SANTO DOMINGO.- A diez meses del colapso del techo de la discoteca Jet Set —una tragedia que dejó más de 230 fallecidos y cientos de heridos— decenas de personas se reunieron ayer 8 de febrero de 2026 frente al lugar de los hechos para participar en una oración colectiva y exigir justicia. El encuentro estuvo marcado por el silencio, los abrazos prolongados y una sensación compartida de duelo que aún no encuentra cierre.
Familiares, sobrevivientes y allegados elevaron plegarias en memoria de las víctimas mientras sostenían fotografías y flores. La oración no solo fue un acto espiritual; también se convirtió en un espacio para reiterar el llamado a que el proceso judicial avance con claridad y responsabilidades definidas. Entre los asistentes se escucharon frases breves, pero contundentes, que resumían el sentir común. No olvidar y seguir pidiendo respuestas.
Un acto de fe que también fue un reclamo
Muchos llegaron vestidos de blanco, un tono que reforzaba la atmósfera de recogimiento. Algunas personas cerraban los ojos mientras se pronunciaban las oraciones; otras apretaban los retratos contra el pecho, como si ese gesto ayudara a mantener viva la cercanía con quienes ya no están. El entorno se transformó por momentos en un altar improvisado donde cada objeto —una flor, una vela, una imagen— parecía hablar sin necesidad de palabras.
Durante la actividad también tomaron la palabra ex empleados del establecimiento, quienes afirmaron que la tragedia pudo haberse evitado. Sus intervenciones, escuchadas con atención por los presentes, añadieron una dimensión distinta al encuentro, la del testimonio directo. Las declaraciones reforzaron el sentimiento de que aún hay preguntas abiertas y de que el proceso judicial representa una pieza clave para esclarecer lo ocurrido.



Un video que captura el silencio y la emoción
El Inmobiliario también registró video exclusivo del momento en que decenas de personas se reunieron frente a las fotografías de las víctimas para participar en una oración colectiva. En la grabación se observa a los asistentes acercarse con respeto, algunos permaneciendo en silencio mientras otros depositaban flores a los pies de las imágenes, transformando el espacio en un punto de memoria visible y profundamente simbólico.
De fondo se escucha una plegaria que acompaña la escena y refuerza el tono de recogimiento. Varias personas mantienen la cabeza inclinada, mientras otras contemplan las fotografías por varios segundos antes de retirarse lentamente. El video transmite una sensación de duelo compartido, donde cada gesto —desde una flor hasta una mirada detenida— parece expresar la necesidad de recordar y de mantener viva la presencia de quienes ya no están.
Un proceso judicial que mantiene la atención pública
La jornada ocurre mientras el caso sigue su curso en los tribunales. Los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, vinculados a la administración del local, han insistido en la necesidad de un contraperitaje técnico independiente y han rechazado cualquier demolición o alteración de la estructura hasta que concluyan los análisis correspondientes, según reportó previamente El Inmobiliario.
El proceso se encuentra en fase preliminar, con querellas de familiares y sobrevivientes, peritajes en discusión y debates sobre posibles responsabilidades penales y civiles. La investigación también ha reactivado el debate nacional sobre la supervisión de edificaciones privadas, la seguridad en espacios de entretenimiento y los mecanismos de fiscalización.
A diez meses del colapso, la escena frente al antiguo Jet Set confirma que el duelo no se mide solo en el calendario. Entre oraciones, testimonios y pedidos de justicia, el lugar continúa siendo un punto de encuentro para quienes buscan mantener viva la memoria y acompañar el camino hacia el esclarecimiento de los hechos.
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