SANTO DOMINGO.- El arquitecto Roberto Rijo consideró que el concepto de sostenibilidad en la arquitectura dominicana se ha convertido más en un argumento de venta que en una acción concreta.
“Se ha estado implementando una imagen de sostenibilidad. Se está usando mucho como un argumento de venta. Decimos que nuestro proyecto es green, que es sostenible, pero cuando miras las implementaciones que sostienen ese discurso, no hay ninguna”, afirmó.
Rijo agregó que ni siquiera las proporciones de áreas verdes reflejan una preocupación auténtica por el tema. Señaló que, aun cuando un proyecto muestra áreas verdes, eso no significa que haya un compromiso real con la sostenibilidad.
Sobre lo necesario para cambiar esta situación, indicó que se requieren políticas de Estado que establezcan normativas claras. Estas normas deberían obligar a que los proyectos que se presentan como sostenibles cumplan requisitos específicos. Sin esa regulación, dijo, no existe una forma real de comprobar si un proyecto lo es o no.
Certificaciones y compromiso real
El arquitecto destacó que existen certificaciones internacionales que sirven como guía. Comentó que algunos proyectos en el país las han obtenido y otros están en proceso, pero también hay casos donde se utilizan solo para fines comerciales.
Rijo explicó que estas certificaciones tienen grados y niveles distintos, y que cada uno implica un nivel particular de responsabilidad. Por eso considera importante conocer el tipo de certificación para entender el verdadero compromiso del proyecto.
El arquitecto expresó que, mientras no existan políticas claras y un compromiso genuino, la sostenibilidad seguirá siendo utilizada como un argumento de venta y no como una práctica real en la arquitectura dominicana.
Tendencias actuales en la arquitectura dominicana
El arquitecto Roberto Rijo explicó que la arquitectura en República Dominicana se concentra principalmente en dos líneas de trabajo: proyectos habitacionales y proyectos comerciales. Según señaló, estas son las áreas donde se produce la mayor parte del diseño y la inversión, tanto desde estudios privados como desde desarrolladores que impulsan nuevas construcciones en el país.
El profesional destacó que esta tendencia refleja una demanda constante, pero también una limitación en el panorama arquitectónico nacional. Indicó que existe una marcada precariedad en el desarrollo de proyectos institucionales, lo que incluye edificaciones públicas, espacios gubernamentales y obras de impacto social que suelen definir la identidad y funcionalidad de una ciudad.
Además, el arquitecto señaló que la situación es aún más crítica en los ámbitos cultural y urbanístico. Subrayó la falta de proyectos enfocados en cultura, espacios públicos, planificación urbana y diseño de ciudad, elementos esenciales para un crecimiento equilibrado. En su opinión, esta ausencia ha generado un rezago significativo en sectores clave para el desarrollo integral del país.


