Por Nelson Núñez
Especial para El Inmobiliario
Hace mucho tiempo que la sociedad dominicana, se ha venido haciendo esta pregunta. Y es muy normal que, entre los miembros del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores, CODIA; esta pregunta este siempre en el tapete.
Voy hacer un análisis de lo que yo entiendo del por qué? los ingenieros no luchan ni por sus intereses individuales, ni mucho menos, por los intereses grupales.
El problema empieza, cuando iniciamos el bachillerato, desde allí, empezamos a pensar como un pequeño burgués, pensando que cuando vayamos a la universidad a estudiar ingeniería o arquitectura, inmediátamente al graduarnos, íbamos ascender de clase social, y nos convertiríamos en pequeños empresarios.
En el proceso de estudios universitarios, veíamos algunos profesores ingenieros y arquitectos, que iban a impartir docencia, o se desmontaban de una buena camioneta o de un buen auto. Otros profesores, no asistían a la universidad, por sus múltiples compromisos profesionales que tenían.
Los ingenieros y los arquitectos, ambos per se, piensan y actúan como personas de clase muy individualista. Inclusive, no dan detalles a otros colegas, de cómo se manejan las instituciones contratantes, no te dan detalles, de cómo introducirte en una oficina o departamento, para conseguir un contacto. Es más, yo diría, que, en este sentido, actuamos con mala fe.
Vimos cómo a Odebrecht les asignaban esas obras de grado a grado y cómo fueron sobrevaluadas, sin que haya habido una protesta de los ingenieros ni arquitectos. Ni mucho menos del CODIA. Es más, cuando hubo un rechazo, desde Marcha Verde, salieron un grupo de ingenieros y arquitectos, que eran subcontratistas de esa compañía, y a través de un espacio pagado, por los medios de la prensa escrita, salieron en defensa de Odebrecht.

El CODIA, desde su fundación, en el mes de enero del año 1963, se ha caracterizado en estos 61 años, por tener dos grandes épocas. Que yo las he llamado, una época de luz y la otra época de sombra. La de luz, cobijó en su seno a los fundadores y a una pléyade de ingenieros y arquitectos, anti-trujillistas. Que luego, en los gobiernos del Dr. Joaquín Balaguer, adoptaron un método de lucha política, en contra de las asignaciones de obras de grado a grado.
Hubo un periodo pequeño de transición, en donde algunos gremialistas se opusieron a las distintas banderas políticas que intervinieron en el CODIA, a finales de la década de los 80.
Pero los partidos políticos se impusieron, logrando acallar al CODIA y lo convirtieron en una especie de Comité de Base del partido en el poder, y lo transformaron en un gremio totalmente amarillo.
El partido en el poder, se encarga fácilmente de conducir a los ingenieros, arquitectos y agrimensores, empleados públicos y militantes, como ovejas, a votar por el candidato preseleccionado por el partido. Y así lo hacen años tras años, con dos mil o tres mil empleados públicos, a quienes obligan a ir a votar, so pena de ser cancelados. Los estatus del CODIA exigen que, para ejercer el voto, los miembros deben estar al día. Cosa que los gobiernos de turno aprovechan, para poner al día a toda su gente. Lo que ha convertido al CODIA, en cómplice de los gobiernos que se han sucedido en el país y le ha hecho un daño a esta institución, haciéndola cómplice del silencio, de las acciones del gobierno de turno.
El CODIA, lejos de articular por los intereses de los profesionales que agrupa y por la dignidad, los derechos, deberes y el mejoramiento de sus miembros, hace caso omiso a sus responsabilidades, dándoles la espalda a su membresía en los menesteres del ejercicio profesional y bajo los atropellos a que son sometidos por los gobiernos, al no pago de las cubicaciones y de las obras construidas por sus miembros. Cosas que no son permitidas por la Asociación Dominicana de Profesores, ADP; ni por el Colegio de Médicos Dominicanos, CMD. Ambas instituciones, elijen a sus directivas entre los partidos de oposición. Estrategia que les garantizan, mejores resultados de alcanzar sus objetivos.
De hecho, el gobierno dominicano es el más grande contratante del país, razón por la cual, los ingenieros y arquitectos, temen enfrentarlo. Además, la asamblea de representantes, la junta directiva y la estructura de soporte del CODIA, están muy comprometidas con las autoridades del gobierno.
Las políticas neoliberales, puesta en prácticas por los gobiernos del PLD a partir del año 1996 y con el acuerdo comercial con los Estados Unidos y los países de Centro América, mejor conocido por sus siglas, como el DR-CAFTA. Mediante este acuerdo, el país tuvo que aportar una ley que vendría a regular las compras de bienes y las contrataciones de obras en el país.
Mediante la aplicación de la Ley 340-06 y sus modificaciones, los pliegos de condiciones, que son como un traje a la medida de los oferentes compañeritos o del entorno de los ministros y directores; en la gran mayoría de las licitaciones, ni el mismo ganador cumple con los pliegos de condiciones, por ejemplo, el contrato del INTRANT para la semaforización de las principales avenidas del país. Dicha ley ha venido a resultar, como la oficialización y legalización del grado a grado.
La gran mayoría de los ingenieros y arquitectos del CODIA, no pueden accesar a las licitaciones públicas, ni a los sorteos de obras, ni a las comparaciones de precios porque la Ley 340-06 y sus modificaciones, mediante la Ley 449-06, así se lo han impedido durante un periodo por más de (10) años.


