SANTO DOMINGO. – El sector inmobiliario de la República Dominicana cierra 2025 confirmando su papel como uno de los mercados más dinámicos de la economía, sostenido por una demanda activa en los segmentos residencial, turístico y de inversión, aunque condicionado por tasas de interés elevadas, presiones de precios y una oferta que no siempre logró responder con la velocidad requerida.
El balance del año y las proyecciones para 2026 apuntan a un escenario de continuidad del crecimiento, con ajustes y definiciones clave.
Durante 2025, el comportamiento del mercado inmobiliario estuvo marcado por la persistencia de la demanda, especialmente en zonas urbanas consolidadas como el Gran Santo Domingo y Santiago, así como en polos turísticos Punta Cana, Bávaro, Las Terrenas y Samaná.
En su cobertura del cierre del año, El Inmobiliario destacó que la actividad del mercado se sostuvo por encima de los niveles previos a la pandemia, impulsada por compradores locales, dominicanos residentes en el exterior e inversionistas extranjeros interesados en propiedades residenciales y de uso turístico.
Desde el punto de vista macroeconómico, el Banco Central (BCRD) reconoció que 2025 fue un año de crecimiento económico más moderado que 2024, pero subrayó que los fundamentos del país siguen siendo sólidos.
El gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, afirmó que la economía dominicana tiene capacidad para retomar un mayor ritmo de expansión, proyectando un crecimiento de entre 4% y 5% para 2026, apoyado en la inversión, el turismo y el consumo interno, variables estrechamente vinculadas al desempeño del mercado inmobiliario.
Ese entorno permitió que el crédito vinculado a actividades inmobiliarias continuara creciendo.
Los informes del Banco Central muestran un aumento significativo en la cartera de préstamos destinados a servicios inmobiliarios y adquisición de viviendas durante 2025, lo que indicaría que las intenciones por invertir en bienes raíces no se ha detenido, aunque los compradores son hoy más selectivos.
Precios, inventario y vivienda
Uno de los elementos centrales del análisis durante 2025 fue el comportamiento de los precios. El Inmobiliario documentó durante el año incrementos sostenidos en valores de venta y alquiler, especialmente en proyectos bien ubicados y en propiedades vinculadas al turismo y a los alquileres de corto plazo.
Este comportamiento estuvo estrechamente relacionado con una demanda persistente y con limitaciones en la disponibilidad de inventario en determinados segmentos del mercado.
La vivienda económica ocupó un lugar destacado en el debate sectorial. En su análisis titulado “2026: el año en que la vivienda económica marcará récord de demanda en República Dominicana”, El Inmobiliario señaló que el déficit habitacional acumulado continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales del mercado.
La presión de la demanda sobre este segmento ha sido constante y que su evolución será determinante para el equilibrio general del mercado inmobiliario en los próximos años.
Si bien la producción de vivienda está directamente vinculada al sector construcción, la escasez relativa de unidades disponibles impacta de manera directa en el mercado inmobiliario, influyendo en precios, tiempos de colocación y accesibilidad para los compradores.
Turismo e inversión inmobiliaria
El turismo volvió a desempeñar un papel clave en el comportamiento del sector durante 2025. Con cifras récord de llegada de visitantes, el país continuó fortaleciendo su atractivo como destino para la inversión inmobiliaria vinculada a segundas residencias y alquileres vacacionales.
Este flujo ha sostenido la demanda en zonas turísticas tradicionales y ha ampliado el interés hacia nuevas áreas con potencial de desarrollo.
La combinación de estabilidad macroeconómica, marco legal y rentabilidad relativa mantuvo a la República Dominicana entre los mercados inmobiliarios más atractivos del Caribe, tanto para inversionistas regionales como internacionales.
Perspectivas para 2026
De cara a 2026, el panorama del sector inmobiliario se perfila como moderadamente positivo, con expectativas de continuidad del crecimiento, aunque a un ritmo más equilibrado.
El próximo año será clave para evaluar la capacidad del mercado de responder a la demanda acumulada, especialmente en vivienda económica, y de adaptarse a un entorno financiero que seguirá exigiendo mayor eficiencia y planificación.
El equilibrio entre demanda, oferta y financiamiento determinarán si el mercado logra fortalecer su crecimiento o enfrenta mayores tensiones.
Las proyecciones del Banco Central sobre la economía dominicana refuerzan un escenario favorable para la inversión inmobiliaria, siempre que se mantenga la estabilidad macroeconómica y se avance en mejoras estructurales que faciliten el acceso al financiamiento y la formalización de proyectos.
Un mercado resiliente y exigente
Aunque 2025 confirmó la fortaleza del sector inmobiliario dominicano, también dejó al descubierto desafíos estructurales relacionados con precios, inventario y acceso a la vivienda.
Como ha insistido El Inmobiliario en sus análisis editoriales, el sector no muestra señales de agotamiento, pero sí exige decisiones estratégicas y coordinación entre actores públicos y privados para sostener su papel como uno de los pilares de la economía dominicana.


