La construcción habitacional turística se ha consolidado como uno de los ejes determinantes del desarrollo económico y territorial en República Dominicana, al complementar el modelo tradicional basado en habitaciones hoteleras. Más allá de construir villas y apartamentos, este segmento articula estratégicamente inversión, empleo, ordenamiento territorial, sostenibilidad ambiental y posicionamiento país.
En este análisis expongo por qué su impacto trasciende al turismo convencional y por qué su correcta gestión resulta clave para un crecimiento sostenible.
Impacto económico
Desde la perspectiva económica, la construcción habitacional turística impulsa la inversión. Su aporte al PIB trasciende la construcción y se extiende a una cadena de valor que abarca materiales, transporte, servicios financieros, diseño, corretaje inmobiliario y administración de propiedades.
Este dinamismo también se refleja en el sistema financiero, donde el crédito bancario al turismo creció 67 % entre 2020 y 2025, según la Asociación de Bancos Múltiples (ABA), evidenciando la confianza del sector financiero en esta actividad.Aunque estos recursos se han concentrado principalmente en proyectos hoteleros, su expansión impulsa directamente el desarrollo de proyectos habitacionales turísticos complementarios.
A ello se suma el fortalecimiento del mercado de capitales como canal de inversión, para dirigir recursos hacia grandes complejos hoteleros y sectores vinculados, según el superintendente del Mercado de Valores, Ernesto Bournigal.
Este entorno crea condiciones favorables para fortalecer el desarrollo de proyectos habitacionales turísticos.
Relación estratégica
La construcción habitacional turística mantiene una relación directa y estratégica con el sector inmobiliario. A diferencia de la vivienda tradicional, responde a usos mixtos: residencia, inversión patrimonial, renta corta y segunda vivienda.
El crecimiento del alquiler vacacional ha reforzado el papel del asesor inmobiliario como puente entre la demanda internacional y la oferta local, convirtiendo este mercado en un canal clave de posicionamiento del país como destino seguro para invertir y vivir.
Para un segmento creciente de turistas, los apartamentos en renta corta representan una alternativa preferida frente al modelo hotelero convencional.
Ordenamiento territorial y planificación urbana
Este crecimiento, sin embargo, plantea retos relevantes en materia de ordenamiento territorial. El desarrollo acelerado en zonas turísticas exige planificación urbana responsable que garantice capacidad del territorio, infraestructura adecuada y el cumplimiento de planes de ordenamiento y las normativas vigentes.
Calidad constructiva y seguridad jurídica
La calidad constructiva es factor crítico. Estos proyectos exponen al país en un mercado internacional cada vez más exigente.
La seguridad jurídica, clave para la confianza del inversionista turístico, hace indispensable el acompañamiento de asesores inmobiliarios y abogados especializados para garantizar operaciones transparentes, inversiones protegidas y desarrollos sostenibles.
Sostenibilidad ambiental y resiliencia
En el ámbito ambiental, la construcción habitacional turística enfrenta el desafío de desarrollarse en ecosistemas sensibles, lo que obliga a integrar criterios de eficiencia hídrica y energética, manejo de residuos y resiliencia climática desde el diseño.
Impacto social y desarrollo local
Este segmento impulsa el desarrollo comunitario al generar empleo, dinamizar economías locales y promover crecimiento inclusivo, integrando mano de obra y servicios locales.
Cada proyecto se convierte en una vitrina internacional del país, donde la calidad constructiva, la experiencia del usuario y la coherencia urbana fortalecen la competitividad de R.D. frente a otros destinos regionales.
En conclusión, la construcción habitacional turística va más allá de edificar inmuebles: consolida economía, confianza e imagen país, posicionándose como una alternativa sólida, cada vez más demandada frente al modelo hotelero tradicional.


