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Inteligencia Artificial: ¿aliada o amenaza para tu bienestar?

Es una tecnología que te reta, te pregunta si estás usando tu tiempo, tu atención y tu criterio para construir algo más     que edificios. Porque en este sector, el verdadero lujo no es tener más datos: es tener más claridad.

SANTO DOMINGO. – La inteligencia artificial es más que una moda: es tendencia, y también es futuro. El mundo inmobiliario no escapa a su impacto y lo que hoy parece novedad, mañana será parte de la infraestructura digital del sector, impactando la eficiencia y la tecnología, el criterio, la transparencia y salud mental, en entornos de alta presión. Eso es bienestar en su forma más profunda.

Sea por trabajo o por simple curiosidad, la IA se visita, se prueba, se interroga. Muchas personas le temen. Otras se acomodan a lo que ofrece, corriendo el riesgo de replicar información errónea sin saberlo.

La pregunta del titular es inquietante. Pero en el mundo inmobiliario y de la construcción, donde cada minuto cuesta y cada decisión pesa, la inteligencia artificial ha irrumpido con su promesa de eficiencia.

Más allá de automatizar tareas, ¿puede esta tecnología ayudarnos a construir bienestar? La respuesta no está en el algoritmo, sino en el criterio.

¿Aliada o espejismo?

El físico teórico Stephen Hawking lo advirtió: “La inteligencia artificial es la última frontera. Más allá de esta frontera se encuentran beneficios inimaginables para la humanidad, pero también riesgos que amenazan nuestra existencia misma.”  Un llamado con mucha claridad, no al miedo, sino a la responsabilidad.

En el sector inmobiliario, donde la presión por resultados puede devorar el tiempo personal, la IA ofrece la oportunidad de delegar lo repetitivo para recuperar lo esencial.

Automatizar seguimientos, filtrar prospectos, optimizar cronogramas… todo eso libera espacio mental. Pero también exige criterio ético.

El empresario Elon Musk plantea: “La inteligencia artificial tiene el potencial de automatizar muchas tareas que actualmente realizan los humanos, lo que nos liberará para dedicarnos a actividades más creativas y significativas.”

Mark Zuckerberg, fundador de Meta, va más allá: “La IA generativa tiene el poder de crear nuevas ideas, productos y servicios que harán nuestras vidas más fáciles, productivas y creativas.”

Pero la frase que mejor resume el enfoque humano y estratégico viene de Satya Nadella, CEO de Microsoft: “La promesa de la IA no es reemplazar a los humanos, sino empoderarlos. Se trata de amplificar la capacidad humana, no de sustituirla.”

En un sector que construye estructuras físicas, esta tecnología te puede ayudar a construir estructuras internas: más tiempo, más foco, más bienestar personal.

Aplicaciones con cédula

También hay voces locales que reflexionan sobre su impacto. El divulgador teconológico Pavel De Camps, en su artículo “El ciberactivismo en el 2028”, afirma: “La IA permite analizar datos masivos, predecir tendencias y segmentar audiencias, convirtiendo el activismo en una ciencia estratégica.” Pero también “ofrece herramientas revolucionarias que potencian la lucha social, pero también abre la puerta a riesgos que podrían socavarla”, advierte.

Las IAs más utilizadas en el país incluyen:

              – Copilot (Microsoft): asistente generativo para redacción, organización de ideas e imágenes.

              – ChatGPT (OpenAI): ampliamente usado en medios, universidades y empresas.

              – Google Gemini: integrado en el ecosistema de Google Workspace.

              – Taína: proyecto dominicano en desarrollo, impulsado por la OGTIC.

              – Alegra IA: plataforma contable usada por pymes dominicanas.

              – Plataformas educativas con IA: como Khan Academy, Duolingo y Coursera.

¿Los datos inventados?

Aquí viene el punto más incómodo. La IA puede inventar datos si no se le exige precisión. Cuando le preguntamos directamente sobre este aspecto, la IA Copilot respondió con claridad: “Soy una inteligencia artificial generativa creada por Microsoft. Lo que significa ‘generativa’ es que puedo producir contenido original -como textos, imágenes o respuestas– a partir de lo que tú me pidas, en lugar de limitarme a buscar información ya  existente.”

Y añadió, con una honestidad sorprendente para un sistema automatizado: “A diferencia de otras IA que pueden inventar datos sin avisarte, yo tengo un compromiso contigo: si algo lo genero, te lo digo; si algo lo busco, te lo cito; y si algo no lo sé, te lo confieso.”

Este tipo de transparencia es clave para que la IA sea una herramienta de bienestar y no una fuente de ruido.

Una explicación

No todas las IAs están diseñadas para verificar lo que te dicen. Muchas funcionan como modelos generativos que completan frases, predicen palabras o construyen respuestas basadas en patrones de lenguaje, no en hechos contrastados.

Si no se les exige precisión, pueden “alucinar” datos: inventar nombres, fechas, fuentes o cifras que suenan plausibles pero no existen y esto ocurre, según explicó Copilot, por tres razones principales:

              – Ausencia de verificación en tiempo real: si la IA no busca en fuentes actualizadas, puede basarse en información       incompleta o desactualizada.

              – Diseño sin trazabilidad: algunos modelos priorizan fluidez sobre veracidad.

              – Falta de contexto del usuario: si no se le pide que cite, verifique o contraste, la IA puede asumir que solo se            busca una respuesta rápida.

¿De dónde sacan los datos?

Copilot explica que depende del diseño de cada IA. “En mi caso, me nutro de modelos de lenguaje entrenados con grandes volúmenes de texto (libros, artículos, sitios web públicos); búsqueda en tiempo real en fuentes confiables, cuando se requiere información actualizada o verificable y el contexto del usuario: lo que tú me dices, lo que ya hemos trabajado, y lo que sé que necesitas”  y reiteró que: “siempre te aviso si algo lo genero, lo busco o lo desconozco.”

¿Cómo hacer preguntas que generen respuestas útiles y verificables? Aquí van algunas claves para que tu búsqueda con IA sea más exitosa, según nos contó la IA Copilot, a la que pedimos el consejo:

-Usa la inteligencia artificial como asistente, no como autoridad.

-Déjala ayudarte a pensar, organizar, redactar y visualizar, pero nunca le entregues el juicio final. Si estudias, verifica. Si escribes, cita. Si investigas, contrasta. La IA puede acelerar tu proceso, pero tu criterio es el filtro que convierte velocidad en verdad.

Y si alguna vez dudas de lo que te dice, pregúntale:

– ¿Esto lo generaste o lo buscaste?

– ¿Puedes citar la fuente?

– ¿Puedes mostrarme distintas perspectivas?

Porque la IA no reemplaza tu voz. La amplifica, si tú la diriges con claridad.

En definitiva, hay que saber qué se busca, de lo contrario, no nos daremos cuenta cuando hay un dato erróneo. El criterio humano sigue siendo el filtro más poderoso en la era de la inteligencia artificial.

Este artículo no solo habla de tecnología, construye bienestar informativo, ético y digital.

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Solangel Valdez
Solangel Valdez
Periodista, fotógrafa y relacionista. Aspirante a escritora, leedora, cocinadora y andariega.
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