SANTO DOMINGO. – En un contexto donde los precios de las viviendas se han elevado significativamente, el mercado de alquiler ha experimentado una presión creciente con efectos directos en la accesibilidad y la calidad de vida de los hogares dominicanos.
Los datos más recientes de Global Property Guide (GPG) muestran que en el primer trimestre de 2025 el rendimiento bruto promedio por alquiler en Santo Domingo rondó el 7.9%, con cifras incluso superiores en algunas zonas urbanas importantes.
Este rendimiento, muy competitivo en términos comparativos regionales, indica una alta demanda por rentas residenciales en un mercado donde el activo disponible es escaso.
Sin embargo, este dinamismo por rentabilidad no se traduce en alivio para los inquilinos.
Según la Fundación para el Desarrollo del Mercado Inmobiliario (FDM), en barrios de mayor demanda como Alma Rosa, Mirador Norte o Gurabo, los alquileres han aumentado entre 12% y 25% en el mismo periodo.
Además, para muchos hogares de clase media baja, la renta de una vivienda representa entre el 35% y el 48% de su ingreso mensual, superando ampliamente el umbral de vulnerabilidad habitacional del 30% que identifica a familias en riesgo.
El incremento de alquileres no es un fenómeno aislado: el Registro de Oferta de Edificaciones 2025-1 de la Oficina Nacional de Estadística evidencia una drástica caída de vivienda asequible (≤ RD$3 millones), con una disminución de 83.8% frente a 2024, lo que reduce de forma crítica el parque residencial accesible.
La combinación de aumento de precios de venta y escasez de unidades asequibles está trasladando presión al mercado de los alquileres, donde los costes representativos de la renta consumen proporciones crecientes del ingreso familiar. Esta es una señal de alerta para políticas públicas y planificación urbana.


