El desarrollador advirtió que los retrasos no solo impactan financieramente a las empresas constructoras, sino que también pueden afectar la percepción internacional del país.
SANTO DOMINGO.- El proceso de permisología continúa siendo uno de los principales retos estructurales para el sector construcción en la República Dominicana, de acuerdo con Daniel Cordero, CEO de Morada Development Group, quien considera que la agilización y modernización de los trámites es fundamental para fortalecer la competitividad del país.
Durante una entrevista con El Inmobiliario, el empresario abordó el tema con una postura autocrítica, señalando que no todos los retrasos pueden atribuirse exclusivamente a las instituciones públicas. “Hay que ser lo más sincero posible, no todo se lo podemos achacar a ellos, porque hay muchas cosas que también son en parte deficiencias de nosotros mismos”, afirmó.
Cordero explicó que su empresa ha enfrentado inconvenientes en distintas etapas del proceso, incluyendo la pérdida de expedientes en al menos dos ocasiones, lo que obligó a reiniciar trámites que ya llevaban varios meses en curso. “Cuando tú tienes seis meses esperando un expediente y luego se pierde y tienes que mandarlo de nuevo, ya son seis meses más”, expresó.
Además de estos incidentes, el ejecutivo señaló que uno de los obstáculos recurrentes es la dinámica de los dictámenes técnicos emitidos por algunas instituciones. Según detalló, en ocasiones se realizan observaciones que la empresa corrige y remite nuevamente, pero al recibir un nuevo dictamen, se reiteran cuestionamientos que ya habían sido respondidos meses atrás. Este tipo de situaciones, indicó, genera ciclos de revisión que prolongan significativamente los tiempos de aprobación.
El empresario aseguró que este panorama no afecta únicamente a Grupo Morada, sino que es una preocupación compartida por la mayoría de los desarrolladores consultados en el sector. A su juicio, la permisología se ha convertido en uno de los factores que más incide en los cronogramas de entrega de los proyectos.
Un mal que trasciende fronteras
Cordero advirtió que los retrasos no solo impactan financieramente a las empresas constructoras, sino que también pueden afectar la percepción internacional del país. “Cuando un turista extranjero espera una propiedad que no se le puede entregar a tiempo, eso no solamente habla mal de uno como desarrollador, sino que habla de la República Dominicana”, sostuvo.
En relación con el Ministerio de Medio Ambiente, reconoció que ha percibido mejoras recientes tras cambios institucionales. No obstante, relató que su empresa tuvo que reintroducir un permiso debido a un error cometido por un gestor externo contratado para tramitarlo, quien consignó información incompleta sobre la cantidad de edificaciones del proyecto. La inconsistencia obligó a reiniciar el proceso y esperar nuevamente los plazos establecidos por la institución.
En ese sentido, el empresario estimó que aproximadamente el 20 % de los retrasos puede atribuirse a errores o deficiencias de los propios desarrolladores, mientras que el 80 % restante responde a procesos burocráticos y a la multiplicidad de instancias involucradas en la aprobación de proyectos.
Necesidad de una ventanilla única funcional
Como posible solución, Cordero planteó la necesidad de implementar una ventanilla única funcional para el sector construcción, que centralice los requisitos y permita dar seguimiento integral a los expedientes. “La ventanilla única que tanto se habló sería una solución real. Que usted deposite todos los requisitos en un solo lugar y tenga la garantía de que en 60 o 90 días tendrá su permiso, eso fuera un éxito”, afirmó.
Actualmente, explicó, los desarrolladores deben gestionar autorizaciones ante múltiples instituciones, lo que implica desplazamientos, duplicidad de documentación y tiempos de respuesta independientes entre sí. Para el empresario, simplificar estos procesos no solo agilizaría la inversión privada, sino que fortalecería uno de los sectores que más dinamiza la economía nacional.
Cordero concluyó señalando que la construcción es un motor clave para el crecimiento del país, por lo que entiende que mejorar la eficiencia en la permisología debe convertirse en una prioridad estratégica para impulsar el desarrollo sostenible y consolidar la confianza de inversionistas locales y extranjeros.
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