La provincia La Altagracia aparece en el listado de destinos con mayor proyección de Airbnb para 2026, impulsada por un perfil de viajero que busca experiencias más personales, contacto con la naturaleza y propuestas ligadas al bienestar. Playas abiertas, paisajes amplios, cultura local viva y una oferta turística que combina descanso y autenticidad han colocado a la región en el radar de quienes priorizan viajes con sentido y ritmo propio.
Este posicionamiento responde a una tendencia clara, puesto que los viajeros ya no buscan únicamente destinos masivos, sino espacios donde puedan reconectar consigo mismos. En La Altagracia, esto se traduce en prácticas como yoga frente al mar, tratamientos de spa, paseos costeros en barco y estancias que privilegian la tranquilidad sobre el ruido turístico. La provincia se consolida así como un territorio atractivo tanto para el turismo de bienestar como para el viajero que prefiere experiencias más introspectivas y naturales.
La Generación Z impulsa las escapadas rápidas
Airbnb identifica que la Generación Z está cambiando la forma de viajar, apostando por escapadas internacionales de uno o dos días. Se trata de viajes intensos, cortos y llenos de estímulos culturales, donde se privilegian las ciudades vibrantes por encima de los destinos tradicionales de descanso.
En Latinoamérica, los destinos que lideran estas búsquedas son Buenos Aires, João Pessoa, Maceió, Ciudad de México y San Juan. Estas ciudades destacan por su música, gastronomía, vida nocturna, arte urbano y una identidad cultural que permite vivir mucho en poco tiempo.
Fuera de la región, el interés se concentra en lugares como Busan, Nakano, Marrakech, Ko Samui y Estocolmo, todos con una fuerte mezcla de cultura, creatividad, historia y experiencias urbanas intensas. Para esta generación, el viaje corto no es una limitación, sino una forma de condensar vivencias memorables.
El regreso masivo a la naturaleza
Otra de las grandes apuestas de viaje para 2026 es la reconexión con el entorno natural. Airbnb reporta un aumento del 35 % en las búsquedas de alojamientos cerca de parques nacionales, con un fuerte protagonismo de los parques de Estados Unidos como las Grandes Montañas Humeantes, Yosemite, Shenandoah y Grand Teton.
A nivel internacional también destacan zonas como Creta, Cerdeña, Goa y Yakarta, todas cercanas a áreas protegidas. El turismo de naturaleza se convierte en la categoría de experiencias más reservada de la plataforma, reflejando el cansancio frente a la hiperconectividad digital y el deseo de espacios abiertos, silencio y aire limpio.
Esta tendencia conecta directamente con destinos como La Altagracia, donde el paisaje costero, las áreas naturales y la posibilidad de vivir el Caribe desde una perspectiva más tranquila refuerzan su atractivo.
Viajar siguiendo la agenda de los grandes eventos
El turismo de eventos sigue ganando fuerza. Airbnb señala que el 65 % de las fechas y ciudades más buscadas para 2026 coinciden con grandes acontecimientos culturales, deportivos y musicales como la Copa Mundial de la FIFA, los Juegos Olímpicos de Invierno, Coachella y los carnavales internacionales.
El evento deja de ser una excusa para viajar y se convierte en el eje central de la experiencia. Los viajeros planifican alojamiento, actividades y recorridos en función de ese momento único, transformando el viaje en una vivencia emocional y no solo recreativa.
El auge de los viajes en solitario
Los viajes en solitario están viviendo un renacimiento. Airbnb destaca crecimientos de más de tres dígitos en destinos asociados al autodescubrimiento y a los paisajes abiertos. Junto a lugares como Tromsø en Noruega e Idyllwild en California, la provincia dominicana aparece como una opción ideal para quienes buscan calma, introspección y conexión personal.
El perfil es el de un viajero que prioriza el tiempo consigo mismo, los ritmos lentos y los escenarios naturales. Playas tranquilas, actividades de bienestar, caminatas costeras y estancias orientadas al descanso profundo forman parte de este nuevo mapa del turismo individual.
La cocina como experiencia activa de viaje
Para 2026, el turismo culinario deja de ser contemplativo y se vuelve participativo. Las clases de cocina, la panadería artesanal y el enoturismo están entre las experiencias más reservadas. Los viajeros quieren aprender, tocar, preparar y llevarse algo más que una foto.
En destinos vinícolas sobresalen Bangalore, Finger Lakes, Melbourne, Traverse City y Var en Francia. En el ámbito de la panadería y la cocina práctica, destacan París, Lisboa, Estambul, Tokio y Taipéi. Cocinar croissants, preparar mochi o experimentar con recetas locales se convierte en parte central del viaje.


