle San Juan Bautista y la avenida Núñez de Cáceres, el cual se extenderá hasta el viernes 10 de abril al mediodía, con el objetivo de garantizar la seguridad y organización de las actividades conmemorativas.
A un año de la tragedia, el mensaje se mantiene firme entre quienes asistieron: el dolor persiste, pero también la exigencia de justicia.
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