En Vadodara, India, se encuentra la residencia privada más grande del planeta: el Palacio Lakshmi Vilas, una construcción tan descomunal que alberga 170 habitaciones, aunque hoy solo cuatro personas de la antigua familia real de Baroda viven en su interior. Esta desproporción entre tamaño y ocupación lo convierte en uno de los casos más sorprendentes de la arquitectura residencial mundial.
El palacio ocupa 2.8 millones de metros cuadrados, una extensión que supera por mucho a cualquier mansión contemporánea y que lo sitúa como un verdadero gigante arquitectónico. Para dimensionarlo: su superficie es casi cuatro veces mayor que la del Palacio de Buckingham y más grande que varios complejos urbanos completos. Su escala no solo impresiona, sino que desafía cualquier referencia moderna de vivienda privada.
Construido en 1890 por Maharaja Sayajirao Gaekwad III, el palacio fue concebido como un símbolo de poder, riqueza y modernidad para su época. Su arquitectura mezcla influencias indo-sarracenas con elementos europeos, incorporando salones de baile, galerías, patios, templos y hasta un campo de golf privado. Cada espacio fue diseñado para mostrar la grandeza de la dinastía Gaekwad.
Hoy, Lakshmi Vilas no es solo una residencia: es un testimonio vivo de la historia de la India y de una era en la que la arquitectura era una declaración política. Aunque gran parte del complejo permanece cerrado al público, su presencia sigue siendo un ícono cultural y un recordatorio de cómo el lujo y el poder podían materializarse en piedra, mármol y proporciones casi imposibles.
Fuente: huffingtonpost.es
Foto: Kindel Media/Canva.


