Aunque las investigaciones siguen en curso, la coincidencia temporal de los accidentes ha generado una sensación de vulnerabilidad en un sistema que durante años fue considerado uno de los más seguros y eficientes de Europa.
SANTO DOMINGO.- España atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente en materia ferroviaria. En menos de cinco días, el país ha registrado tres accidentes de tren con un balance acumulado de al menos 46 personas fallecidas y más de 300 heridas. La sucesión de siniestros, cada uno con causas distintas, ha reabierto un debate nacional sobre el estado de la infraestructura, los protocolos de prevención y la capacidad de respuesta ante riesgos técnicos, humanos y ambientales.
Aunque las investigaciones siguen en curso, la coincidencia temporal de los accidentes ha generado una sensación de vulnerabilidad en un sistema que durante años fue considerado uno de los más seguros y eficientes de Europa.
Adamuz, Córdoba: el choque que marcó la semana
El accidente más grave ocurrió el 18 de enero de 2026 en Adamuz, provincia de Córdoba, cuando dos trenes colisionaron y descarrilaron. El impacto dejó al menos 45 personas muertas y cientos de heridos, convirtiéndose en el siniestro ferroviario más grave en España desde el ocurrido en Galicia en 2013.
Los equipos de emergencia trabajaron durante horas para rescatar a los pasajeros atrapados y trasladar a los heridos a hospitales de Andalucía y comunidades vecinas. La Guardia Civil y Adif iniciaron de inmediato el análisis de las cajas negras, la señalización de la vía y el estado de la infraestructura para determinar si hubo fallos técnicos, humanos o una combinación de ambos.
El Gobierno declaró días de luto oficial y activó protocolos de atención integral a las víctimas y sus familiares.
Gelida, Barcelona: el peso de la lluvia sobre la infraestructura
Dos días después, el 20 de enero, un tren de la red de Rodalies de Catalunya descarriló entre Gelida y Sant Sadurní d’Anoia cuando un muro de contención colapsó debido a las intensas lluvias. El accidente provocó la muerte de un maquinista y dejó al menos 37 personas heridas, varias de ellas de gravedad.
El servicio ferroviario en Cataluña fue suspendido de manera temporal mientras se revisaban distintos tramos de la red. Este suceso abrió un nuevo frente de debate: la vulnerabilidad de la infraestructura ante fenómenos meteorológicos extremos y la necesidad de reforzar la prevención en zonas de riesgo geológico e hidráulico.
Cartagena, Murcia: un impacto externo que volvió a encender las alarmas
El tercer accidente ocurrió el 22 de enero en la línea de vía estrecha que conecta Cartagena con Los Nietos, en la Región de Murcia. Un tren chocó contra el brazo de una grúa que había invadido el gálibo de la vía mientras realizaba trabajos ajenos a la infraestructura ferroviaria.
El impacto no provocó descarrilamiento, pero dejó al menos seis heridos leves, algunos por cortes de cristales y otros por crisis de ansiedad. Aunque fue el siniestro de menor gravedad, su coincidencia con los dos anteriores reforzó la sensación de una “semana negra” para el ferrocarril español.
Reacciones oficiales
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, expresó públicamente la solidaridad del Gobierno con las familias de las víctimas y aseguró que el Ejecutivo acompañará a los afectados “con todos los recursos necesarios”, subrayando que la prioridad es la atención humana y la transparencia en la investigación.
Por su parte, el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, afirmó que la red ferroviaria española “sigue siendo segura”, pero reconoció que el accidente de Adamuz es “más complejo de lo que inicialmente se podía imaginar” y que no se descartará ninguna hipótesis hasta que concluyan los informes técnicos. Puente insistió en que las conclusiones deben basarse en datos periciales y no en juicios anticipados.
Presión sindical y política
El Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF) anunció una huelga nacional de tres días en señal de protesta y exigió una revisión profunda de los protocolos de seguridad, mantenimiento y gestión de riesgos. La organización sostiene que se han ignorado advertencias previas sobre el estado de la infraestructura y que ahora es momento de asumir responsabilidades.
Desde la oposición política, varios partidos han solicitado la comparecencia urgente del ministro de Transportes en el Congreso para explicar qué está ocurriendo con la red ferroviaria y qué medidas se adoptarán para evitar que episodios similares vuelvan a repetirse. Se habla de una posible auditoría integral de seguridad en toda la red.
Una pregunta que queda abierta
Aunque los tres accidentes responden a causas distintas —una colisión directa, un colapso estructural por lluvias y un impacto externo con maquinaria—, el efecto conjunto es el mismo: una pérdida de confianza en un sistema que mueve millones de personas cada día.
Con al menos 46 muertos y más de 300 heridos en una sola semana, España se enfrenta a una pregunta que ya no es técnica, sino estructural: ¿estamos ante una sucesión de hechos aislados o frente a señales de un problema más profundo en la seguridad ferroviaria del país?


