José Arias y Ana María Ramos
El Inmobiliario
Jordi Díaz es un joven emprendedor, catalán, que ha puesto sus ojos, su alma y su plan de negocios en la República Dominicana. Llegó a Quisqueya La Bella porque su sueño era vivir la vida caribeña. Desembarcó en aguas criollas. “A vivir el turismo, a vivir con este sol, vivir con el clima”, narra el gerente general de Desarrollos Mystiq.
A los 17 años visitó el país y quedó “afisiao” del eterno sol, de los cocoteros ondeando al viento, del color turquesa de las playas criollas y de su gente.
“Me enamoré de la República Dominicana. Y desde entonces empecé a buscar información en las enciclopedias, porque en aquel tiempo obviamente el internet era escaso”.
En el año 2008 y con la crisis financiera que arropó a España y el mundo, alistó maletas y llegó a la tierra del merengue a probar suerte, arribando en 2009. Comenta que instaló una compañía de excursiones en barcos, permaneciendo en el negocio por siete años. “Me fue muy bien, pero realmente el turismo es un producto muy arriesgado. Porque tú dependes de un buen clima”.
Aprovechando sus habilidades y pasión por las ventas entró a formar parte de Plusval, donde descolló como un vendedor de primera fila. “Amo las ventas, me encantan las ventas. Es mi esencia, me gusta. Y en Plusval realmente me fue muy bien como vendedor y eso me ayudó mucho a comenzar a invertir”.
Constructor neto
A Jordi Díaz le corre por las venas la sangre de constructor. Venía de laborar en España para una compañía de material eléctrico de reconstrucción, además de padre y tío vinculados al sector, pensó que era momento de dar el salto.
“Siempre en mi vida he querido construir. Pero fue como que en el momento preciso de que, ok, me junté con mi socio y le propuse, ¿por qué no construimos nosotros? Nosotros vendemos a otras constructoras, ¿por qué nosotros no vamos a nuestra esencia? El papá de mi socio es ingeniero en Santo Domingo, mi socio es ingeniero, y mi otro socio también viene de la parte constructiva. Toda mi familia es constructiva”, narra Díaz, entre emociones.
Así nace Desarrollos Mystiq, una empresa que construye actualmente el proyecto Mystic Bay de 80 apartamentos dentro del complejo White Sands, Bávaro, vendido en su totalidad y ya lanzaron Mystic Wave, en el terreno colindante, con 96 unidades.
De su primer proyecto destaca que su principal enfoque fueron las amenidades, ofreciendo a sus adquirientes una piscina tipo oasis que se conecta con todos los apartamentos del primer nivel.
“La República Dominicana tiene un atractivo a nivel nacional y extranjero muy positivo para lo que es las inversiones. Aparte de construir, también compro apartamentos y vendo. Y realmente es muy atractivo en lo que es el acercamiento a los bancos, los beneficios que te da una vivienda, un apartamento aquí”, expone el catalán.

Jordi Díaz. (Fidel Pérez / El Inmobiliario).
Agrega que los incentivos que ofrece el país han impulsado la República Dominicana fuera de las fronteras, “ayudando a extranjeros a poder comprar una propiedad muy asequiblemente”.
“O sea, a nivel financiero, a nivel fiscal, a nivel de documentación. Y eso ha provocado que realmente República Dominicana, aparte de lo que es un polo turístico, se convirtió también en un polo turístico de inversionistas”, precisa.
A su conquista caribeña se sumó desde hace nueve años su esposa dominicana Raquel Salas, de quien dice se ha convertido en su apoyo y pilar. “Ella es la primera que me dice, lánzate, que yo estoy para ayudarte en lo que sea. Entonces ha sido un buen pilar hacia mi matrimonio y las inversiones que estoy haciendo”.
Este catalán está tan fascinado con el patio que manifiesta que cuando va a España extraña el calor criollo y hasta “se siente mal”. “A República Dominicana la amo, me gusta mucho, tiene muchas oportunidades. ….es que tiene algo que es… que engancha”.
¿Y si tuvieras que definir a la República Dominicana, qué dirías? “Un país maravilloso. Literalmente amo República Dominicana, tengo 15 años aquí y como dicen aquí, de aquí no me muevo”.
Artículo publicado originalmente en la 9na edición de El Inmobiliario impreso.


