No se trata de un cierre del espacio aéreo ni de una prohibición, sino de una advertencia operativa que orienta las decisiones de las aerolíneas ante riesgos específicos.
SANTO DOMINGO.– Las restricciones al tráfico aéreo impuestas en el Caribe tras la escalada de tensiones en Venezuela han generado un efecto dominó en la aviación regional, con cancelaciones, desvíos y reprogramaciones de vuelos que ya se sienten en varios países del área, incluida la República Dominicana.
Aunque en el país no se ha ordenado el cierre del espacio aéreo nacional y las terminales de Punta Cana, Las Américas y Santiago continúan operando con normalidad, la situación regional ha comenzado a impactar de manera indirecta la conectividad aérea.
Las aerolíneas que vuelan desde y hacia República Dominicana, muchas de ellas estadounidenses, están reconfigurando rutas para evitar zonas consideradas de riesgo, lo que puede traducirse en retrasos, cambios de itinerario y ajustes operativos, especialmente en vuelos con conexión en otros destinos del Caribe o Suramérica.
Durante la madrugada de este sábado, autoridades aeronáuticas de Estados Unidos emitieron avisos de seguridad, conocidos como NOTAM, que prohíben o desaconsejan a las aerolíneas estadounidenses operar sobre el espacio aéreo venezolano y recomiendan evitar corredores cercanos, debido a la inestabilidad provocada por operaciones militares en ese país.
La medida, de carácter preventivo, ha obligado a modificar rutas habituales en el Caribe y el norte de Suramérica.
¿Qué es un NOTAM?
Un NOTAM es un aviso de seguridad aérea emitido por autoridades de aviación civil para alertar a pilotos y aerolíneas sobre condiciones temporales que pueden afectar un vuelo. No se trata de un cierre formal del espacio aéreo ni de una prohibición soberana, sino de una advertencia operativa ante riesgos específicos, como actividad militar o inestabilidad en una zona determinada.
En este caso, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos, FAA, emitió NOTAM que impiden o desaconsejan a las aerolíneas bajo su jurisdicción sobrevolar Venezuela. Aunque estas medidas no cierran legalmente el espacio aéreo venezolano, sí son obligatorias para las compañías estadounidenses, muchas de las cuales concentran una parte significativa del tráfico aéreo en el Caribe.
El efecto es regional. Las aerolíneas deben desviar rutas, asumir trayectos más largos y reprogramar operaciones, lo que se traduce en retrasos y cancelaciones. Por esa razón, una decisión técnica tomada fuera de República Dominicana termina impactando vuelos que salen o llegan al país, aun cuando sus aeropuertos y su espacio aéreo permanecen abiertos.
Mayor presión operativa
Especialistas del sector aeronáutico han explicado a agencias y medios internacionales que, cuando se restringe un espacio aéreo estratégico, las aeronaves deben volar trayectos más largos, consumir más combustible y reorganizar turnos de tripulación.
Este tipo de ajuste, aunque habitual en escenarios de crisis, incrementa la probabilidad de retrasos y cancelaciones, sobre todo en aerolíneas con alta densidad de operaciones en la región.
Puerto Rico y otras islas del Caribe oriental ya han reportado suspensiones temporales de vuelos, lo que también afecta conexiones indirectas desde República Dominicana hacia Estados Unidos y otros destinos.
La coyuntura encuentra a República Dominicana con un antecedente relevante. Los vuelos comerciales directos entre RD y Venezuela permanecen suspendidos desde el 31 de julio de 2024, por razones diplomáticas y regulatorias.
El presidente Luis Abinader ha reiterado que la suspensión se mantiene sin cambios, una postura que, en el contexto actual, limita cualquier impacto directo, aunque no evita las consecuencias colaterales de la crisis regional.
Entre los efectos indirectos que ya se perfilan se encuentran:
- Retrasos y reprogramaciones en vuelos internacionales, especialmente con escalas.
- Mayor congestión operativa en aeropuertos del Caribe utilizados como rutas alternas.
- Incremento de costos para las aerolíneas, con posibles efectos en la puntualidad y disponibilidad de vuelos.
- Riesgo de cancelaciones puntuales, según evolucione la situación de seguridad.
En plena temporada alta turística, cualquier alteración prolongada en la conectividad aérea representa un desafío para un país cuya economía depende en gran medida del flujo constante de visitantes.
Ante este escenario, autoridades aeroportuarias y operadores recomiendan a los pasajeros verificar el estado de su vuelo directamente con la aerolínea, llegar con mayor antelación de lo habitual a las terminales, revisar las políticas de cambio o reembolso y mantenerse atentos a los comunicados oficiales, ya que las decisiones pueden variar de una hora a otra.
La situación aérea en el Caribe continúa en desarrollo y dependerá de la duración y alcance de la crisis en Venezuela, así como de las decisiones que adopten los organismos internacionales de aviación. Por ahora, República Dominicana mantiene sus aeropuertos abiertos, pero observa con cautela una crisis regional que confirma cuán interconectado y vulnerable es el sistema aéreo del Caribe ante conflictos geopolíticos.


