SANTO DOMINGO.– Si uno mira el mapa de la inversión extranjera directa (IED) en República Dominicana, lo primero que salta no es un misterio: el país sigue atrayendo capital por volumen y por continuidad. En 2025 la IED cerró en US$5,032.3 millones, US$509.1 millones más que en 2024 (+11.3%), en un año en el que turismo y energía captaron una parte relevante de los flujos.
Pero cuando el análisis baja del total a la procedencia, aparecen patrones que importan para el real estate turístico y la hotelería. Las preguntas de quiénes ponen el dinero, cómo lo ponen y qué tipo de proyecto suelen ser claves para invertir o no en el país. En el dato anual más reciente desagregado por país, Estados Unidos (US$1,161.9 millones) y España (US$1,126.0 millones) lideraron casi en paralelo, mientras Canadá aportó US$207.4 millones.
La tríada que marca el paso: Estados Unidos, Unión Europea y Canadá
Estados Unidos: escala, velocidad y visión macro
Estados Unidos se mantiene como el principal origen individual de capital extranjero hacia República Dominicana. En 2024 aportó US$1,161.9 millones, equivalente a 25.7% del total anual, y entre enero y septiembre de 2025 acumuló US$362.3 millones, cerca de 30.5% del flujo registrado en ese período.
Más allá del volumen, el capital estadounidense suele caracterizarse por pensar en grande y pensar rápido. Privilegia proyectos de escala macro, estructuras financieras claras y fuerte foco en rendimiento. En turismo y residencial turístico, esto se traduce en resorts de gran capacidad, branded residences, desarrollos de uso mixto y esquemas donde el activo inmobiliario se integra a una operación intensiva, orientada a volumen, ocupación y retorno sostenido.
Unión Europea: diseño, concepto y valor a largo plazo
Dentro del bloque europeo, España concentra el mayor peso y funciona como puerta de entrada del capital de la Unión Europea. En 2024, la inversión española alcanzó US$1,126.0 millones, cerca de 24.9% del total anual, y en los primeros nueve meses de 2025 sumó US$275.0 millones (23.1% del período).
El perfil europeo suele diferenciarse por una mirada más conceptual y de largo plazo. Se privilegia el diseño, la coherencia arquitectónica, la experiencia del usuario y la integración con el entorno, especialmente en hotelería, turismo residencial y desarrollos urbanos. En la práctica, este capital impulsa hoteles de marca con identidad clara, residencias turísticas de alto estándar, proyectos sobrios y bien curados, donde el valor se construye más por concepto y permanencia que por velocidad de salida.
Canadá: estabilidad, permanencia y perfil patrimonial
Canadá aparece con menor volumen, pero con una presencia constante. En 2024 aportó US$207.4 millones (4.6% del total anual) y entre enero y septiembre de 2025 acumuló US$110.2 millones, cerca de 9.3% del flujo de ese período.
El capital canadiense suele operar con una lógica más patrimonial que especulativa. Busca estabilidad, seguridad jurídica y retornos sostenidos en el tiempo. En turismo residencial, esto se traduce en segundas viviendas, condominios para estadías largas, proyectos de baja rotación y destinos consolidados, donde la prioridad no es la venta rápida, sino la conservación de valor y la previsibilidad del ingreso.
¿Y cuánto aportan al PIB? La lectura correcta
Medir el aporte de la IED al PIB por país no es una operación directa. La inversión se transforma en construcción, operación hotelera, empleo, consumo local y recaudación. Lo que sí está claro es que la IED neta representó alrededor de 3.6% del PIB en 2024, una proporción elevada en comparación regional.
Ese impacto se materializa en activos concretos como nuevas habitaciones hoteleras, renovación de inventario existente, residencias turísticas, infraestructura de soporte y cadenas de valor locales. En ese sentido, el origen del capital importa tanto como su destino sectorial.
El caso China: influencia sin protagonismo en la IED
China ocupa un lugar distinto en el ecosistema dominicano. En las estadísticas oficiales de IED por país, no figura entre los principales orígenes de inversión directa, quedando fuera del podio que dominan Estados Unidos, Europa y Canadá.
Sin embargo, su presencia se manifiesta por otras vías. China es un socio comercial relevante, proveedor de maquinaria, equipos y bienes intermedios, y un actor con peso geopolítico creciente en la región. Su capital no suele materializarse en desarrollos inmobiliarios turísticos o hoteleros como propietario del activo, sino como proveedor, contratista o financiador indirecto, especialmente en infraestructura y comercio.
Para el mercado inmobiliario dominicano, China influye más en el contexto que en la propiedad. No lidera la inversión en suelo, hoteles o residencial turístico, pero sí incide en costos, cadenas de suministro y en el tablero estratégico donde se toman decisiones de largo plazo.
Estabilidad y proyección
Hay cifras que parecen abstractas hasta que se vuelven territorio. Por ejemplo, una grúa que no se detiene, un hotel que se amplía, una torre que se vende por etapas, un destino que deja de ser estacional. Y detrás de ese movimiento, los perfiles se repiten con claridad. Estados Unidos empuja la escala, Europa refina el concepto, Canadá aporta estabilidad, mientras China observa y condiciona el entorno desde el comercio y la geopolítica. Leer bien esa combinación será clave para entender hacia dónde se mueve el inmobiliario turístico dominicano en 2026.
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