La República Dominicana continúa ganando terreno como destino para el capital internacional. En 2025, el país registró US$5,032.3 millones en inversión extranjera directa (IED), el monto más alto de su historia y el cuarto récord consecutivo, de acuerdo con estadísticas del Banco Central.
El dato cobra mayor relevancia al observar la tendencia reciente: en apenas cinco años, los flujos de inversión prácticamente se duplicaron, con un crecimiento cercano al 97%. Este comportamiento confirma el interés sostenido de inversionistas por sectores estratégicos de la economía dominicana y consolida al país como uno de los mercados más dinámicos de América Latina y el Caribe.
Turismo, energía y bienes raíces concentran el capital
La distribución de la inversión refleja con claridad hacia dónde se dirige la confianza del capital extranjero. El turismo encabezó la lista con el 26.3%, seguido por energía (23.8%) y bienes raíces (15.7%), este último manteniéndose como un componente relevante dentro del crecimiento económico.
Más atrás aparecen comercio e industria con un 10.5%, zonas francas con 8.7% y minería con 6.7%. El sector financiero representó el 3.4%, mientras que otras actividades sumaron el 4.9%.
Para el mercado inmobiliario, estas cifras son especialmente significativas. La llegada de capital extranjero suele traducirse en nuevos desarrollos turísticos, proyectos residenciales, infraestructura energética y expansión urbana, factores que elevan la demanda de suelo y dinamizan la construcción.
Exportaciones al alza y entorno favorable para invertir
El buen desempeño de la inversión se produce en paralelo a un aumento de las exportaciones, que alcanzaron los US$15,930.6 millones, impulsadas por productos como oro, cacao, tabaco, instrumentos médicos, plásticos, cemento, bananos y café.
En conjunto, estos resultados apuntan a un entorno económico que continúa atrayendo proyectos de mediano y largo plazo, apoyado por condiciones de estabilidad macroeconómica y un marco que facilita la integración del país a las cadenas globales de valor. Además de aportar capital, la inversión extranjera suele generar empleo, promover la transferencia de tecnología y fortalecer la competitividad.
La tendencia también sugiere que República Dominicana sigue posicionándose como una plataforma estratégica para producir, exportar y desarrollar negocios en la región, un elemento que el sector inmobiliario observa de cerca ante las oportunidades que surgen cada vez que nuevos capitales aterrizan en el país.
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