Tonos arena, terracota y verdes suaves reemplazan al blanco absoluto.
El interiorismo inicia 2026 con propuestas que transforman la manera de habitar los espacios. Los dormitorios, tradicionalmente asociados solo al descanso, se convierten en escenarios de bienestar y experiencias sensoriales. La incorporación de bañeras dentro de la habitación y el uso de paletas cálidas arena, terracota y verdes suaves son las tendencias más llamativas del año, capaces de redefinir la estética y la funcionalidad del hogar.
Estos colores desplazan al blanco absoluto que dominó durante años y aportan serenidad, profundidad y personalidad a los ambientes. Al mismo tiempo, la bañera integrada se plantea como un recurso versátil: en viviendas pequeñas permite aprovechar mejor la superficie, mientras que en proyectos más amplios se convierte en pieza central que dramatiza el espacio.
AD Magazine destaca que la bañera en el dormitorio ha dejado de ser un lujo exclusivo de hoteles para convertirse en una alternativa real en hogares contemporáneos. La publicación resalta que este elemento introduce un componente emocional y decorativo que multiplica la sensación de bienestar.
La bañera como protagonista del dormitorio
La revista especializada explica que la primera clave de esta tendencia es la funcionalidad. En espacios reducidos, la bañera integrada se presenta como respuesta práctica frente a baños demasiado compactos. En habitaciones más amplias, se transforma en un elemento escenográfico que aporta teatralidad y estilo.
El medio también enfatiza la intimidad como eje central. Bañarse en el dormitorio multiplica la sensación de refugio y convierte el ritual del baño en un momento contemplativo, reforzado por la luz natural y la cercanía con el espacio más personal de la casa.
La publicación subraya que la estética es otro aspecto destacado. La bañera se concibe como un mueble con identidad propia. Diseños clásicos, minimalistas o contemporáneos se integran como piezas centrales de la decoración, aportando personalidad y carácter.
AD Magazine recuerda además que la bañera tiene un trasfondo histórico. En el siglo XIX, su uso estaba reservado a clases acomodadas y más tarde el movimiento art déco la convirtió en símbolo de lujo y estilo. Hoy, el interiorismo contemporáneo recupera ese valor estético y lo adapta a nuevas formas de vida.
Otras tendencias
Más allá de las bañeras, la revista identifica otras propuestas que marcarán el año. Una de ellas es el protagonismo de los materiales naturales, como la madera, la piedra y las cerámicas artesanales, que aportan autenticidad y calidez a los espacios.
La iluminación en capas es igualmente esencial. El medio especializado explica que se combinan luces ambientales, puntuales y decorativas para crear atmósferas versátiles y acogedoras, adaptadas a distintos momentos del día.
La tecnología discreta se integra de manera natural en el diseño. La publicación destaca que los hogares incorporan sistemas inteligentes que mejoran la eficiencia energética y la comodidad, sin alterar la estética del espacio.
Finalmente, la personalización emocional se impone como tendencia transversal. AD Magazine concluye que cada proyecto busca provocar sensaciones de calma, inspiración o alegría, incorporando piezas artesanales y objetos con historia que refuercen la identidad cultural del hogar.
En definitiva, el interiorismo de 2026 apuesta por espacios que se viven y se sienten. La bañera en el dormitorio y las paletas cálidas se consolidan como protagonistas indiscutibles, mientras que materiales naturales, iluminación versátil y tecnología discreta completan un panorama donde funcionalidad y emoción se encuentran.


