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Construida hace más de 700 años, la antigua iglesia que ahora alberga la librería Selexyz Dominicanen ha atraído a visitantes con su belleza gótica durante siglos, pero con sus deberes piadosos terminados, ahora atrae a la gente como una enorme librería. 

Leer un buen libro constituye un viaje fascinante hacia la adquisición de nuevos conocimientos, es darse un baño para descubrir nuevas formas de ver la vida, de ampliar los horizontes, disfrutar una historia, es transportarse sin moverse de casa y las librerías representan el mejor lugar para ese encuentro con la cultura y el intelecto. Y aunque la virtualidad y la pandemia le han robado espacio, sigue siendo un interesante exhibición para elevar el pensamiento.

Compartimos una muy curiosa que se llama Boekhandel Selexyz Dominicanen y que se encuentra en la ciudad holandesa de Maastricht. Su peculiaridad va más allá de su nombre, ya que un día sus muros constituyeron una importante iglesia dominica. Sin embargo, hoy día no sirve para dar culto a la fe religiosa sino al amor por la lectura.

El templo fue construido hace más de 700 años y fue una iglesia de estilo gótico perteneciente a la orden de los Dominicos. No fue hasta el año 2005 cuando pasó a ser la librería que conocemos hoy, pero antes tuvo otros usos muy particulares.

Selexyz Dominicanen librería
En la librería Selexyz Dominicanen encontrarás una fusión entre elementos antiguos y contemporáneos

 Cuando estaba activa como iglesia católica, las naves ornamentadas y el intrincado trabajo en piedra debieron servir como un glorioso telón de fondo para las misas. Desafortunadamente, durante la invasión de Napoleón Bonaparte en 1794, vio el alto techo abovedado y la gran capilla abierta como una excelente solución de almacenamiento. El líder usó la iglesia para albergar equipo y personal durante su campaña y simplemente abandonó el espacio cuando terminó.

.Los encargados de dar nueva imagen al edificio fueron Markx y Girod, dos arquitectos que marcaron un antes y un después en la construcción. La planta baja del templo pasó a ser la zona de los libros especializados y a la venta. Además, como fueron dos librerías las que se ubicaron en este emplazamiento, el espacio estaba bastante reducido, así que se decidió colocar una enorme estantería que alberga numerosos ejemplares.

Los dos pisos conforman una estructura de acero negro y están conectados entre sí mediante un ascensor que se eleva entre los libros. Los grandes ventanales, típicos de los edificios religiosos, favorecen la luminosidad interior y crean un ambiente bastante místico. Desde cualquiera de las dos plantas tendremos unas vistas agradables que hacen que apetezca recorrer esta librería. Los arquitectos crearon una interesante fusión entre los elementos típicos del templo que fue un día como columnas de mármol o pinturas y los contemporáneos de la librería actual como las estanterías o el ascensor.

Un hecho que, según los usuarios, es muy ventajoso, es que la librería cuente con una gran cantidad de títulos en inglés. De este modo, numerosos turistas podrán comprar libros de recuerdo. Y para aquellos que quieran tomar un café o un aperitivo entre libro y libro, nada mejor que pasar por la cafetería de la Selexyz Dominicanen. Parecerá mentira estar en una cafetería con forma de iglesia.

Interior librería Maastricht
Tanto en la planta baja como en la planta superior abundan detalles arquitectónicos.

De lo que no hay duda es de que esta librería es única en el mundo y, por tanto, todo amante de los libros debería visitarla. Según la lista creada por Sean Dodson para el famoso periódico The Guardian, la Selexyz Dominicanen es la librería más bella del mundo, haciéndole la competencia a otras igualmente fascinantes como la Lello e Irmao de Oporto o el Ateneo Grand Splendid de Buenos Aires. Además, cuenta con un prestigioso premio de arquitectura, el Levenbelt, que le fue concedido en el año 2007.

Fuente: Blog Viajeros y Atlas Oscuras