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Saluda el anuncio del presidente Luis Abinader  y pide que no sea concebido como un instrumento adaptado a las autoridades de turno, sino como una medida que involucre a toda la sociedad y que trascienda las agendas políticas momentáneas.  Edgar Martínez.

SANTO DOMINGO.- La sensibilidad de muchos dominicanos ha quedado a flor de piel, tras los diluvios que en el último año han caido sobre el Gran Santo Domingo, que ha dejado cerca de 40 fallecidos y pérdidas con voluminosas cifras en la economía del país. Las infraestructuras, representan uno de los grandes retos que la naturaleza ha desafiado, especialmente tras el colapso sufrido por el paso a desnivel en la avenida 27 de Febrero con Máximo Gómez, donde 9 personas fallecieron.

Las excavaciones para la construcción de torres de apartamentos con parqueos soterrados representan otro de los temores que viven muchos capitaleños, especialmente para vecinos y propiedades adyacentes.

Quien otorga los permisos de uso de suelo, el Ayuntamiento del Distrito Nacional, asegura que no cuenta en su normativa con reglas que obliguen a los constructores a terminar las obras o en su defecto sellar el hueco en un tiempo determinado, según Mayobanex Suazo, director de Planeamiento Urbano.

“Nosotros somos parte de un esquema, y lógicamente lo que completa el proceso de aprobación; entregamos las no objeciones de uso de suelo, tanto cambio como aprobado, como somos la institución más cercana damos respuestas y las canalizamos con los organismos correspondientes, en el caso de la Anacaona se están estabilizando los talúes y previsiones porque debido a la cantidad de agua que cayó colapsó uno de los muros colindantes”, comentó a El Día el representante de la Alcaldía.

Algunas de las excavaciones de gran magnitud siguen siendo causa de inseguridad, ya que con los últimos torrenciales podrían producirse deslizamientos de tierra que provoquen tragedias humanas o daños a propiedades, temor que se ha incrementado entre algunos residentes.

«Justo con ocasión del disturbio tropical de noviembre pasado, familias que hacen vida en la Plaza Seliné del sector de Bella Vista, que colinda con una torre en construcción en la avenida Anacaona, dieron la voz de alerta y preocupación porque una de sus paredes cedió con las lluvias ante el limitado espacio de terreno colindante, que igual expone a las torres laterales Anacaona I y el Condominio Mirador I», publica hoy el periódico El Día.

“Eso tiene seis meses abierto, trabajan lento; a raíz de que cayó la pared los constructores colgaron una valla para que no se vea y retiraron el muro, realmente esto es una preocupación para nosotros, incluso la garita de la bomba del agua quedó descubierta, ellos dijeron que terminarán de hoyar para levantar una viga… nos preocupa porque eso puede deslizarse y eso está en el aire”, dijo un vecino que pidió reservas de su nombre, según la publicación.

El presidente Luis Abinader informó el lunes de esta semana que ante los daños ocasionados el pasado 18 de noviembre por los fuertes aguaceros caidos sobre Santo Domingo, en los próximos 15 días la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd) presentará un programa sobre el drenaje pluvial y sanitario integrado en el Gran Santo Domingo.

Mientras el director de Planeamiento Urbano de la Alcaldía del Distrito Nacional, establece que dan seguimiento a otros casos que generan preocupación junto a la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad y el CODIA y hasta el momento no observan peligro, pero que sí toma previsión.

De acuerdo a las cifras ofrecidas por el funcionario, el ADN hizo un levantamiento en que registraron unas 35 excavaciones para torres con soterrados de más de dos niveles, muchas de las cuales se han ido levantando; unas 25 estaban paralizadas y un 35 % se reactivó; otras tienen problemas económicos o legales y otros factores.

Casos que mueven a preocupación
Vale citar como ejemplo situaciones de riesgos recientes, el desplome de la marquesina de una casa en la calle Activo 20-30 del ensanche Ozama, en Santo Domingo Este.

Saluda anuncio

El arquitecto Edgar Martínez, que ha externado preocupación a través de El Inmobiliario por el inadeucado drenaje pluvial que prevalece en Santo Domingo, valoró positivamente el anuncio del presidente Luis Abinader acerca del plan para el Drenaje Pluvial del Gran Santo Domingo, iniciativa que asegura, promete ser crucial para el fortalecimiento de la infraestructura, con el objetivo de reducir los riesgos vinculados a inundaciones y mejorar calidad de vida de los ciudadanos y la salud pública.

«Si el enfoque del plan se dirige a la mejora de la gestión del agua y del sistema de alcantarillado, respaldado como un compromiso de Estado, se anticipa un impacto positivo sostenido que beneficiará el desarrollo continuo de la ciudad. Esta mejora en la calidad de vida de los residentes podría reverberar positivamente en diversos sectores, incluyendo la salud, el medio ambiente y la economía local. La resolución de problemas de drenaje también se percibe como esencial para afrontar eventos climáticos extremos y reducir los riesgos de inundaciones», sostuvo.

Destacó que iniciativas pasadas en este ámbito se vieron truncadas por la falta de continuidad en el Estado. Ejemplos notables, mas recientes, son el Plan Director de Drenaje Pluvial para la ciudad de Santo Domingo de 1997, el Plan de Saneamiento Ambiental para las Cuencas Media Baja Ozama- Isabela- Haina y el Litoral de Santo Domingo de 1999, y el Informe Diagnóstico y Estudios Básicos para el Plan Maestro de Alcantarillados de 2011. «A pesar de su desarrollo durante la gestión anterior de la CAASD, este último se enfocó principalmente en el tratamiento de aguas residuales».

«Como subrayó el presidente, la implementación de este plan requerirá varios años. Por consiguiente, es menester la necesidad de un compromiso amplio de la sociedad y la clase política dominicana para garantizar su continuidad».

Opinó que es fundamental que el plan no sea concebido como un instrumento adaptado a las autoridades de turno, sino como una medida que involucre a toda la sociedad y que trascienda las agendas políticas momentáneas. La prioridad debe ser el beneficio colectivo sobre intereses individuales o partidistas.