La abogada inmobiliaria Ana Bello explica el proceso de debida diligencia que garantiza mayor seguridad jurídica en una operación inmobiliaria
SANTO DOMINGO.- En un mercado inmobiliario dinámico como el de la República Dominicana, donde la inversión extranjera mantiene un crecimiento sostenido, la seguridad jurídica se convierte en un elemento clave para cualquier comprador. La abogada inmobiliaria Ana Bello, especialista en Derecho Inmobiliario y Registral, sostiene que antes de firmar un contrato o entregar una reserva, el inversionista debe agotar un proceso claro de debida diligencia.
Durante su participación en el podcast La Ventana del Inmobiliario, Bello explicó que aplica una “regla de tres” que sirve como guía práctica para reducir riesgos y tomar decisiones informadas.
Primer paso: investigar al desarrollador
El primer elemento que debe analizar el inversionista no es el inmueble, sino la persona o empresa que lo está desarrollando.
“Primero, investigar a quién estoy comprando”, señaló la experta. Esto implica revisar la trayectoria del desarrollador, sus proyectos anteriores, si ha entregado a tiempo, la calidad de sus construcciones y su reputación en el mercado.
Si el proyecto está estructurado bajo un fideicomiso, también es importante investigar la fiduciaria que lo administra, su experiencia y el tiempo que lleva operando en el mercado. Para Bello, conocer con quién se está haciendo negocios es fundamental antes de avanzar en cualquier compromiso económico.
Segundo paso: investigar el inmueble
Una vez validado el desarrollador, el siguiente paso es examinar el inmueble en sí.
Esto incluye verificar si la propiedad está libre de cargas y gravámenes, si presenta limitaciones legales para su desarrollo o si enfrenta alguna situación de carácter fiscal. También debe analizarse cuál será el vehículo jurídico que utilizará el desarrollador para entregar los títulos de propiedad.
¿Se utilizará un fideicomiso?
¿Existe una línea de crédito para financiar el proyecto?
¿Se están captando fondos en preventa para apalancar la construcción?
Toda la estructura financiera del proyecto forma parte del análisis. “Si veo que el desarrollador está en números rojos, eso me va a levantar una alerta”, explicó.
Tercer paso: depuración del inversionista y origen de fondos
El tercer componente de esta regla de tres es la debida diligencia aplicada al propio inversionista.
Los abogados, agentes inmobiliarios, notarios y entidades financieras son sujetos obligados por la normativa de prevención de lavado de activos. Por ello, antes de formalizar la operación, debe verificarse el origen de los fondos y el perfil del comprador.
En el caso de inversionistas extranjeros, la investigación no se limita a la República Dominicana. Debe extenderse al país de origen para descartar procesos judiciales abiertos o situaciones que puedan representar riesgos legales o reputacionales.
Este proceso, aunque puede parecer riguroso, fortalece la transparencia y protege tanto al desarrollador como al comprador.
Un mercado atractivo, pero que exige responsabilidad
Bello reconoce que la República Dominicana mantiene un clima de inversión atractivo, con estabilidad política y beneficios fiscales que resultan competitivos frente a otros mercados de la región. Sin embargo, insiste en que la seguridad jurídica no depende únicamente del marco legal, sino también de la responsabilidad con la que cada parte asume su rol.
Para la especialista, aplicar esta regla de tres no es un trámite burocrático, sino una herramienta de protección. Investigar al desarrollador, analizar el inmueble y cumplir con la debida diligencia financiera son pasos esenciales para garantizar que la inversión inmobiliaria se realice con confianza y respaldo legal.
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