SANTO DOMINGO.–El presidente Luis Abinader destacó este lunes la estabilidad y confianza del sistema financiero nacional, que hoy cuenta con un marco normativo más fuerte, mayor protección al usuario e inclusión financiera.
Al cierre de julio de 2025, el sistema financiero dominicano exhibe activos superiores a los RD 4 billones y un crecimiento ininterrumpido de 85.6 %, para un crecimiento anual de 13.2 %, dando paso a una cartera de crédito que subió de RD 1.3 billones a RD 2.3 billones, con un crecimiento promedio anual de 12.9 %, expuso el mandatario.
Destacó el papel de la Superintendencia de Bancos (SB), entidad que supervisa las entidades de intermediación financiera, cambiarias, fiduciarias y las sociedades de información crediticia, además de que emite normativas y colabora en la elaboración de reglamentos que promueven el desarrollo del mercado y el fomento de la bancarización.
Acceso al crédito e informe Global Findex
El superintendente de Bancos, Alejandro Fernández, indicó que, a la fecha, el país cuenta con más de 2.6 millones de personas con acceso al crédito, lo que representa 622,000 ciudadanos adicionales en los últimos cinco años, siendo esto un factor de desarrollo y empoderamiento.
Según el informe Global Findex 2025 del Banco Mundial, la proporción de adultos con cuentas en instituciones financieras o móviles aumentó de 51% en 2021 a 65% en 2024, reflejando los avances en inclusión financiera.
Rentabilidad y solvencia
El índice de solvencia del sistema alcanzó 18.4 % a junio de 2025, superando ampliamente el mínimo regulatorio de 10 % y los niveles prepandemia (16.5 %), posicionándose por encima del promedio regional (15.6 %), lo cual sitúa a la República Dominicana entre los países más sólidos de la región. En cuanto a morosidad y provisiones, la cifra se mantiene en 1.94 %, por debajo del promedio histórico (2.05%).
Regulación
En esta gestión, según lo explicado en La Semanal con la Prensa, la Superintendencia de Bancos ha emitido 86 normativas orientadas a modernizar el marco regulatorio, con énfasis en la eficiencia operativa, la digitalización y la protección del usuario. Entre las medidas más destacadas figuran la facilidad remota para apertura y cierre de productos financieros, la apertura de cuentas básicas de ahorro para personas y mipymes sin historial óptimo, y el fortalecimiento de la Oficina de Servicios y Protección al Usuario (ProUsuario).
Protección al usuario e inclusión financiera
En materia de defensa de los derechos financieros, se han atendido 26,734 reclamos, de los cuales el 66 % resultó favorable a los usuarios, logrando la devolución de RD 634 millones, casi ocho veces más que en el cuatrienio anterior.
A través de la aplicación ProUsuario, más de 450,000 usuarios activos gestionan consultas, reclamos, alertas y educación financiera.
Además, la SB, mediante el programa “Dinero busca dueño”, ha devuelto RD 342.6 millones a más de 2,600 ahorristas de entidades inoperantes entre 1989 y 2001. Así mismo, las campañas de seguridad digital, “Verifica primero, protege tus datos”, y “Misión Centinela”, ayudan a prevenir fraudes y esquemas financieros no regulados.
Fortaleza institucional
En el plano institucional, avanza en un plan integral de transformación que abarca gobernanza, tecnología, procesos, infraestructura y desarrollo del talento humano, logrando certificaciones internacionales en gestión de calidad, antisoborno, continuidad del negocio, seguridad de la información, cumplimiento y estándares de auditoría interna.
Su plataforma Simbad, reconocida a nivel regional, fortalece la transparencia del sector mediante estadísticas del mercado bancario.
De cara a 2028, la institución se proyecta como una entidad más robusta y cercana a la ciudadanía, comprometida con garantizar un acceso amplio, equitativo y seguro a los servicios financieros.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) felicitó los esfuerzos de las autoridades monetarias y financieras dominicanas por fortalecer el marco regulatorio en beneficio de los usuarios, destacando los avances en protección al consumidor y la aprobación de un nuevo marco de riesgos operativos.


