El Mundial de la FIFA 2026, que comenzará el 11 de junio de 2026 y se extenderá durante seis semanas, proyecta un impacto económico superior a los US$10,000 millones según la consultora Colliers, con un peso decisivo de la inversión en infraestructura urbana, hoteles, vivienda y activos comerciales en las 16 ciudades sede de Estados Unidos, Canadá y México, lo que consolida al evento como un catalizador directo de la inversión inmobiliaria y la planificación territorial.
Contexto de impacto económico de Mundiales anteriores
Los datos financieros del fútbol muestran que los ciclos económicos que rodean los Mundiales generan ingresos extraordinarios. Según el Informe Anual FIFA 2019-2022, el total de ingresos durante ese ciclo alcanzó los US$7,568 millones, un récord dentro de la historia financiera de la FIFA, impulsado principalmente por derechos de difusión y marketing.
Dentro de esos mismos datos, los ingresos totales de FIFA en 2022 fueron US$5,769 millones, cifra que superó los niveles de 2018 y subraya cómo el ciclo económico deportivo continúa creciendo cada cuatro años.
A diferencia de ediciones anteriores, Colliers indica en su informe From Stadiums to Skylines: Real Estate Trends in World Cup Host Cities que el Mundial 2026 forma parte de planes urbanos de largo plazo, donde la inversión no se concentra únicamente en estadios, sino en redes de transporte, aeropuertos, proyectos residenciales y desarrollos de uso mixto, lo que extiende su impacto más allá del calendario deportivo.
Las cifras que redefinen el tablero
El impacto económico agregado del Mundial 2026 se estima en más de US$10,000 millones, con énfasis en infraestructura pública, aeropuertos, sistemas de transporte y proyectos inmobiliarios de hospitalidad. Según Colliers, en Dallas el impacto proyectado asciende a US$2,100 millones, frente a los US$600 millones registrados en 1994, lo que representa un crecimiento superior al 250% en términos nominales.
Lo que dicen los números
En su reporte publicado en 2024, Colliers señala que “el Mundial 2026 marca un punto de inflexión en el rol de los estadios como anclas de desarrollo urbano y de proyectos inmobiliarios de uso mixto”. De acuerdo con la consultora, el torneo generará un impacto económico mínimo de US$10,000 millones entre 2025 y 2028, principalmente por inversiones en transporte, vivienda, hospitalidad y activos comerciales.
“El valor real del Mundial no está en el evento, sino en la infraestructura que queda”, explica Damon Smith, Director de Investigación de Mercados de Colliers para Norteamérica.
Impacto directo en obras y proyectos
Las proyecciones muestran que la infraestructura asociada al Mundial está funcionando como un acelerador de inversión pública y privada. En Kansas City, el nuevo aeropuerto inaugurado en 2023 implicó una inversión de US$1,500 millones, mientras que en Seattle el desarrollo del Waterfront Park supera los US$800 millones. En Boston, la renovación del Gillette Stadium se estima en US$225 millones y la ciudad proyecta un impacto económico total de US$1,100 millones vinculado al torneo.
Estos niveles de gasto confirman un patrón que también se replica en mercados como el dominicano, donde la construcción representa cerca del 13% del PIB nacional según datos del Banco Central de la República Dominicana, convirtiendo a la infraestructura en uno de los motores estructurales de la inversión inmobiliaria.
Cierre: turismo deportivo dominicano y oportunidades inmobiliarias
En 2026, República Dominicana ha incluido en su proyección internacional de producto turístico el turismo deportivo como una palanca de diversificación y valor agregado, lo que fue presentado como estrategia en FITUR 2026 por el sector público y privado dominicano.
La agenda de eventos deportivos de alto perfil programados para 2026 y ya consolidados en la planificación dominicana incluye torneos como el Corales Puntacana Championship, un evento PGA Tour que ha elevado el perfil del golf profesional en República Dominicana y atrae participantes internacionales periódicamente.
Además, los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, que se celebrarán del 24 de julio al 8 de agosto de 2026 en Santo Domingo con la participación de más de 6,000 atletas de 37 naciones, constituyen un punto clave de atracción de visitantes deportivos, generando demanda en hospitalidad, servicios y movilidad urbana.
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