SANTO DOMINGO. – El mercado inmobiliario dominicano comienza a reflejar de manera más directa las señales de confianza que los mercados financieros internacionales vienen enviando sobre la economía del país, configurando un entorno favorable para la atracción de capital hacia proyectos residenciales, turísticos y de uso mixto en el corto y mediano plazo.
Las condiciones de financiamiento mejoran y se incrementa el interés por activos reales, particularmente en sectores vinculados al turismo, la vivienda y la infraestructura urbana, gracias a la percepción positiva del riesgo soberano del país, junto con el acceso sostenido a los mercados internacionales de capital.
IED y peso de sectores clave
La Inversión Extranjera Directa (IED) en República Dominicana cerró 2025 en US$5,032.3 millones, un aumento de 11.3% respecto al año anterior, según informó el Banco Central, distribuido entre los sectores turismo, con el 26.3% de los flujos de IED y energía con 23.8%, reflejando la continuidad de la fuerte atracción de capitales hacia actividades productivas.
Por su lado el sector inmobiliario, vinculado estrechamente al dinamismo del turismo y a desarrollos residenciales y mixtos, representó cerca del 15.7% del total de la IED recibida en 2025, fortaleciendo su posición como uno de los destinos más relevantes de capital extranjero en el país.
Un patrón sectorial que sitúa al mercado inmobiliario como uno de los receptores más importantes de inversión extranjera, detrás de turismo y energía, y refleja cómo el capital global está entrando cada vez más en proyectos de largo plazo, que combinan usos habitacionales, turísticos y de servicios.
Señales y certidumbre
La percepción positiva de los mercados sobre la economía dominicana, evidenciada en operaciones exitosas de colocación de deuda soberana y en diferenciales de riesgo relativamente contenidos, ha contribuido a crear un clima de certidumbre que facilita tanto la llegada de IED como la estructuración de financiamiento para proyectos inmobiliarios.
Como ejemplo está la colocación de US$1,600 millones en bonos soberanos a diez años, con demanda que superó más de tres veces el monto ofertado, una señal que suele interpretarse como un respaldo a la estabilidad macroeconómica y a la gestión fiscal.
Indicadores como el Emerging Markets Bond Index (EMBI) de JP Morgan han mostrado que la República Dominicana cotiza en rangos de spreads relativamente contenidos frente a otros países con calificaciones similares, lo que sugiere una percepción de riesgo moderada dentro del universo de economías emergentes.
De lo financiero a lo tangible
Para el mercado inmobiliario, este entorno financiero tiene implicaciones concretas: un menor riesgo percibido del país tiende a facilitar condiciones de financiamiento más competitivas para proyectos de inversión, ampliar el acceso a capital externo y aumentar la disposición de inversionistas internacionales a participar en desarrollos de largo plazo.
Además de los flujos de IED, el sector turístico rompió récords de visitantes en 2025, lo que ha alimentado la demanda de nuevos productos inmobiliarios vinculados al turismo, como resorts, residencias vacacionales y usos mixtos en destinos de alto atractivo internacional.
Estos flujos de inversión no responden únicamente al atractivo puntual de determinados proyectos, sino a una lectura amplia sobre la estabilidad del país, sus perspectivas de crecimiento y la previsibilidad de su entorno macroeconómico.
En este sentido, la relación entre mercados financieros y activos reales funciona como un circuito: la confianza expresada en la compra de deuda soberana mejora la percepción de riesgo país, esa percepción favorece la llegada de capital productivo y ese capital encuentra en el sector inmobiliario uno de los principales vehículos de canalización.
Tendencias para el sector
Para el sector inmobiliario dominicano, este escenario implica varias tendencias clave:
- Mayor interés de inversionistas internacionales en proyectos de escala.
- Mejores condiciones para estructurar financiamiento.
- Aumento del capital destinado a desarrollos residenciales, turísticos y mixtos.
- Reducción gradual del riesgo percibido en activos locales, reforzada por la posición macroeconómica.
En conjunto, las señales provenientes de los mercados financieros, combinadas con los flujos de IED y el dinamismo turístico, están configurando un entorno que posiciona al mercado inmobiliario dominicano como uno de los principales receptores de capital en los próximos años, dentro de una lógica de inversión de mediano y largo plazo.
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