Por Ana María Ramos
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Llegó a Punta Cana seducido por un proyecto gastronómico con unos primos desde su natal Venezuela. Y aunque a Osman González los planes no le resultaron según lo proyectado, decidió quedarse en República Dominicana apelando a su lema favorito: “prohibido rendirse”.
Su múltiple preparación académica alivió el camino del arquitecto, egresado de la Universidad Central de Venezuela, siendo contratado como auditor de calidad, para el establecimiento de normas y procedimientos para varias empresas, hasta llegar en el año 2018 a Civilmek como director comercial, posición que ocupa al día de hoy y donde se ha sentido como pez en el agua por sus vínculos de años con los sectores inmobiliario y construcción.
Osman, había visitado el país cuando su padre Guido González era cónsul de Venezuela en el gobierno de Hipólito Mejía y su madre Ana de González, presidenta de las damas diplomáticas.
Siempre se sintió atraído por las similitudes de ambas naciones, además de enamorarse del paisaje y de la calidad humana local. Aquí ya echó raíces a través de su pequeña hija Amanda de 6 años, procreada con su esposa Isabel Soto.

A Osman González le encanta la calidad humana del dominicano. (Fidel Pérez/El Inmobiliario).
En el mundo inmobiliario hablar de Osman González es sinónimo de calidad humana y valores. “Esos valores los aprendí de mi familia, luego me formé como coach y eso transformó mi manera de reconocerme a mí mismo y legitimar al ser humano que tengo enfrente”, expone.
Y aunque el calor quisqueyano lo ha arropado por 8 años, de su amada Venezuela extraña sus raíces, sus padres, sus hijas María Laura y María Gabriela y su hermano.
Este afectuoso hombre destila amabilidad por doquier. A la hora de elegir un amigo, sin embargo, este venezolano dominicanizado prefiere ser selectivo. La vida, el tiempo y los años, han jugado a su favor para tomar en cuenta esa precaución.
Curtido en el mundo del crecimiento personal, entiende que el ser humano tiene miradas distintas, “escuchamos de forma diferente y no hay nada que el diálogo no resuelva. No conozco otra manera de hacer las cosas que no sea mediante una conversación franca, transparente y mirando a los ojos”.
Hace un año Osman fue nombrado director de la Asociación de Agentes y Empresas Inmobiliarias (AEI), zona Este, donde cada semana visita 1 ó 2 agencias inmobiliarias dando a conocer la entidad.
Su filosofía sobre conectar con los clientes la comparte a través del taller “conéctate con tu cliente”, que trata el lazo emocional de los seres humanos al momento de gestionar sus deseos. “Pero sobre todo en el tema inmobiliario porque para mucha gente esta es la inversión de su vida, entonces conectar y generar confianza es la clave para el éxito en las ventas”, apunta González.
Asegura que se involucra siempre dando un toque personal a la venta final de un inmueble o lo que llama “cierre efectivo”, de la mano de un equipo de apoyo y de agentes inmobiliarios aliados.
“Es ahí donde las personas terminan diciendo sí es aquí, más que el proyecto, cuando tú logras la conexión y generar confianza ese es el punto clave para que el cliente diga sí”.
Su receta: Mostrar transparencia sin presión, hablar de forma franca y buscar un enganche que conecte. Narra que una vez le tocó un cliente extranjero de aparente temperamento difícil. Él, observador, notó que llevaba puesta una gorra del equipo de pelota favorito de ambos y por ahí rompió el hielo y hoy día conservan una relación de amistad.
Escribir un libro es parte de las tareas pendientes de Osman González. Será una autobiografía para plasmar sus experiencias en Brasil, Estados Unidos, República Dominicana y Venezuela, puertos donde le ha tocado desembarcar. Y cuando le preguntamos si se queda en República Dominicana, responde sin titubeos que hasta la eternidad. “De hecho ya empecé mi proceso de naturalización”.
Publicado originalmente en 7ma edición El Inmobiliario impreso.


