La recaudación tributaria de la República Dominicana cerró 2025 con un crecimiento proyectado de 7.9 % frente a 2024, con ingresos acumulados por RD$913,141.9 millones, según la Dirección General de Impuestos Internos (DGII). Esta cifra supera lo recaudado el año anterior y coloca bajo la lupa tres rubros tributarios que, más allá de su aporte fiscal, reflejan directamente actividad inmobiliaria, inversión y formalización en el sector.
Los impuestos que hablan del mercado inmobiliario dominicano
El dato que mide compraventa: traspaso de bienes inmuebles
El impuesto sobre el traspaso de bienes inmuebles cerró 2025 con RD$16,346 millones, un aumento de 15.9 % respecto a los RD$14,105.2 millones recaudados en 2024, según datos oficiales de la DGII citados por fuentes económicas.
Este gravamen —que en República Dominicana se aplica como un 3 % sobre el valor de la propiedad transferida— no solo aumenta en monto, sino que también sugiere una mayor rotación de activos y transacciones formales durante 2025.
El dato que mide tenencia patrimonial: IPI
De manera paralela, el Impuesto sobre la Propiedad Inmobiliaria (IPI) creció 12.8 % al pasar de RD$5,348.6 millones en 2024 a RD$6,032.1 millones en 2025. Este tributo —que grava el patrimonio inmobiliario que supera cierto umbral— también indica más bienes gravados o mayor valor declarado en el sistema fiscal, lo que suele correlacionarse con apreciación de activos o expansión de la base imponible inmobiliaria.
Dinero externo asociado a inversión y financiamiento
En un tercer renglón vinculado a flujos financieros internacionales, el impuesto sobre las rentas al exterior —que incluye pagos e intereses relacionados con inversiones y estructuras financieras— acumuló RD$27,892.6 millones en 2025, un aumento de 10.7 % sobre 2024. Ese componente es relevante para el mercado inmobiliario que depende de capitales extranjeros, préstamos y retornos financieros vinculados a proyectos de inversión, incluidos los relacionados con turismo e infraestructura.
Comparación con 2024: un ciclo sincrónico
La recaudación total de la DGII en 2024 fue de RD$846,459 millones, con un crecimiento interanual de 10.5 %, según informes oficiales anteriores.
El hecho de que, pese a un crecimiento general menor en 2025 (7.9 %), los impuestos directamente relacionados con la actividad inmobiliaria hayan crecido por encima del promedio total —traspasos (+15.9 %), IPI (+12.8 %) y rentas externas (+10.7 %)— indica que el sector no solo mantuvo movimiento, sino que lo hizo con intensidad relativa frente a otras fuentes de ingresos fiscales.
Lo que estos impuestos implican para mercado inmobiliario y construcción
El desempeño de estos tributos ofrece una lectura más rica que la mera evolución de ingresos.
- Mayor traspaso de inmuebles apunta a un mercado de compraventa activo, con más escrituras y formalización de títulos, un factor clave para la confianza en el sector y la reducción del mercado informal.
- Crecimiento del IPI sugiere tanto la expansión registral de activos como una posible valorización de bienes inmuebles, lo cual tiene impacto directo en decisiones de inversión y planificación patrimonial.
- Mayor recaudación por rentas al exterior refleja actividad financiera internacional que puede estar asociada tanto a inversiones directas inmobiliarias como a estructuras de financiamiento de proyectos de construcción y desarrollo.
Estos movimientos tributarios encajan con otros indicadores económicos, como el crecimiento del ITBIS en actividades vinculadas a la construcción y servicios observado en los informes de recaudación mensual, donde ese impuesto mostró aumentos en sectores como construcción y comercio.
Cierre y proyección
La lectura de los datos fiscales contribuye a un análisis más completo del ciclo inmobiliario dominicano. Aunque el crecimiento total de la recaudación de impuestos fue moderado entre 2024 y 2025, el desempeño superior de los tributos asociados a traspaso y propiedad inmobiliaria confirma una dinámica sólida en el mercado de activos reales. Si esta tendencia se mantiene en 2026, podría anticiparse un aumento en la formalización de transacciones, mayor valorización de activos y un impulso continuo a proyectos de construcción e inversión extranjera en bienes raíces, reforzando la posición del sector como uno de los motores estructurales de la economía dominicana.
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